Cómo ayudar a los damnificados de Matthew en Cuba

El huracán Matthew dejó a su paso por el Caribe más de mil muertes en Haití, muchas quizás prevenibles y un rastro de destrucción que también afectó la parte más oriental de Cuba.

Los mayores estragos en nuestro país habrían sido en la zona de Maisí, según me comentó hace unos días Monseñor Pino Estévez, obispo de Baracoa-Guantánamo.

Quienes deseen solidarizarse de forma práctica con los damnificados cubanos pueden hacerlo a través de donativos a Caritas con América Latina, oficina de Caritas Española, especificando que es para Cuba.

Pueden comunicarse directamente con la oficina de Caritas en Madrid en el teléfono +34 914 44 1000 o contactarme si necesitan más información.

Cuba, 56 años sin libertad de prensa

(A propósito del recién pasado Día Mundial de la Libertad de Prensa)

Mi abuelo conservaba todavía en la década de los setenta una nutrida colección de la revista Bohemia de antes y después del triunfo de la Revolución. Guardaba también ejemplares de Carteles, El País y Diario de la Marina. Cuando me permitió verlos, yo los leí como quien se asomaba a otro mundo. Entre otras cosas, siempre le agradeceré haberme mostrado la calidad y variedad de la prensa cubana que desapareció en 1960.

Fue en mayo del segundo año de su gobierno cuando Fidel Castro silenció las últimas voces alternativas en los medios de comunicación. A partir de entonces y durante décadas, el periodismo en Cuba, está atado -y bien atado- al poder. Informar sin la sanción oficial es exponerse a la persecución y hasta la cárcel como ocurrió con decenas de periodistas independientes en 2003 bajo la Ley 88 o Ley Mordaza.

Sin embargo, los cubanos no nos resignamos a vivir sin una prensa independiente. Gracias al valor y la determinación de personas como Yoani Sánchez y Reynaldo Escobar, fundadores del diario digital 14ymedio, el monopolio estatal de la información ha comenzado a resquebrajarse.

Por ahora el régimen parece proponerse limitar el alcance de ese periodismo que no controla. Es probable que su tolerancia de los pocos medios alternativos se deba a que la mayoría de la población cubana no tiene acceso a internet. No hay que descartar tampoco que si lo considerara necesario bloquearía cualquier página digital y montaría procesos judiciales contra los periodistas independientes.

La triste realidad es que Cuba es un país donde el derecho a buscar y difundir información es todavía un riesgo. La Ley 88 sigue vigente. No hay ninguna intención del gobierno de derogarla, como tampoco de abrir espacios a opiniones políticas diferentes en la prensa escrita, la radio y la televisión.

La organización Reporteros sin Fronteras publicó recientemente su informe anual sobre la libertad de prensa en el mundo. No es novedad que la Isla continúe apareciendo en la lista de países donde no se respeta ese derecho fundamental. Lamentablemente todo indica que seguirá en compañía de Arabia Saudita, Irán, China y Vietnam en los años por venir.

Nadie sabe con exactitud cuál será el curso de la historia de Cuba, pero me atrevería a aventurar que volveremos a tener una prensa que reflejará todo el espectro de opiniones políticas. Una prensa que estará comprometida únicamente con la búsqueda y difusión de la verdad, como vieron nuestros padres y abuelos.

La calle de Fidel está muy sucia

Alguien me pregunta qué pienso de la insólita escena de dos cubanos copulando en pleno Bulevar San Rafael, en La Habana, tal como se divulgó originalmente en un video publicado en You Tube y después en blogs y redes sociales.

¿Sinceramente? Vil. Vomitivo.

Lo vi con incredulidad primero y no pude terminar. Tanta bajeza. No solo de los jóvenes apareándose sin la más mínima vergüenza como perros callejeros (¿drogados?, ¿tarados?) sino de todos los que los incitaban a su alrededor con las palabras más soeces. ¿Tan bajo cayó la gente en Cuba?

No porque no haya parejas que hagan el coito en lugares públicos en otras ciudades del mundo. Pero es inaudito que sea en medio de una calle céntrica y con un coro tan entusiasta de espectadores.

No venga nadie a decir que hay que tomarlo como una subversión del orden. Lo que se muestra en esos minutos es un envilecimiento de aquella sociedad, un desconocimiento de la más básica decencia.

Tampoco puede argumentarse que se trata de un hecho aislado. Unos días antes, otro video mostraba a niños y niñas en Camagüey bailando eróticamente al compás de esa anti música que llaman reguetón. En este caso el padre de uno de los menores era el orgulloso autor de la grabación. Cosa grotesca.

