Otra Cuba es posible

Una Cuba dialogante a la que la agresión verbal y la exaltación le son ajenas. Una Cuba conciliatoria, incluyente. Una Cuba sin resentimientos, que mira a futuro. Seis cubanos que me hacen pensar que esa otra Cuba es posible.

Razones ciudadanas from Yoani Sanchez on Vimeo.

El voto infame de Cuba

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en Naciones Unidas. (Foto de archivo)

La bloguera Yoani Sánchez pide a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, el CENESEX, una explicación por su tibio rechazo a un voto cubano en Naciones Unidas que contradice su trabajo a favor del respeto de la diversidad sexual en la Isla. Como es sabido, Cuba se sumó a un grupo de países encabezado por Benin que propuso retirar la mención de la orientación sexual de una resolución que condena las ejecuciones extrajudiciales, arbitrarias o sumarísimas. La enmienda fue aprobada por 79 votos a favor, 70 en contra y 17 abstenciones el pasado 16 de noviembre.

Es poco probable que Mariela responda porque simplemente no sabe cómo explicar que Cuba apoye crímenes contra personas por su inclinación sexual. Si ha hablado del asunto con su padre, el presidente Raúl Castro, o con el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, no tiene una explicación creíble que ofrecer.

Al alinearse con Irán, Sudán y otros violadores de los derechos humanos, el gobierno de Cuba parece lanzar por la borda su iniciativa para vender una imagen más favorable en el exterior con Mariela como portaestandarte: desde hace unos años la directora del CENESEX viaja con regularidad a Europa para hablar del respeto de las minorías sexuales en la Isla. Ella no lo hace a nombre propio, sino como representante de una institución oficial.

Como bien observa Yoani, la interpretación más lógica de este voto es que los actuales gobernantes de Cuba hacen un favor a países que a su vez lo devolverán cuando llegue el momento. En realidad Cuba ya estaba en deuda: muchos de ellos se opusieron a las condenas de las violaciones de los derechos humanos en la Isla cuando estas se presentaban en la ONU. Otra conclusión es que en los círculos del poder en Cuba no se toman muy en serio la labor de Mariela.

Más que a la hija del presidente, es a él y a su canciller al que habría que pedir explicaciones. Ellos bien podrían corregir el error retirando el voto de Cuba pero eso requiere que alguien muy arriba admita haberse equivocado. Por supuesto, no hay que hacerse ilusiones: el derecho a la vida de los homosexuales en el mundo no parece interesar a Raúl Castro y mucho menos a Rodríguez Parrilla.

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Para referencia, Cuba votó con los siguientes países a favor de la enmienda de marras:

Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Angola, Azerbaiyán, Bahamas, Bahrein, Bangladesh, Belize, Benin, Birmania,  Botswana, Brunei, Burundi, Camerún, China, Comoros, Congo, Costa de Marfil, Corea del Norte, Djiboutí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Etiopía, Ghana, Granada, Guyana, Haití, Indonesia, Irán, Irak, Jamaica, Jordania, Kazajstán, Kenia, Kuwait, Líbano, Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malawi, Malaisia, Maldivas, Mali, Marruecos, Mozambique,  Namibia, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, Quatar, República Democrática del Congo, Rusia, Ruanda, Saint Kitts and Nevis, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Senegal, Sierra Leona, Siria, Somalia, Sudáfrica, Sudán, Surinam, Suazilandia, Tanzania, Tayikistán, Túnez, Uganda, Uzbekistán, Vietnam, Yemén, Zambia, Zimbabwe.

El premio mayor de Yoani Sánchez

Yoani Sánchez acaba de recibir el Premio Príncipe Claus. El Fondo que lleva el nombre del esposo de la reina Beatriz de Holanda, explica que le otorgó el galardón a la filóloga habanera por “llamar la atención del mundo hacia la realidad cubana a través de su blog, por su ejemplo valiente e inspirador al dar una voz a los que se les ha privado de ella y por demostrar el inmenso impacto que las tecnologías de comunicación por internet tienen como herramientas de cambio social y desarrollo”.

Hace tan sólo unos días, el Instituto Internacional de Prensa, con sede en Viena, nombró a la autora de Generación Y como Héroe Mundial de la Libertad de Prensa . En su página de internet, esta institución que agrupa a dueños de medios, editores y periodistas señala que el blog de Yoani es una “crítica acerba de la vida en Cuba y un contundente recordatorio al mundo de las restricciones sobre la libertad de expresión en la isla caribeña”.

