Juan de Patmos vive en Cuba


Alguien me dice que Juan de Patmos redivivo fijó morada en La Habana. El Apokaleta se apresta a desgranar predicciones de una inminente catástrofe ante las miradas atentas y las mentes crédulas de los diputados de la Asamblea Nacional. Lo advierte: el mundo, o medio mundo, está en peligro si los halcones de Washington se atreven a apretar el gatillo contra la islámica república de los ayatolas iraníes para evitar que los discípulos de Jomeini se hagan del arma nuclear.

¿Será posible que nadie en el planeta haya visto las señales ominosas de esta hecatombe en ciernes? Alguien tiene que avisar a la desprevenida humanidad. Es carga que asume un octogenario Fidel Castro en son de profeta bíblico. Es un papel a la medida.

De común saber es que a Fidel, Cuba siempre le quedó pequeña. Sus sueños estuvieron y están más allá. Desde joven puso ojos fuera de la Isla. De ahí, aquella presencia a los 21 años en el infausto Bogotazo que le costó la vida al líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán y a miles de sus compatriotas. De ahí, el sustento material e ideológico a los movimientos guerrilleros en América Latina una vez que llegó al poder en 1959 y las intervenciones cubanas en Africa. En esa visión se inscriben también las controvertidas misiones médicas en el Tercer Mundo. Es su interpretación particular del apotegma martiano “patria es humanidad”.

Muchos cubanos se quejan con razón de que el mayor de los Castros se interese tanto por los problemas ajenos y no le ocupen los que más urgen a su propio país, los creados por su mal manejo de la economía. Sin embargo, el Comandante – y co-mandante – puede argumentar que a Cuba le atañe como a cualquier otra nación el supuesto peligro nuclear que nos acecha. El problema que tiene Fidel es que incluso si fuera cierto no se justifica la convocatoria extraordinaria de esta asamblea de yes-men y yes-women para debatir una posible conflagración en un punto tan lejano del Caribe. Todo tiene un triste aire de afán de notoriedad, a lo Sunset Boulevard. Como Norma Desmond, Fidel no soporta el olvido.

¿Qué futuro para los ex presos políticos cubanos en España?

El Nuevo Herald se pregunta cuál será el futuro de los presos políticos excarcelados por el gobierno de Cuba y enviados a España (Penurias y alegrías de los ex presos cubanos en España).

Estos hombres y sus familias están en una especie de limbo aunque el ministro de Relaciones Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, gestor en parte de su traslado a ese país, apele a la paciencia y prometa el “mejor estatus”. Así y todo, hay una preocupante vaguedad en las palabras del rector de la diplomacia española.

El gobierno de España debe asumir plenamente la responsabilidad que contrajo al aceptar a los ex presos cubanos. No basta que se les haya liberado de una gran injusticia para someterlos a otra. Las autoridades españolas deben por lo tanto atender la obligación moral de proveer a estos hombres y sus familias de trabajo y vivienda decentes cuanto antes.

Los cubanos del exilio y la diáspora tampoco debemos olvidar a estos compatriotas cuando nos necesitan. Por iniciativa personal o colectiva debemos hacer valer nuestra solidaridad.

Analfabetos de democracia


La mayoría de los cubanos no reclaman derechos políticos porque Cuba es un país que carece de profundas tradiciones democráticas. Con este sofisma algunos pretenden explicar un asunto cuya complejidad evitan o desconocen.

Es cierto que en nuestra relativamente breve historia republicana tenemos un sobrante de dictaduras y un faltante de democracia. Aceptemos que en la Cuba de antes de 1959, las instituciones democráticas no funcionaron cabalmente y que nuestro sistema político estuvo plagado de males de tercermundismo. Reconozcamos que por edad sólo una minoría recuerda lo que fueron la separación de los poderes, las elecciones multipartidarias, y una prensa independiente.

Nada de lo anterior, sin embargo, demuestra el actual silencio de la mayoría cuando se trata de libertades civiles y políticas. Más que una carencia de hábitos democráticos, las razones hay que buscarlas en las limitaciones que mantiene el Estado castrista sobre los ciudadanos.Todavía son muchos los que temen a las consecuencias de pronunciarse por un cambio de sistema político y optan por demandar lo que más les urge, reformas económicas. A fin de cuentas, el propio Gobierno dice estar consciente de que estas últimas son necesarias.

Para ser justos, los cubanos no actúan de forma muy diferente a otros pueblos. El ansia por un mayor nivel de vida fue la motivación de las mayorías que dieron al traste con el comunismo en Europa Oriental. Para ellas estaba claro que ese objetivo sólo podría cumplirse con un cambio del sistema político.

No hay que olvidar tampoco que por lo general son los intelectuales, los estudiantes y pequeños sectores muy concientizados dentro de la clase obrera los que primero exigen reivindicaciones democráticas. Las mayorías siguen, como se vio en el caso de la misma Revolución Cubana.

La apatía entre la población de la Isla ante los llamados de la oposición por mayores derechos refleja no sólo un sentido de prioridades y temor sino también una ignorancia impuesta desde arriba. El hecho de desconocer la democracia no implica que algún día puedan reconocer si inmensa superioridad como sistema y establecer garantías para desterrar de una vez y por todas la imposición de dictaduras. Como analfabetos que un día aprenden a leer y a escribir.

Palabra de cardenal

Foto de Raúl Pañellas, Arzobispado de La Habana
El Cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, convocó el jueves a una conferencia de prensa en la que informó sobre su reunión con el presidente Raúl Castro.

