A la sombra de Fidel

Fidel es como la sombra de un árbol bajo el cual todos estamos. Es lo que acaba de decir palabra más, palabra menos su hijo Alex. El fotógrafo no exagera: el otrora gobernante absoluto sigue ejerciendo una influencia determinante en las decisiones de su hermano Raúl.

Después de largos meses de ausencia de la esfera pública, Fidel echó un balde de agua fría a las conversaciones de Estados Unidos y Cuba al publicar en los medios oficialistas que desconfía de Washington aunque dijo apoyar la solución de diferendos por medios pacíficos.

Días más tarde, Raúl Castro expuso cuatro condiciones para la normalización de las relaciones entre los dos países en la reunión de la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, que se celebró en Costa Rica. El general presidente reclamó el fin del embargo, la restitución del territorio de la base naval de Guantánamo, el cese de las transmisiones de Radio y Tele Martí y una indemnización por daños humanos y económicos.

El presidente Castro también urgió a Obama a que tome medidas como levantar la prohibición que pesa sobre Cuba para el acceso a créditos, al uso del dólar en transacciones financieras internacionales y a la adquisición de equipos y tecnologías con más de un 10% de componentes norteamericanos. Es decir, Raúl quiere que se desmonte el embargo, aun sin la aprobación del Congreso.

Tal parece que se hubiera llegado a un estancamiento de las conversaciones previstas para las próximas semanas. Raúl sabe que es imposible que Estados Unidos cumpla todas esas exigencias. De hecho ya un portavoz de la Casa Blanca dejó en claro que la Base Naval de Guantánamo no será devuelta.

De darse, los diálogos que se avecinan se anuncian difíciles. Serán diálogos de sordos en lo que respecta a derechos humanos porque para el régimen cubano estos siguen siendo anatema. Según el general, no se le pueden pedir cambios en el sistema político. En sus palabras, la oposición en Cuba es “artificial”.

Raúl y su guía quieren comercio con Estados Unidos a cambio de nada o de muy poco. Apuestan a que las compañías estadounidenses que quieren hacer negocios en la Isla y los legisladores que las representan en el Congreso actúen para desmantelar el embargo.

Motivos tienen para creerlo: ocho senadores acaban de presentar un proyecto de ley para eliminar las restricciones de viaje a Cuba y una representante propuso una iniciativa similar para poner fin a las transmisiones de Radio y Televisión Martí.

Los gobernantes cubanos nunca habían tenido tanta influencia dentro de Estados Unidos y tanta simpatía en América Latina. Esto explica en parte su dureza. El otro motivo de negarse a un quid pro quo con concesiones políticas a Washington es su temor a que la oposición, todavía limitada y fragmentada, pudiera fortalecerse.

Fidel Castro, maestro en la supresión de disidencias, todavía sienta la pauta en Cuba. El “ni un tantito así” es su doctrina. Su hermano y sucesor la sigue al pie de la letra. Por supuesto, no le importa que ese sea el principal escollo para las relaciones con Estados Unidos.

“Somos un pueblo”

Cerró ayer en el Museo Británico la exposición Alemania, memorias de una nación. La muestra proponía un recorrido por 600 años de la historia de aquel país a través de objetos. Y qué objetos. Entre ellos, un ejemplar de la Biblia de Gutenberg – el primer gran libro impreso en Occidente – , otra biblia con dedicatoria de puño y letra de Martín Lutero, un retrato de Erasmo de Rotterdam por Hans Holbein el Joven, una réplica de la corona de Carlomagno, una colección de fósiles que perteneció a Johann Wolfgang von Goethe, una cuna inspirada en el movimiento de la Bauhaus y un portón de hierro del campo de concentración de Buchenwald con la infame inscripción Jedem das Seine, a cada cual lo suyo. Presente estaba también un VW, símbolo del renacimiento en el Oeste de la posguerra. Todas son piezas que dan testimonio del decurso histórico de aquel país, de sus innumerables aportes al progreso humano y de su abismal caída por obra y desgracia del nacionalsocialismo.