Los dos recientes galardones se suman al Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital que le concedió el diario español El País en 2008 y el Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia en 2009.

Los detractores de Yoani, los oficiales y los oficiosos volverán a emplear en esta ocasión sus sobados argumentos: que ha sido fabricada por los enemigos del gobierno cubano en el exterior, que aviesamente distorsiona lo que sucede en Cuba y que nunca habla de las bondades del sistema. No faltan incluso los que cuestionan la calidad de los textos que publica. Los pocos que desde otro flanco arremeten contra ella intentarán sembrar dudas sobre sus motivos e invocarán el derecho a no tener ídolos.

Las críticas son comprensibles. Una figura como la de Yoani provoca alarma entre los que ejercen el poder, tan acostumbrados a que nadie utilice la palabra sin permiso para expresar lo que está mal y que burle tan espectacularmente sus barreras. Por eso han intentado contra ella las armas de la amenaza, el acoso y el desprestigio. Nada ha conseguido alejarla de su misión.

El mérito de Yoani es abrir un camino por el que pocos se atrevían antes a transitar en Cuba: unos cuantos blogs se suman ahora a Generación Y como voces alternativas en el país. Si bien es cierto que los premios reconocen el mérito de esta mujer de apariencia endeble, la mayor recompensa para ella es la de saber que a golpe de valentía está devolviendo un derecho a sus compatriotas.

Cuba pierde


Sucedió ayer en uno de los lugares más céntricos de La Habana. Una muchedumbre de partidarios del gobierno cubano zarandearon y lanzaron consignas para acallar al periodista Reynaldo Escobar, esposo de la bloguera Yoani Sánchez. Escobar se proponía pedir explicaciones a un agente de la seguridad del estado que según Sánchez la secuestró y agredió el pasado 6 de noviembre.

Este tipo de manifestaciones, los tristemente célebres “actos de repudio” que bien conocemos los cubanos, es un instrumento de las autoridades para impedir la más mínima expresión de disenso. Paradójicamente esta vez, más que nunca antes, la fuerza de una multitud desgañitada en consignas es muestra de debilidad. El gobierno y sus simpatizantes carecen de argumentos para justificar la falta de libertad de expresión. Recurren por lo tanto a los gritos y al maltrato de las turbas.

Lamentablemente se perdió una oportunidad para que los cubanos demostremos que somos capaces de un diálogo civilizado entre nosotros mismos, que podemos discrepar en privado y en público. Quienes autorizaron este torpe aquelarre político no sólo gastan su menguada imagen sino hacen perder a Cuba, como bien dice Reynaldo Escobar, ante los ojos del mundo.

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Del blog de Reynaldo Escobar:

Para empezar a perdonar

Pocas veces un crimen puede probarse al cometerse otro. A los que pusieron en duda que Yoani Sánchez fue golpeada por los esbirros de la seguridad del estado, a los que les pareció demasiado efectista una filmación donde se le ve andando con muletas y exigían documentos médicos, radiografías con fracturas, cicatrices y hematomas, a ellos, a todos los que dudaron, les pregunto si ya vieron las imágenes donde un cardumen de seres vivos vociferaba, golpeaba y escupía a un hombre que acudió a su cita puntualmente, a un hombre que solo pretendió obtener una respuesta.

Tuve una doble suerte, por una parte estaba la prensa extranjera filmándolo todo (ellos también cogieron sus ramalazos) y por otra sufrí menos la golpiza, porque una inesperada coraza de amigos* los recibió por mí. ¿Exigirán ahora certificados médicos?

El agente Rodney, o como se llame la persona a quien reté a un duelo verbal, perdió por no presentación, pero eso es ahora historia pasada. Perdió la Nación que se desacredita ante los ojos del mundo, y lo peor, perdió el pueblo, mi pobre pueblo, sobre el que quieren hacer caer la carga de fanatismo que ellos mismos alimentaron.

Al llegar a mi casa de regreso, la encontré llena de amigos, entre ellos al padre José Conrado que me dio un abrazo y un consejo que nunca olvidaré: “Perdónalos”

*Quiero citar especialmente al blogger Eugenio Leal, al opositor Silvio Benítez, al pastor Manuel Morejón y a la dama de blanco Mercedes Fresneda.

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