Lo más importante que dijo Monseñor Ortega:

1- Hay un diálogo informal con el gobierno cubano para un mejoramiento de las condiciones en que se encuentran los presos políticos.

2 – El gobierno podría poner en libertad a algunos de ellos.

3- No hay un compromiso por parte de las autoridades.

4 – Las gestiones de la Iglesia a favor de los presos políticos y las Damas de Blanco no tienen relación con la visita de Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, a mediados de junio.

5- El encuentro con Raúl Castro se realizó a solicitud del propio cardenal.

Una transcripción de la entrevista puede leerse en la revista de la arquidiócesis de La Habana, Palabra Nueva (ver aquí)

La Iglesia cubana habla de presos políticos con Raúl Castro


El presidente de Cuba, general Raúl Castro se reunió el miércoles 19 con los dos más altos representantes de la Iglesia Católica cubana, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana y el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García. Al finalizar el encuentro de cuatro horas, monseñor García declaró a la prensa extranjera acreditada en la Isla que la situación de los presos políticos y sus familiares, las Damas de Blanco, fue uno de los temas que se abordaron. El arzobispo de Santiago dijo además que la liberación de los opositores encarcelados sería un proceso gradual que debe comenzar con “pequeños pasos”.

Por su significado, esta es sin lugar a dudas una de las noticias más importantes que nos ha llegado de Cuba en los últimos meses. Es evidente que los acontecimientos de este año en la Isla (la muerte de Orlando Zapata Tamayo, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, los atropellos a las Damas de Blanco) y su repercusión en el exterior han hecho ver al gobierno cubano lo contraproducente que es mantener en la cárcel a decenas de personas por motivos políticos (200, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional).

La Iglesia cubana asume el papel de mediadora que le corresponde y lo hace a sabiendas que el camino no está exento de riesgos. El éxito de su misión depende de cuántos riesgos quiera correr a su vez el gobierno. Una liberación por etapas de todos los presos políticos o de la mayoría de ellos, podría establecer a la Iglesia como un factor a tener en cuenta en un futuro y largamente postergado proceso de reconciliación nacional. Si esa excarcelación fuera completa y sin condiciones, la Iglesia podría incluso intervenir activamente en una mediación con Estados Unidos.

Por otro lado, el gobierno cubano puede poner en libertad sólo a un puñado de presos políticos. La jerarquía católica aun así podría reclamar que su gestión valió la pena. Sin embargo, la oposición de fuera y de dentro reclamaría que los obispos le hicieron el juego a quienes ejercen el poder en Cuba, aliviándoles la presión interna y externa. El tiempo dirá.

Personalmente aplaudo la decisión del cardenal Ortega y monseñor García de abordar el principal problema de derechos humanos que tenemos en la Isla en esa conversación con Raúl Castro, lo que quizás habría sido imposible con su hermano. Hay que tomarlo con una sana dosis de duda pero esta vez quizás hay razones para un poco de optimismo.

Cuba: por si fuera poco

Es un desastre en ciernes con incalculables consecuencias para el medio ambiente y la economía. La mancha de petróleo causada por el derrame de decenas de miles de barriles de crudo en el Golfo de México podría llegar a la costa norte de la Isla y a los cayos del sur de la Florida. Ante el potencial peligro, funcionarios cubanos y estadounidenses conversan para encontrar una respuesta.

Hasta ahora Estados Unidos o la compañía británica BP, responsable de la plataforma petrolera donde ocurrió la explosión que causó la muerte de 11 trabajadores y desde donde salen al mar decenas de miles de crudo al día, no han podido detener el derrame. Se supone entonces que sea poco lo que pueden ofrecer para evitar que el petróleo llegue a las playas cubanas. En todo caso, todavía es temprano para saber en qué medida podría afectar el derrame de crudo a Cuba aunque es inevitable pensar en los daños que causaría a los sistemas ecológicos y a la endeble economía que tanto necesita del turismo.

Cuba y Estados Unidos deben dejar a un lado sus reticencias políticas un frente común con otros países de la cuenca del Caribe para responder ante catástrofes como ésta, de la que por cierto, ya se había advertido. Urge también establecer un mecanismo de cooperación ante desastres naturales, habida cuenta de que, según las predicciones, el Caribe sufrirá de huracanes con más frecuencia debido al cambio climático. Todos saldremos ganando de ese necesario acercamiento.

La Cuba de Silvio y la Cuba de Montaner

El escritor cubano residente en España Carlos Alberto Montaner y el cantautor Silvio Rodríguez se han enzarzado en una polémica sobre Cuba. A través de cartas abiertas, Silvio y Montaner exponen sus razones para apoyar o denunciar al gobierno cubano, respectivamente. La controversia comenzó con una pregunta retórica de Silvio sobre si Montaner firmaría un “yo acuso” de todos los cubanos que han perdido familiares en atentados de la CIA. La interrogación alude indirectamente a los presuntos vínculos de Montaner con la Agencia, una de las acusaciones que los representantes del régimen hacen contra el opositor. Silvio parece haber reaccionado así a la carta que pide la libertad de los presos políticos, suscrita ya por más de 45 mil personas en todo el mundo. Montaner es uno de los firmantes.

El compositor ha hecho suyo el argumento oficial de que Cuba es víctima de una campaña de los grandes medios internacionales dirigida desde Europa y Estados Unidos. Como gesto de apoyo al gobierno de los hermanos Castro, el veterano cantante participó hoy en un concierto frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Otros músicos y actores completaron el cartel.