Sin embargo lo más edificante fueron las imágenes en video de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, cuyo vigésimo quinto aniversario se celebró el año pasado. Estaban a la entrada de la exposición sobre una pancarta en forma del mapa de Alemania unificada con la consigna Wir sind ein Volk, Somos un pueblo. El cartel fue hecho por uno de los muchos manifestantes que salieron a las calles de Berlín Oriental para reclamar el fin de la división de las dos Alemanias.

Wir sind ein Volk

Las imágenes son una conmovedora demostración del poder de los pueblos para vencer a las tiranías. Una corriente humana incontenible pasaba arrolladora por las barreras que los guardias fronterizos eran incapaces de cerrar. Así, en el jolgorio colectivo, quedaban anuladas las prohibiciones y la separación. El represivo régimen de la RDA, privado de dos de sus armas esenciales, tendría a partir de entonces las horas contadas.

Ante ese espejo, la evocación de Cuba fue ineludible. Por obvias razones pero, sobre todo, porque los de la Isla y los de la diáspora seguimos siendo también un solo pueblo. Aunque durante 50 y tantos años se hayan empeñado en hacernos sentir lo contrario.

Vergonzosa ausencia

Cuba no asistió a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz in absentia al disidente chino Liu Xiaobo, quien cumple una condena de once años de cárcel por pedir democracia y derechos humanos para su país. De esa forma, el gobierno cubano se sumó al boicot de sus aliados en Pekín que también secundaron Venezuela, Rusia, Vietnam, Irak, Irán y Arabia Saudita, entre otros. No es secreto que la deuda cubana con China crece y en la actual situación económica sería suicida contrariar a un acreedor que desesperadamente necesita apoyo. Al régimen cubano tampoco le es difícil un gesto como este: no puede aplaudir lo que él mismo niega en la Isla.

Mientras en Oslo el gobierno chino ponía en evidencia ante el mundo su naturaleza dictatorial una vez más, en Cuba 60 mujeres, Damas de Blanco y simpatizantes, eran maltratadas por una multitud convocada por las autoridades. En las calles de La Habana se repitió el triste y deprimente espectáculo de la represión de quienes solo exigen el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos precisamente en el día en que Naciones Unidas honra este logro de la humanidad. Otros disidentes fueron detenidos. No parece que Raúl Castro tiene otras armas para lidiar con los disidentes en las calles que no sean las habituales: el acoso físico, la amenaza y el insulto.

Lamentablemente, el gobierno de Cuba sigue teniendo un desaprobado en materia de derechos humanos. Si bien puso en libertad a la mayor parte de los presos políticos por la intercesión de la Iglesia Católica, la condición que les ha impuesto para excarcelarlos es que abandonen el país. Once de ellos que se niegan a hacerlo aun permanecen en prisión.

En Cuba se violan todavía sin pudor las garantías individuales de sus ciudadanos a entrar y salir del territorio nacional, a asociarse, reunirse, expresarse con libertad y recibir y diseminar información.

La ausencia de los diplomáticos cubanos del gran salón del Ayuntamiento de Oslo este 10 de diciembre es el reflejo de otra ausencia, la de los derechos humanos en la Isla, una que es más importante y vergonzosa.

Ver: Liu Xiaobo, una hormiga molesta.


Liu Xiaobo, una hormiga molesta

Mata a uno para advertir a cien, dice un proverbio chino. La saña del gobernante Partido Comunista contra el disidente Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz 2010 parece seguir ese principio.

El inconforme profesor de 54 años se enteró del galardón sólo cuando su esposa lo visitó en la cárcel donde purga una condena de once años. Su delito es ser uno de los autores del manifiesto conocido como Carta 08, publicado en diciembre de 2008, en el que se pide – ¡qué pecado! – que China se convierta en una democracia donde se respeten los derechos humanos. Para las camarillas dirigentes esto es, nada más y nada menos, que subversión.

El problema es que Liu Xiaobo es un reincidente al que la cárcel no le es ajena. Su participación en las protestas de la Plaza Tiananmen en 1989 fue el comienzo de dos décadas de juicios y castigos. Sin embargo, sus cuatro condenas a prisión no han hecho mella en su compromiso por una China con un sistema político que respete la diversidad y no que la reprima.

A estas alturas, en el Comité Central debe haberse perdido la esperanza de callar a este hombre en el que medio mundo ha puesto sus ojos desde que Noruega lo declaró ganador del Nobel de la Paz. Sin embargo, como elefante torpe el régimen se empeña en aplastar lo que lo irrita. Es así como se ve el intento de aislar a Liu Xia, la esposa del disidente, a la que tienen bajo arresto domiciliario y a la que no le permiten ni siquiera hacer uso de su celular. Son medidas destinadas a fracasar porque tarde o temprano se conocerá la verdad pero ya se sabe que las dictaduras son lentas en aprender de los errores propios y ajenos.

La exagerada reacción del gobierno chino, que llegó incluso a amenazar a Oslo, es reflejo de su temor a lo que podría pasar si otros siguen el ejemplo de Liu. Los activistas pro derechos humanos no son más que una mínima gota en el océano de los 1, 324 millones de habitantes del país pero en la lógica de los comunistas chinos es mejor desestimular cualquier expresión de descontento. Creen a pie juntillas, quizás demasiado, otro de sus proverbios que les advierte sobre la chispa que incendia la pradera.

Ai Weiwei, las causas de un rebelde

Dicen que es el Andy Warhol chino. Y que es también como Marcel Duchamp. Por lo de provocador e iconoclasta. El, que además de artista, es curador de exposiciones, arquitecto y diseñador. Suya es la idea del “nido” para el estadio olímpico de Pekín. Es Ai Weiwei: un cincuentón barbado y pasado de peso, resuelto a decir lo que piensa aunque le cuesten palizas de la policía.

Ai Weiwei se ha propuesto abrir brechas en el control de la información en su país, una gran muralla que el gobernante Partido Comunista se empeña en mantener cerrada a cal y canto. Es el autor de cinco blogs, tres de los cuales ya fueron cerrados por las autoridades, que siguen preocupadas y no es para menos: los visitantes de las páginas de este díscolo artista son 10 mil por día.

Weiwei tiene sobradas razones para denunciar las iniquidades del sistema. Es hijo del poeta Ai Qing, condenado a trabajos forzados durante la Revolución Cultural. Vio el escarnio a que eran sometidos sus padres y vivió en carne propia las humillaciones de los rechazados por el comunismo. Por mucho tiempo su trabajo – el único disponible para él -era limpiar baños.

Pudo estudiar cinematografía en Pekín al terminar la pesadilla de aquel período cuando Deng Xiaoping estaba en el timón del carro de la reforma. No pasó mucho tiempo en la escuela de cine. Hastiado de China,Weiwei se fue a Nueva York donde surgió su pasión por el arte conceptual.

El regreso a su país en 1993 fue el comienzo de una prolífica y exitosa carrera en el campo artístico. Sus obras tuvieron – unas más, unas menos – un elemento de osadía, de lo inédito en China, ya sea un jarrón de la dinastía Han hecho añicos o vasijas del neolítico que pintó con múltiples colores.

La falta de libertad de expresión llevó a Ai Weiwei al activismo en la red de sus últimos años. Es un desafío que las autoridades no le perdonan. Con el cierre de uno de sus blogs el año pasado intentaron impedir que siguiera publicando los nombres de los miles de estudiantes que murieron en el terremoto de Sichuán en 2008. Ai Weiwei denunciaba que los edificios mal construidos causaron en parte el elevado número de víctimas. Eso no fue todo. Poco después, la policía recurrió a la violencia para no permitirle que testificara en el juicio de un colaborador que, como él, investigaba el desastre de Sichuán.

El gobierno chino quiere neutralizar a este atrevido agitador. Con ánimo de amedrentarlo o de buscar algo que lo incrimine de alguna forma, dos de sus cuentas en Google fueron pirateadas para leer sus correos electrónicos y dos de sus cuentas bancarias están bajo la lupa de la seguridad del estado.

Weiwei sabe que corre un enorme riesgo si continúa sus actividades contestarias. Sin embargo, él no parece inmutarse ante el peligro. En una conferencia sobre ciberactivismo que tuvo lugar este lunes en Nueva York, el artista bloguero dijo no tener ningún miedo. Y por algunas de las respuestas que dio tal parece que ese es el caso. En ellas, su condena al sistema imperante en China fue inequívoca.