A pesar de sus ocasionales muestras públicas de lealtad al régimen, unas declaraciones recientes de Silvio hicieron pensar que el cantante había decidido salir de un supuesto clóset político. Para muchos, la ambigüedad de algunas canciones desde sus comienzos en la Nueva Trova en los años sesenta sugería descontento. En la presentación de su último disco, el autor de “Ojalá” se mostró partidario de cambios profundos aunque a la vez se distanció de la oposición interna y externa.

Silvio ha asumido la defensa del castrismo no porque necesite publicidad, como algunos de sus críticos sugieren. Tampoco lo hace para rehabilitarse ante los ojos de quienes gobiernan después de exponer su inconformidad con algunos aspectos del status quo. Más que oportunista y cobarde, Silvio cree y los credos son los credos. El está convencido de que los grandes medios de comunicación extranjeros tergiversan la realidad de Cuba. En su fervor, olvidó que esa supuesta campaña mediática no es más que la publicación de noticias sobre la muerte de un albañil preso en huelga de hambre, el ayuno de un psicólogo y la represión de unas mujeres que pedían libertad para sus familiares. Todos cubanos.

No nos llamemos a engaño. Como Silvio hay mucha gente más. Creen que el sistema es redimible, quizás porque no conocen nada mejor. O porque les han hecho creer que así es. Es una Cuba hacia la que la otra Cuba que piensa como Montaner necesita tender puentes. La invitación del escritor a Silvio para un diálogo cordial, aunque rechazada, es ejemplar. Aunque sea difícil imaginarla todavía, la Cuba del futuro debe nacer del consenso y no de la imposición, si queremos que sea para el bien de todos.

Una lectura del reciente discurso de Raúl Castro

Raúl Castro dedicó una buena parte de su discurso en la clausura del IX Congreso de la Juventud Comunista a demostrar que su gobierno no enfrenta ninguna crisis. Según el general, los momentos más difíciles del régimen que instauró su hermano Fidel hace 51 años quedaron en el pasado: la invasión de Playa Girón en 1961, el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética por el emplazamiento de misiles en territorio cubano en 1962 y la pérdida del apoyo soviético a comienzos de los años noventa del siglo pasado. Su argumento es que nada puede ser más peligroso o desestabilizador. Por consiguiente, las recientes críticas por la situación de los derechos humanos en la isla son, en sus palabras, “escaramuzas de la ofensiva de la reacción internacional” que le tienen absolutamente sin cuidado.

Es cierto que sobre su gobierno no pende una amenaza militar o un colapso económico inminente. Sin embargo, el hecho mismo de referirse a lo que él llama “campaña de descrédito” denota preocupación. No es para menos: las autoridades cubanas están ante una situación inédita por la repulsa mundial que les ha traido la muerte en huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo, a quien Raúl Castro insiste en presentar como delincuente común, las protestas cada vez más audaces de la oposición y la ausencia de mejoras económicas que se refleja en el descontento de la población.

No sólo en Europa y Estados Unidos se reprueba la actuación del gobierno cubano en el caso de Zapata Tamayo y se le reclama que ponga en libertad a los presos políticos. En varios países de América Latina como Chile, México y Brasil también se levantan voces de condena, algunas incluso desde la izquierda. No obstante, Castro se abstuvo de referirse a sus críticos latinoamericanos y prefirió dirigir sus ataques a Europa, donde la imagen del régimen que representa ha sufrido un daño difícil reparar. Tanto es así, que el actual gobierno socialista español no parece contar con apoyo para su propuesta de poner fin a la posición común europea hacia Cuba. La modificación de esa política habría significado un triunfo diplomático cubano. Ante esa realidad, Castro parece haber tirado la toalla con Europa. Por otra parte, se inhibió de aludir a América Latina quizás con la lógica de no generar más críticas en la región.

Ante la actual coyuntura, Raúl Castro opta por el conocido recurso de presentar a la oposición como agentes de intereses extranjeros, a los que no hará concesiones. Es decir, no decretará una amnistía para los presos políticos, a los que evitó mencionar en su discurso. Ni siquiera excarcelará a los disidentes enfermos como le pide Guillermo Fariñas que lleva más de 40 días en ayuno. Tampoco permitirá la libertad de prensa bajo el conocido pretexto del embargo comercial de Estados Unidos, entre otros factores externos. Mantener un muro de inflexibilidad es su respuesta a los reclamos desde dentro y fuera de la isla.

Castro está convencido de que un gesto de humanidad sería interpretado como flaqueza política y no quiere permitirse más incertidumbre que la que ya tiene debido a la situación de la economía. No en balde este tema ocupó una gran parte de su discurso, en el que advirtió sobre problemas existentes como ha hecho en el pasado: los gastos superfluos, el derroche, la insuficiente producción agrícola, la falta de estímulo para el trabajo, la corrupción y el exceso de personal en las nóminas del Estado. Cómo deshacerse del millón de trabajadores excedentes – cifra que mencionó – sin crear más malestar entre la población parece ser uno de los principales retos de su gobierno.

El catálogo de los conocidos lastres de la economía cubana contrastó con la ausencia de detalles sobre el modelo económico al que aspira su gobierno. Lo que sabemos es que es uno que mantendrá la “irreversibilidad y el desarrollo del socialismo cubano”. Por entre los lugares comunes de la retórica y las omisiones puede entreverse que cualquier cambio en este ámbito será lento y estará sujeto a un prolongado examen para determinar cuánto afectará al sistema político.

El discurso de Raúl Castro reafirma la incapacidad de su gobierno para resolver los grandes problemas del país. Todo lo que hace es recurrir a remedios caseros cuando de lo que se trata es de una compleja operación quirúrgica. En sentido estricto no hay crisis pero los síntomas indican que no está lejos.