Una empresaria estadounidense de origen chino exaltó el logro de China en sacar de la pobreza a cientos de millones de personas en sólo 25 años. ¿No sería mejor – le preguntó a Ai Weiwei – esperar otros 25 años para que el país complete una hazaña sin precedentes en lugar de pedirle ahora democracia? En su opinión la democracia es cuestión de tiempo.

Weiwei replicó que nada debe disculpar la falta de democracia y recriminó a la mujer su defensa de un país que priva a sus ciudadanos de los derechos humanos. Poco después pidió a la empresaria que especificara qué tipo de negocios hace en China, a lo que esta respondió que está a cargo de un fondo de capital de riesgo. En el evento participó también Jack Dorsey, el creador de Twitter, red social que permanece bloqueada en China.

Después de escucharlo tengo la impresión de que Ai Weiwei no es un rompemoldes más. Es alguien con convicciones, determinación y capacidad para expresarse. Por eso incomoda a los actuales timoneles en Pekín.

Dos citas de Ai Weiwei:

“Crecí en una sociedad comunista y en medio de luchas ideológicas. El sistema involucionó hacia un totalitarismo extremo sin derechos personales, sin libertad de palabra o expresión. La justicia fue reemplazada por la lucha de clases que es realmente una excusa del gobierno para mantener el poder. Desde una edad muy temprana hallé que en esas condiciones era casi imposible que las personas desarrollaran un concepto de sí mismas o cualquier concepto real de los valores estéticos. En su lugar, había un agudo conflicto entre el poder del individuo y el estado. Estas luchas impregnaron el ambiente en que crecí. Todavía, después de 30 años de la llamada “apertura y reforma”, tenemos una versión reducida del mismo estado. Hoy estamos bajo un sistema con un espacio muy limitado para la libertad de expresión”.

“Escribo mi blog porque es el único canal posible a través del cual una persona puede expresar una opinión personal en China. Ningún periódico, revista o canal de televisión presentará tu argumento o ideas. Pensé que mi blog podría ser una buena forma de crear un foro en el cual expresar lo que se siente. Sin embargo, todavía cuando me siento a escribir, dudo: ¿debería hacerlo? ¿Cuáles serán las consecuencias? Yo mantengo una simple premisa en mi mente: mi blog es una extensión de mi pensamiento. ¿Por qué debo deformar mi pensamiento simplemente porque vivo bajo un gobierno que, en mi opinión, está totalmente contra la humanidad? Y esta llamada ideología está totalmente contra la humanidad. Durante décadas, ha hecho daño a muchas generaciones en esta nación: muchos están muertos, muchos han desaparecido y muchos han resultado afectados, hayan estado o no conscientes de esta realidad. No se trata de ideas extrañas de una sola persona: es nuestra vida y vivimos en esta parte del mundo. La gente que vive en Londres no va a tomar una posición en cuanto a esto – ellos tienen otras preocupaciones. Para mi no es una responsabilidad: es parte de mi vida. Nuestra vida se devalúa si nos autocastigamos o nos autoimponemos ignorar o no tener una consciencia de nosotros mismos. La autocensura es un insulto a uno mismo”

Dos inmolaciones

La muerte en huelga de hambre del preso de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo y la reacción oficial a ella me recuerdan inevitablemente el sacrificio del monje budista Thích Quảng Đức que causó conmoción internacional durante los años de la guerra de Vietnam.

El 11 de junio de 1963, el religioso se dirigió en un automóvil a una céntrica calle de Saigón, seguido de otros 350 monjes y monjas. Después de que uno de sus acompañantes lo empapara en gasolina, Thích Quảng Đức, sentado en posición de loto, recitó una plegaria a Buda y, con asombrosa serenidad, encendió un fósforo. Murió en pocos minutos ante las miradas de los transeúntes y los periodistas extranjeros convocados por una organización budista.

El sacrificio de Thích Quảng Đức fue un premeditado acto político de protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur por su tratamiento de la mayoría budista. El entonces presidente Ngô Đình Diệm era un católico que, según dicen, favorecía a sus correligionarios en la administración pública y el ejército.