Los cubanos no serán “potenciales terroristas”

Estados Unidos ha decidido cambiar una medida polémica de su política antiterrorista, la de someter a pasajeros de 14 países, entre los que se incluye Cuba, a un minucioso escrutinio sólo en virtud de su nacionalidad, según anunció ayer el Departamento de Seguridad Interior. A partir de ahora, los parámetros para ese examen serán: nacionalidad, edad, nombre o alguno de sus nombres y los países visitados recientemente.

El cambio se debe a una exhaustiva revisión de las normas de seguridad aérea que el presidente Barack Obama ordenó hace tres meses, después de que un nigeriano musulmán intentara destruir un avión a pocos minutos de aterrizar en Detroit.

La medida era a todas luces un contrasentido, una pérdida de tiempo y recursos. Injusta de por más. Muchos nos preguntábamos qué tenía que ver un abuelo de Sancti Spíritus que nunca antes salió de Cuba con un joven yemenita con evidencia de varios viajes a Pakistán en el pasaporte.

El Departamento de Estado de Estados Unidos considera que el terrorismo tiene patrocinadores en Argelia, Arabia Saudita, Afganistán, Cuba, Irak, Irán, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Siria, Somalia, Sudán y Yemén.

Según funcionarios estadounidenses, el gobierno de Cuba ha dado refugio a militantes de la organización separatista vasca y mantiene estrechos contactos con los grupos guerrilleros colombianos FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el ELN, el Ejército de Liberación Nacional. Se menciona además que ciudadanos de Estados Unidos acusados de terrorismo viven en la isla.

Cuba: el escamoteo de la verdad

Un chiste que circula desde hace tiempo en Cuba, y que he escuchado varias veces, dice que Napoleón le confiesa a Fidel Castro en el infierno que de haber tenido una prensa como la cubana nadie se habría enterado que perdió la batalla de Waterloo.

La realidad que refleja el “cuento” es la misma desde hace medio siglo: los diarios, la televisión y la radio controlados por el Estado ignoran muchos de los problemas del país y cuando hacen referencia a ellos dan únicamente la versión oficial de los hechos.

Por ejemplo, ni Granma ni Juventud Rebelde investigaron la muerte de más de 30 pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana por negligencia el pasado mes de enero. Los dos periódicos de más circulación se limitaron a reproducir una nota oficial después de que el blog Penúltimos Días, que se publica en Barcelona, diera a conocer la noticia.

El actual rumor sobre un gran escándalo de corrupción que implicaría a altos funcionarios de la aviación civil tampoco es asunto que indagan los periodistas cubanos.

Mucho menos es noticia en la prensa de la isla que son tres los disidentes en huelga de hambre: Guillermo Fariñas en Santa Clara, Darsi Ferrer en la prisión de Valle Grande y Franklin Pelegrino en el pueblo de Cacocún, provincia de Holguín. En todo caso, Fariñas ha sido mencionado en los medios de comunicación para recibir la habitual carga de epítetos con la que el gobierno denigra a sus opositores. Ferrer y Peregrino pueden esperar el mismo tratamiento si sus casos llegan a recibir atención internacional.

Alguno que otro corresponsal extranjero en Cuba creyó ver una señal de apertura con la publicación de quejas de lectores y dos o tres artículos medianamente críticos en Granma y Juventud Rebelde, después de que Raúl Castro asumiera la presidencia en 2006. El supuesto indicio de un incipiente socialismo abierto y “participativo” fue sólo un espejismo. Aquel país les sigue sorprendiendo.

Una prensa que presente los hechos sin antes pasarlos por el tamiz oficial, ni adornarlos con sus florituras ideológicas no es posible mientras Fidel y Raúl Castro estén en el poder. Para ellos, una de las lecciones históricas de la Unión Soviética y Europa Oriental es que cualquier glásnost es perjudicial porque una población bien informada es más difícil de controlar. El escamoteo de la verdad es un recurso indispensable de su gobierno.

De ciertos cambios en Cuba

Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) e hija del presidente Raúl Castro, dijo a un corresponsal de la agencia de noticias AP en La Habana que en el país se hacen operaciones de cambio de sexo desde 2008 costeadas por el gobierno cubano. Es un “rompimiento con el pasado”, dice el título del reportaje donde se cuenta la historia de Yilliam González, nacido varón y hoy rubia despampanante. La versión de la crónica en video está al final de esta entrada.

Cuba ciertamente ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales en los últimos 20 años. Es – hay que admitirlo – fruto de la dedicación e influencia de Mariela Castro, a quien tuve la oportunidad de conocer hace unos años en misión de la BBC. Sin embargo, los esfuerzos de Mariela tienen límites. Por ejemplo, su empeño no ha sido suficiente para que se apruebe una ley que otorgaría derechos a parejas del mismo sexo y transexuales cubanos.

Con evidente frustración Mariela me confió por email que el mayor obstáculo a la legislación venía de las iglesias. Un colega en el entorno periodístico comentó entonces que si así fuera nunca a los dirigentes religiosos se les habría tenido tan en cuenta. Sea como sea, ya le había advertido su tío Fidel que en esa materia no se podía andar con apresuramientos.

Si bien es un logro que en Cuba se faciliten las operaciones de cambio de sexo a las personas que las necesitan, es notoria la falta de voluntad de las autoridades para permitir que los gays y lesbianas cubanos gocen de una vida social independiente como la de sus pares de cualquier país sin leyes homofóbicas. En pleno siglo XXI, La Habana es quizás la única capital latinoamericana donde no hay bares y discotecas para la comunidad homosexual. Aquellos que han aparecido son cerrados tarde o temprano por la policía, bajo el pretexto de combatir la prostitución.

Por supuesto, habrá quienes consideren sospechoso el timing del reportaje de AP, viniendo de un país en que se presiona a los corresponsales extranjeros por una dosis de buenas noticias como remedio a la mala imagen en el exterior. No hay que ser muy suspicaz para creerlo si se considera que al gobierno de Cuba le llueven críticas por la muerte en huelga de hambre del preso de conciencia Orlando Zapata y una protesta similar del disidente Guillermo Fariñas, hoy en grave peligro de perder la vida por inanición.

Internet, derecho fundamental


Casi cuatro de cada cinco personas consultadas por la BBC en 26 países están convencidas de que el acceso a internet es un derecho fundamental, inalienable. Los resultados de la encuesta pueden verse aquí. El sondeo demuestra que internet es, y se percibe, como un medio imprescindible de comunicación en el mundo actual.

Es por ello que Hamadoun Touré, secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones insta a los gobiernos a considerar internet como parte de la estructura básica de sus países, según la cadena británica. Touré sentencia además que “hemos entrado en la sociedad de la información y todos deben tener acceso”.

Es una exhortación que nadie en su sano juicio puede objetar. Sin embargo, el tema del acceso a internet conduce inevitablemente al de la censura. ¿Cómo puede hablarse de acceso cuando hay páginas vedadas porque su contenido no es del agrado de quienes gobiernan, como es el caso de Cuba, China y Vietnam?

En Cuba, por ejemplo, nunca pude llegar al blog Generación Y de Yoani Sánchez desde las computadoras de los hoteles cubanos: invariablemente mis intentos terminaban con una interminable demora y un mensaje sobre inaccesibilidad que no dejaban ninguna duda.

En China, me fue imposible ver las páginas de la BBC, ni siquiera su versión en español, BBC Mundo. Fui testigo además de la censura de los canales de televisión extranjeros permitidos: cada reportaje de CNN sobre China era bloqueado y la señal milagrosamente regresaba al final del mismo.

En Vietnam, que debe ser uno de los países con más conexiones inalámbricas gratuitas que conozco, las autoridades parecen haberse enemistado con Facebook. Durante una reciente visita, no pude comunicarme a través de mi perfil en esa red social, lo que confirmaría la preocupación de sus usuarios vietnamitas.

Nadie espera que los gobiernos de esos países se den por aludidos ante la opinión cada vez más generalizada en el mundo sobre el derecho a una internet sin restricciones. Tampoco reaccionarán los de Irán, Arabia Saudita, Corea del Norte y Birmania que tienen prácticas semejantes y, en algunos casos, más opresivas. La censura es para ellos un imprescindible instrumento de control porque siempre habrá algo que ocultar. Por lo demás, los censores deben estar conscientes de sus limitaciones: se les burla, y con muchas ganas, tarde o temprano.

Un milagro por Fariñas


Es el vivo retrato de Mahatma Gandhi y como el gestor de la independencia de la India, escogió la huelga de hambre como forma de protesta con más obstinación que esperanza.

Guillermo Fariñas, sicólogo y periodista, lleva ya ocho días en huelga de hambre en la ciudad cubana de Santa Clara con un simple reclamo: que el gobierno de Fidel y Raúl Castro ponga en libertad a 26 presos políticos con problemas de salud. Es una reivindicación por cuyo feliz término nadie apuesta.

Sin embargo, Fariñas se muestra decidido a seguir hasta el final si no hay respuesta a su reclamo. Él, que reconoce tener “vocación de mártir”, ha puesto su vida sobre la mesa en un juego de voluntades en el que nadie quiere ceder.

Nadie desea que muera Fariñas, ni los que gobiernan Cuba. Y uno reza para que alguno de ellos vea la luz, para que se dé cuenta que como nación ya tuvimos suficientes muertos y que es la hora de un gesto de humanidad en nuestra propia casa. Es el único milagro que podría salvar a Fariñas y no llega.

Dos inmolaciones

La muerte en huelga de hambre del preso de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo y la reacción oficial a ella me recuerdan inevitablemente el sacrificio del monje budista Thích Quảng Đức que causó conmoción internacional durante los años de la guerra de Vietnam.

El 11 de junio de 1963, el religioso se dirigió en un automóvil a una céntrica calle de Saigón, seguido de otros 350 monjes y monjas. Después de que uno de sus acompañantes lo empapara en gasolina, Thích Quảng Đức, sentado en posición de loto, recitó una plegaria a Buda y, con asombrosa serenidad, encendió un fósforo. Murió en pocos minutos ante las miradas de los transeúntes y los periodistas extranjeros convocados por una organización budista.

El sacrificio de Thích Quảng Đức fue un premeditado acto político de protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur por su tratamiento de la mayoría budista. El entonces presidente Ngô Đình Diệm era un católico que, según dicen, favorecía a sus correligionarios en la administración pública y el ejército.

La misma noche del suicidio del monje, Diệm se dirigió al país en un discurso transmitido por radio para expresar su pesar. El presidente dijo que se distorsionaba la situación de los budistas, a quienes recordó que sus derechos estaban garantizados por la constitución.

A las palabras conciliatorias de Diệm, siguieron los intentos de sus funcionarios por desacreditar a Thích Quảng Đức. El gobierno divulgó que el religioso había sido drogado antes de prenderse fuego y acusó al fotógrafo estadounidense Malcolm Browne de sobornarlo para que se suicidara ante su cámara. Una foto tomada por Browne durante la inmolación recorría ya el mundo. Por ella el reportero recibió meses más tarde el Premio Pulitzer junto al periodista David Halberstam de The New York Times, otro testigo presencial de la muerte del bonzo.