La misma noche del suicidio del monje, Diệm se dirigió al país en un discurso transmitido por radio para expresar su pesar. El presidente dijo que se distorsionaba la situación de los budistas, a quienes recordó que sus derechos estaban garantizados por la constitución.

A las palabras conciliatorias de Diệm, siguieron los intentos de sus funcionarios por desacreditar a Thích Quảng Đức. El gobierno divulgó que el religioso había sido drogado antes de prenderse fuego y acusó al fotógrafo estadounidense Malcolm Browne de sobornarlo para que se suicidara ante su cámara. Una foto tomada por Browne durante la inmolación recorría ya el mundo. Por ella el reportero recibió meses más tarde el Premio Pulitzer junto al periodista David Halberstam de The New York Times, otro testigo presencial de la muerte del bonzo.

Thích Quảng Đức sentó escuela con su suicidio. Otros monjes budistas se inmolaron en protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur. El método de martirio llegó a incluso a Estados Unidos donde varias personas imitaron su ejemplo para repudiar la participación de su país en el conflicto vietnamita.

Mientras la muerte de Thích Quảng Đức fue pública y bien documentada, están por conocerse todavía todos los hechos que condujeron al fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo. En todo caso, es más lo que los emparenta, que lo que los separa: optar por la inmolación para denunciar situaciones intolerables y sufrir póstumamente el inútil escarnio del poder para desvirtuar su causa.

Por el camino de Orlando Zapata Tamayo

Callar por miedo a las represalias está dejando de ser ya una opción para cada vez más cubanos, fuera y dentro de la isla. El gobierno de Raúl Castro lo sabe bien. No debe sorprender entonces a las autoridades que cinco personas hayan decidido seguir el ejemplo del rebelde Orlando Zapata Tamayo, muerto en huelga de hambre por reclamar derechos como prisionero de conciencia.

Son cuatro presos políticos y un disidente que ponen en peligro sus vidas como último recurso para que se escuchen los innumerables pedidos de libertad ignorados por quienes ejercen el poder en Cuba. Sus nombres: Diosdado González, Eduardo Díaz, Fidel Suárez, Nelson Molinet y Guillermo Fariñas.

La primera reacción, según nos dicen, ha sido la de enviar a los presos a celdas de castigo como hicieron con Zapata Tamayo, un paso inicial para doblegarlos con el que a la vez miden la voluntad para sobrellevar el ayuno. Otros métodos se intentarán para disuadirlos porque la lógica dice que el gobierno no puede permitirse la posibilidad de más muertos en rebeldía.

Cada uno de los presos cumple excesivas condenas de más de 20 años de cárcel por el delito de ser disidentes. Forman parte del grupo de los 75 de la Primavera Negra de 2003.

Cuando hay esas sentencias de por medio, una nula perspectiva de indulto y ni siquiera de mejoría en sus condiciones carcelarias, se llega a los extremos de una huelga de hambre. Por eso murió Orlando Zapata Tamayo.

Cuba: la propuesta de Oswaldo Payá

Los cubanos comienzan el año con la noticia de que aquellos que viajen a Estados Unidos serán sometidos a un riguroso registro en los aeropuertos de ese país. El motivo: Cuba está todavía en la lista negra de países que tienen vínculos con organizaciones terroristas. Es, en mi opinión, una medida exagerada que hace que el simple ciudadano cubano tenga que someterse a más incomodidades por visitar a sus familiares.

Otra noticia que quizás no se conoce mucho en Cuba es la expulsión del eurodiputado socialista español Luis Yáñez tan pronto puso pies en el aeropuerto de La Habana. Yáñez tenía previsto entrevistarse con Manuel Cuesta Morúa, dirigente del Arco Progresista, de orientación socialdemócrata. El gobierno de España deplora la reacción cubana, que resta fuerza a los argumentos del canciller Miguel Ángel Moratinos para que la Unión Europea deje sin efecto la posición común hacia la isla. Al gobierno cubano parece importarle poco. De cierta forma, su actitud confirma lo que ya dejó en claro el presidente Raúl Castro en el discurso ante la Asamblea Nacional el mes pasado: se mantendrá a toda costa la línea dura contra los opositores, lo que pasa por negarles legitimidad y obstaculizar cualquier apoyo.

En ese panorama, cabe destacar la primera iniciativa de la disidencia este año. Oswaldo Payá, dirigente del Movimiento Cristiano Liberación, dio a conocer una propuesta de unión de la atomizada oposición bajo el paraguas de un Foro Cubano que de cierta forma sintetiza las demandas de su Proyecto Varela, al que el gobierno cerró las puertas con una enmienda a la Constitución de 1976 que declara el socialismo como sistema socioeconómico “irrevocable” de la República de Cuba.

Los principios de la propuesta de Payá, en sus palabras:

1. Amor a la Patria, que somos todos los cubanos. Amor a nuestra cultura, a lo que somos, a la tierra que Dios nos dio para que vivamos libres y fraternalmente, en Cuba, siempre única, independiente y soberana, amiga de todos los pueblos y hermana de toda la humanidad. Un espíritu solidario, fraterno y pacífico. Todos tenemos derechos sólo por ser seres humanos. Estos derechos son inseparables del deber de defenderlos para todos, del deber de la solidaridad. Es la solidaridad y el compartir este deber, trabajando juntos por todos los derechos y por el bien común, lo que nos unirá a todos.

2. Transparencia: Liberar la palabra. Tomarse la libertad de expresión y también escuchar con respeto, sin odio y sin miedo. Dialogar y promover el dialogo y la reconciliación entre los cubanos sobre la base indivisible del amor y la verdad.

3. Participación de todos los cubanos que viven dentro y fuera de Cuba sin exclusiones y para el bien de todos. Participar es apoyar y reclamar los cambios que concreten el respeto en la ley y en la práctica del ejercicio de la libertad de expresión y asociación, de la libertad de viajar, el derecho de los cubanos a tener empresas propias, los derechos y la justicia para los trabajadores y el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos para todos los cargos públicos en elecciones libres, plurales y democráticas y la liberación de los que están encarcelados por promover y defender pacíficamente los derechos de los cubanos. ¿Por qué no los derechos? ¿Quién dice que los cubanos no merecemos esos derechos? ¿A quién se daña si todos los ciudadanos ejercemos esos derechos? Porque sin esos derechos, no hay cambios justos y verdaderos y no se ejerce verdaderamente la soberanía popular. Los primeros que tenemos que tomar conciencia de que nos corresponden esos derechos y reclamarlos, somos los propios cubanos.

4. Liberación: con generosidad y sencillez, superando miedos, egoísmos y rencores y perdonando, sin protagonismos ni vanidades, pueden identificarse públicamente con el espíritu y los objetivos de Foro Cubano y expresar la solidaridad con todos los cubanos y también entre todos los que nos decidimos a servir al pueblo impulsando esta campaña por los cambios para Cuba.

¿Podrá conseguir apoyo Payá para su iniciativa dentro de la Isla? La situación de quienes ejercen o quieren ejercer su derecho a disentir sigue siendo tan difícil como antes, quizás peor, aunque nunca se sabe.

Página de Oswaldo Payá

Cuba y los derechos humanos


Nací un 10 de diciembre; por feliz coincidencia, el día de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después del inevitable balance que viene con los dos aniversarios, celebro tener estas garantías en mi patria de adopción: nadie puede hostigarme por mis ideas políticas que expreso en privado y en público; nadie puede poner obstáculos para que salga y regrese al país; nadie me impide tener propiedades ni establecer mi propio negocio; nadie se inmiscuye arbitrariamente en mi vida privada. Si viviera en el país en que nací, no podría decir lo mismo.

Soy consciente de que millones de personas en el mundo viven, y mueren, sin que les respeten esos derechos. Eso, sin embargo, no impide que piense en los cubanos porque definitivamente duelen los problemas de familia.

En pleno siglo XXI, gran parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es letra muerta en Cuba. Y por lo que hemos visto hasta hoy, el gobierno cubano no está dispuesto a ponerla en práctica. Algunos dicen que es una cuestión de supervivencia porque la libertad de expresión, asociación y movimiento podrían debilitar un sistema que se sostiene con el férreo control de los ciudadanos. El ejemplo está en las reformas de Mijaíl Gorbachov que dieron al traste con la Unión Soviética y en la apertura de fronteras que condujo al fin de Alemania Oriental.