Thích Quảng Đức sentó escuela con su suicidio. Otros monjes budistas se inmolaron en protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur. El método de martirio llegó a incluso a Estados Unidos donde varias personas imitaron su ejemplo para repudiar la participación de su país en el conflicto vietnamita.

Mientras la muerte de Thích Quảng Đức fue pública y bien documentada, están por conocerse todavía todos los hechos que condujeron al fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo. En todo caso, es más lo que los emparenta, que lo que los separa: optar por la inmolación para denunciar situaciones intolerables y sufrir póstumamente el inútil escarnio del poder para desvirtuar su causa.

Las FARC, ETA, España, Venezuela y Cuba


El grupo separatista vasco ETA y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – las FARC – habrían colaborado para realizar atentados contra el actual presidente Alvaro Uribe y otros funcionarios y políticos colombianos de visita en España, según las acusaciones presentadas por el juez español Eloy Velasco. El caso involucra a seis militantes de ETA y siete de las FARC, como informa hoy El País.

Velasco señala en el auto de procesamiento que hay indicios de que el presunto jefe del colectivo etarra residente en Venezuela, Arturo Cubillas Fontán, mantuvo importantes contactos con las FARC. El militante vasco está casado con una funcionaria del gobierno de Hugo Chávez y habría ostentado un cargo en el Ministerio de Agricultura venezolano. Cubillas figura en la lista de los acusados cuya entrega deben gestionar las autoridades españolas ante Venezuela y Cuba.

En el pasado, el gobierno de Cuba ha admitido que miembros de ETA se han refugiado en la isla aunque insiste en que no se les permite conspirar desde territorio cubano. Esta vez las acusaciones presentadas por el juez Velasco indicarían lo contrario. Según el magistrado, dos etarras que residen en Cuba habrían construido armas que intentaron probar en Venezuela.

Potencialmente este es un caso que podría complicar las nada cómodas relaciones de Cuba con España. Sin embargo, lo más probable es que el gobierno de Rodríguez Zapatero haga lo posible para que no se llegue a extremos. De por medio está el delicado asunto de las inversiones españolas.

Mucho más seria se perfila la situación con Venezuela. Es previsible que haya una andanada de contraacusaciones de Chávez sobre una supuesta campaña del presidente de Colombia Alvaro Uribe y Estados Unidos a la que se presta el España. A ellas responderá la cancillería de Moratinos con prudente silencio y gestos conciliatorios.

Al juez Velasco le será difícil, sino imposible, llevar ante los tribunales a todos los presuntos conspiradores. El proceso legal que ha iniciado tiene unos límites infranqueables impuestos, en parte, por la menguada influencia de España en América Latina.

Update

Un comunicado de la Cancillería de Venezuela rechaza las acusaciones presentadas por España a las que califica como “tendenciosas”. Sin referirse a él por su nombre, señala que Cubillas Fontán está en Venezuela debido a acuerdos entre el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez y el primer ministro español Felipe González. Sin embargo, el documento no desmiente los supuestos contactos de Cubillas Fontán con las FARC.

Por el camino de Orlando Zapata Tamayo

Callar por miedo a las represalias está dejando de ser ya una opción para cada vez más cubanos, fuera y dentro de la isla. El gobierno de Raúl Castro lo sabe bien. No debe sorprender entonces a las autoridades que cinco personas hayan decidido seguir el ejemplo del rebelde Orlando Zapata Tamayo, muerto en huelga de hambre por reclamar derechos como prisionero de conciencia.

Son cuatro presos políticos y un disidente que ponen en peligro sus vidas como último recurso para que se escuchen los innumerables pedidos de libertad ignorados por quienes ejercen el poder en Cuba. Sus nombres: Diosdado González, Eduardo Díaz, Fidel Suárez, Nelson Molinet y Guillermo Fariñas.

La primera reacción, según nos dicen, ha sido la de enviar a los presos a celdas de castigo como hicieron con Zapata Tamayo, un paso inicial para doblegarlos con el que a la vez miden la voluntad para sobrellevar el ayuno. Otros métodos se intentarán para disuadirlos porque la lógica dice que el gobierno no puede permitirse la posibilidad de más muertos en rebeldía.

Cada uno de los presos cumple excesivas condenas de más de 20 años de cárcel por el delito de ser disidentes. Forman parte del grupo de los 75 de la Primavera Negra de 2003.

Cuando hay esas sentencias de por medio, una nula perspectiva de indulto y ni siquiera de mejoría en sus condiciones carcelarias, se llega a los extremos de una huelga de hambre. Por eso murió Orlando Zapata Tamayo.

Cuba: la propuesta de Oswaldo Payá

Los cubanos comienzan el año con la noticia de que aquellos que viajen a Estados Unidos serán sometidos a un riguroso registro en los aeropuertos de ese país. El motivo: Cuba está todavía en la lista negra de países que tienen vínculos con organizaciones terroristas. Es, en mi opinión, una medida exagerada que hace que el simple ciudadano cubano tenga que someterse a más incomodidades por visitar a sus familiares.

Otra noticia que quizás no se conoce mucho en Cuba es la expulsión del eurodiputado socialista español Luis Yáñez tan pronto puso pies en el aeropuerto de La Habana. Yáñez tenía previsto entrevistarse con Manuel Cuesta Morúa, dirigente del Arco Progresista, de orientación socialdemócrata. El gobierno de España deplora la reacción cubana, que resta fuerza a los argumentos del canciller Miguel Ángel Moratinos para que la Unión Europea deje sin efecto la posición común hacia la isla. Al gobierno cubano parece importarle poco. De cierta forma, su actitud confirma lo que ya dejó en claro el presidente Raúl Castro en el discurso ante la Asamblea Nacional el mes pasado: se mantendrá a toda costa la línea dura contra los opositores, lo que pasa por negarles legitimidad y obstaculizar cualquier apoyo.

En ese panorama, cabe destacar la primera iniciativa de la disidencia este año. Oswaldo Payá, dirigente del Movimiento Cristiano Liberación, dio a conocer una propuesta de unión de la atomizada oposición bajo el paraguas de un Foro Cubano que de cierta forma sintetiza las demandas de su Proyecto Varela, al que el gobierno cerró las puertas con una enmienda a la Constitución de 1976 que declara el socialismo como sistema socioeconómico “irrevocable” de la República de Cuba.

Los principios de la propuesta de Payá, en sus palabras:

1. Amor a la Patria, que somos todos los cubanos. Amor a nuestra cultura, a lo que somos, a la tierra que Dios nos dio para que vivamos libres y fraternalmente, en Cuba, siempre única, independiente y soberana, amiga de todos los pueblos y hermana de toda la humanidad. Un espíritu solidario, fraterno y pacífico. Todos tenemos derechos sólo por ser seres humanos. Estos derechos son inseparables del deber de defenderlos para todos, del deber de la solidaridad. Es la solidaridad y el compartir este deber, trabajando juntos por todos los derechos y por el bien común, lo que nos unirá a todos.

2. Transparencia: Liberar la palabra. Tomarse la libertad de expresión y también escuchar con respeto, sin odio y sin miedo. Dialogar y promover el dialogo y la reconciliación entre los cubanos sobre la base indivisible del amor y la verdad.

3. Participación de todos los cubanos que viven dentro y fuera de Cuba sin exclusiones y para el bien de todos. Participar es apoyar y reclamar los cambios que concreten el respeto en la ley y en la práctica del ejercicio de la libertad de expresión y asociación, de la libertad de viajar, el derecho de los cubanos a tener empresas propias, los derechos y la justicia para los trabajadores y el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos para todos los cargos públicos en elecciones libres, plurales y democráticas y la liberación de los que están encarcelados por promover y defender pacíficamente los derechos de los cubanos. ¿Por qué no los derechos? ¿Quién dice que los cubanos no merecemos esos derechos? ¿A quién se daña si todos los ciudadanos ejercemos esos derechos? Porque sin esos derechos, no hay cambios justos y verdaderos y no se ejerce verdaderamente la soberanía popular. Los primeros que tenemos que tomar conciencia de que nos corresponden esos derechos y reclamarlos, somos los propios cubanos.

4. Liberación: con generosidad y sencillez, superando miedos, egoísmos y rencores y perdonando, sin protagonismos ni vanidades, pueden identificarse públicamente con el espíritu y los objetivos de Foro Cubano y expresar la solidaridad con todos los cubanos y también entre todos los que nos decidimos a servir al pueblo impulsando esta campaña por los cambios para Cuba.

¿Podrá conseguir apoyo Payá para su iniciativa dentro de la Isla? La situación de quienes ejercen o quieren ejercer su derecho a disentir sigue siendo tan difícil como antes, quizás peor, aunque nunca se sabe.

Página de Oswaldo Payá

Cuba y los derechos humanos


Nací un 10 de diciembre; por feliz coincidencia, el día de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después del inevitable balance que viene con los dos aniversarios, celebro tener estas garantías en mi patria de adopción: nadie puede hostigarme por mis ideas políticas que expreso en privado y en público; nadie puede poner obstáculos para que salga y regrese al país; nadie me impide tener propiedades ni establecer mi propio negocio; nadie se inmiscuye arbitrariamente en mi vida privada. Si viviera en el país en que nací, no podría decir lo mismo.

Soy consciente de que millones de personas en el mundo viven, y mueren, sin que les respeten esos derechos. Eso, sin embargo, no impide que piense en los cubanos porque definitivamente duelen los problemas de familia.

En pleno siglo XXI, gran parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es letra muerta en Cuba. Y por lo que hemos visto hasta hoy, el gobierno cubano no está dispuesto a ponerla en práctica. Algunos dicen que es una cuestión de supervivencia porque la libertad de expresión, asociación y movimiento podrían debilitar un sistema que se sostiene con el férreo control de los ciudadanos. El ejemplo está en las reformas de Mijaíl Gorbachov que dieron al traste con la Unión Soviética y en la apertura de fronteras que condujo al fin de Alemania Oriental.

El carácter subversivo de los derechos fundamentales para los gobernantes de Cuba está en su justificación para restrinjirlos: Estados Unidos se aprovecharía de una oposición política para crear una quintacolumna a su servicio. Para ellos, se trata de una política preventiva, que no cambiará con Raúl Castro. Lo demuestran los actos de violencia física y verbal con que se agrede a quienes intentan ejercer su derecho a disentir. Aunque bien quisiera decir lo contrario, lamentablemente Cuba seguirá siendo por ahora un país donde los ciudadanos tendrán que emigrar para gozar de todos sus derechos.

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Declaración Universal de los Derechos Humanos

Artículo 1.

•Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.

•Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

•Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.

•Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.

•Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5.

•Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.

•Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.

•Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8.

•Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.

•Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.

•Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.

•1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

•2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.

•Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.

•1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

•2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.

•1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

•2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.