El carácter subversivo de los derechos fundamentales para los gobernantes de Cuba está en su justificación para restrinjirlos: Estados Unidos se aprovecharía de una oposición política para crear una quintacolumna a su servicio. Para ellos, se trata de una política preventiva, que no cambiará con Raúl Castro. Lo demuestran los actos de violencia física y verbal con que se agrede a quienes intentan ejercer su derecho a disentir. Aunque bien quisiera decir lo contrario, lamentablemente Cuba seguirá siendo por ahora un país donde los ciudadanos tendrán que emigrar para gozar de todos sus derechos.

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Declaración Universal de los Derechos Humanos

Artículo 1.

•Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.

•Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

•Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.

•Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.

•Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.

•Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.

•Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.

•Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.

•Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.

•Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.

•Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.

•1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

•2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.

•Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.

•1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

•2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.

•1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

•2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.

•1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

•2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.

•1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

•2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

•3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.

•1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

•2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.

•Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.

•Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.

•1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

•2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.

•1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

•2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

•3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.

•Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.

•1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

•2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

•3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

•4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.

•Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.

•1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

•2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.

•1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

•2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

•3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.

•1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

•2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.

•Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.

•1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

•2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

•3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.

•Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración

Cuba pierde


Sucedió ayer en uno de los lugares más céntricos de La Habana. Una muchedumbre de partidarios del gobierno cubano zarandearon y lanzaron consignas para acallar al periodista Reynaldo Escobar, esposo de la bloguera Yoani Sánchez. Escobar se proponía pedir explicaciones a un agente de la seguridad del estado que según Sánchez la secuestró y agredió el pasado 6 de noviembre.

Este tipo de manifestaciones, los tristemente célebres “actos de repudio” que bien conocemos los cubanos, es un instrumento de las autoridades para impedir la más mínima expresión de disenso. Paradójicamente esta vez, más que nunca antes, la fuerza de una multitud desgañitada en consignas es muestra de debilidad. El gobierno y sus simpatizantes carecen de argumentos para justificar la falta de libertad de expresión. Recurren por lo tanto a los gritos y al maltrato de las turbas.

Lamentablemente se perdió una oportunidad para que los cubanos demostremos que somos capaces de un diálogo civilizado entre nosotros mismos, que podemos discrepar en privado y en público. Quienes autorizaron este torpe aquelarre político no sólo gastan su menguada imagen sino hacen perder a Cuba, como bien dice Reynaldo Escobar, ante los ojos del mundo.

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Del blog de Reynaldo Escobar:

Para empezar a perdonar

Pocas veces un crimen puede probarse al cometerse otro. A los que pusieron en duda que Yoani Sánchez fue golpeada por los esbirros de la seguridad del estado, a los que les pareció demasiado efectista una filmación donde se le ve andando con muletas y exigían documentos médicos, radiografías con fracturas, cicatrices y hematomas, a ellos, a todos los que dudaron, les pregunto si ya vieron las imágenes donde un cardumen de seres vivos vociferaba, golpeaba y escupía a un hombre que acudió a su cita puntualmente, a un hombre que solo pretendió obtener una respuesta.

Tuve una doble suerte, por una parte estaba la prensa extranjera filmándolo todo (ellos también cogieron sus ramalazos) y por otra sufrí menos la golpiza, porque una inesperada coraza de amigos* los recibió por mí. ¿Exigirán ahora certificados médicos?

El agente Rodney, o como se llame la persona a quien reté a un duelo verbal, perdió por no presentación, pero eso es ahora historia pasada. Perdió la Nación que se desacredita ante los ojos del mundo, y lo peor, perdió el pueblo, mi pobre pueblo, sobre el que quieren hacer caer la carga de fanatismo que ellos mismos alimentaron.

Al llegar a mi casa de regreso, la encontré llena de amigos, entre ellos al padre José Conrado que me dio un abrazo y un consejo que nunca olvidaré: “Perdónalos”

*Quiero citar especialmente al blogger Eugenio Leal, al opositor Silvio Benítez, al pastor Manuel Morejón y a la dama de blanco Mercedes Fresneda.

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