•1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

•2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.

•1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

•2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

•3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.

•1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

•2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.

•Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.

•Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.

•1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

•2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.

•1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

•2. Toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

•3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.

•Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.

•1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

•2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

•3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

•4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.

•Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.

•1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

•2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.

•1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

•2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

•3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.

•1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

•2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28.

•Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.

•1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

•2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

•3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.

•Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración

Cuba pierde


Sucedió ayer en uno de los lugares más céntricos de La Habana. Una muchedumbre de partidarios del gobierno cubano zarandearon y lanzaron consignas para acallar al periodista Reynaldo Escobar, esposo de la bloguera Yoani Sánchez. Escobar se proponía pedir explicaciones a un agente de la seguridad del estado que según Sánchez la secuestró y agredió el pasado 6 de noviembre.

Este tipo de manifestaciones, los tristemente célebres “actos de repudio” que bien conocemos los cubanos, es un instrumento de las autoridades para impedir la más mínima expresión de disenso. Paradójicamente esta vez, más que nunca antes, la fuerza de una multitud desgañitada en consignas es muestra de debilidad. El gobierno y sus simpatizantes carecen de argumentos para justificar la falta de libertad de expresión. Recurren por lo tanto a los gritos y al maltrato de las turbas.

Lamentablemente se perdió una oportunidad para que los cubanos demostremos que somos capaces de un diálogo civilizado entre nosotros mismos, que podemos discrepar en privado y en público. Quienes autorizaron este torpe aquelarre político no sólo gastan su menguada imagen sino hacen perder a Cuba, como bien dice Reynaldo Escobar, ante los ojos del mundo.

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Del blog de Reynaldo Escobar:

Para empezar a perdonar

Pocas veces un crimen puede probarse al cometerse otro. A los que pusieron en duda que Yoani Sánchez fue golpeada por los esbirros de la seguridad del estado, a los que les pareció demasiado efectista una filmación donde se le ve andando con muletas y exigían documentos médicos, radiografías con fracturas, cicatrices y hematomas, a ellos, a todos los que dudaron, les pregunto si ya vieron las imágenes donde un cardumen de seres vivos vociferaba, golpeaba y escupía a un hombre que acudió a su cita puntualmente, a un hombre que solo pretendió obtener una respuesta.

Tuve una doble suerte, por una parte estaba la prensa extranjera filmándolo todo (ellos también cogieron sus ramalazos) y por otra sufrí menos la golpiza, porque una inesperada coraza de amigos* los recibió por mí. ¿Exigirán ahora certificados médicos?

El agente Rodney, o como se llame la persona a quien reté a un duelo verbal, perdió por no presentación, pero eso es ahora historia pasada. Perdió la Nación que se desacredita ante los ojos del mundo, y lo peor, perdió el pueblo, mi pobre pueblo, sobre el que quieren hacer caer la carga de fanatismo que ellos mismos alimentaron.

Al llegar a mi casa de regreso, la encontré llena de amigos, entre ellos al padre José Conrado que me dio un abrazo y un consejo que nunca olvidaré: “Perdónalos”

*Quiero citar especialmente al blogger Eugenio Leal, al opositor Silvio Benítez, al pastor Manuel Morejón y a la dama de blanco Mercedes Fresneda.

Secretos y verdades

La revelación de Juanita, hermana de Fidel y Raúl Castro, sobre sus servicios a la CIA ha decepcionado a aquellos que esperaban un verdadero secreto de familia. Que la agente Donna (tal el nombre de la Sra Castro) haya conspirado contra el gobierno de sus hermanos es irrelevante a estas alturas. Además, no parece que haya pasado ninguna información de valor a los servicios de inteligencia estadounidenses. En fin, no culpo a los que creen que han sido víctimas de un montaje publicitario antes de la publicación del libro “Fidel y Raúl, mis hermanos“, a la venta desde este lunes.

Debo concluir que el espacio que le concedemos a la publicación de esas memorias denota la ausencia de auténticas noticias desde o sobre Cuba. Por lo menos de las realmente importantes, que indiquen que aquella isla sale de su marasmo.

De vez en cuando, suenan falsas alarmas. Algunas veces las echan a andar quienes pasan por sagaces observadores. Ellos creen ver una y hasta dos golondrinas pero, invariablemente, la realidad prueba la regla de que hacen falta muchos más indicios para anunciar el verano.

Entre lo poco que de vez en cuando reconforta es saber que en los últimos tiempos cada vez hay más cubanos que son capaces de exponer su visión de un país mejor, aun cuando hacerlo conlleve un riesgo. Los editoriales de Dagoberto Valdés en Convivencia, las entradas de Yoani Sánchez en su blog Generación Y y las recientes catarsis por email de los actores Armando Tomey y Luis Alberto García son señales que demuestran que ha prendido un espíritu genuinamente crítico en la sociedad cubana y que no teme al poder.

Vale destacar que las voces por el cambio se escuchan también con insistencia desde la Iglesia Católica. Recientemente, el padre Carlos Manuel de Céspedes publicó un enjundioso artículo en el que llama por el respeto a la pluralidad y a transformaciones que se reflejen en la Constitución. En el mismo tono de respetuosa exhortación, la revista Palabra Nueva, se pronuncia en su edición de octubre a favor de un mayor espacio para la iniciativa privada.

Aunque en Cuba no faltan ahora quienes dicen sus verdades, el gobierno no parece estar dispuesto a emprender los cambios esenciales y necesarios que mejorarían sustancialmente el nivel de vida material y espiritual de los cubanos. Queda entonces esperar, seguir esperando, un milagro.

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