Algo notable es que en el acto sexual en plena Habana la policía brilló por su ausencia, tan diligente ella en cualquier manifestación de descontento político. La red de chivatos tampoco funcionó esta vez. Es un misterio. Así de sucia anda la calle “de Fidel”.

¿Qué habría pensado Goya de esta Duquesa de Alba?

Duquesa de Alba

Se celebró hoy el funeral de la Duquesa de Alba, excéntrica como ella sola porque dinero sobraba y sin complejo alguno por el mismo motivo. De haberla conocido, a Francisco de Goya le habría resultado familiar. No porque pintara varias veces a una de sus ilustres antepasadas, María Cayetana de Silva, en el siglo XVIII. No, la duquesa de nuestra época bien podría haberle inspirado al Maestro el capricho 55, “Hasta la muerte”. El grabado muestra una vieja que, frente al espejo, se coloca un tocado con lazos mientras dos hombres jóvenes parecen comentar con expresión de burla. Otra mujer mira la imagen de la anciana con gesto de resignación.

Goya, agudo crítico de la sociedad española de su tiempo, no habría sido insensible ante esta Duquesa que quiso vencer la edad con cirujía estética e inyecciones de bótox y a la que tenía sin cuidado ser portada de las revistas de sociedad con su rostro de esperpento. No hay nada que reprocharle a  Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, que gozó su paso por este mundo.  A ella, olé, como le dirían en su queridísima Sevilla. Somos nosotros a los que Goya reservaría su dardo en trazos: por fisgones y por elevar la vida personal de una semejante a gran novedad.

Con la burocracia cubana hemos topado

Death_of_a_Bureaucrat

Fragmento de un cartel de la película cubana La muerte de un burócrata (1966)

Mi entrada a Cuba no estuvo exenta de contratiempos. La oficial de inmigración que examinó mi pasaporte me informó que debía renovarlo durante mi estancia en el país. De lo contrario: “tendrá problemas a la salida”. Todo un espléndido recibimiento.

Como todos los pasaportes cubanos, el mío se vence cada seis años pero debe validarse cada dos con sus consiguientes pagos.  El gobierno de Cuba somete así a sus ciudadanos a periódicos gravámenes para mantener un documento de poca utilidad a no ser para entrar y salir del territorio nacional.

Los que no están en el ámbito cubano recomendarán que quienes tenemos doble nacionalidad viajemos con el pasaporte del país adoptado. Varias veces escuché esa sugerencia. Es una opción imposible para Cuba, amigos míos.  Por ley, los que emigramos después de 1970 tenemos que ir a la tierra que nos vio nacer con el pasaporte cubano.

No renovarlo fue cuestión de olvido. El pase de marras permanece encerrado en un escritorio entre viaje y viaje a la Isla. No hace falta para nada más.

En todo caso, mi omisión, que pagué en tiempo, molestias y más dinero, me llevó a ser parte y testigo de algunas de las arbitrariedades que conforman el día a día del cubano.

-¿Dónde tengo que ir? , indagué con la oficial que me dio la mala noticia en el aeropuerto de La Habana.

-No sabría decirle. Creo que en las oficinas del carné de identidad del municipio donde se hospede. O pregunte arriba en las oficinas de inmigración.

Lo único que quería era salir de aquel lugar hacia mi destino. Ya averiguaré, me dije.

Intentar informarme por teléfono probó ser una vana ilusión. Nadie respondía las llamadas y, cuando lo hacían, era con un terminante “aquí no es”. Alguien sugirió una oficina en el Vedado, una pista falsa. Al llegar, resultó ser una especie de notaría para registrar propiedades y oficios. Dos buenas almas nos dirigieron al lugar correcto, en Miramar.

El taxista cobró bien el viaje. A juzgar por los precios, me atrevería a asegurar que los taxistas de La Habana deben estar entre quienes más ganan en Cuba. Si el salario mensual de un cubano promedio es de 20 dólares, algunos choferes ganan eso mismo en una sola carrera.

Mi destino era lo que llaman una consultoría jurídica donde la maquinaria burocrática cubana se manifiesta en su forma más burda, absurda e insensible. Radica en una de esas casas “de la antigua burguesía” convertida en dependencia pública.

Cuando llegué, un grupo de personas se arremolinaba ante la verja de la entrada principal cerrada con candado. Cada cierto tiempo, una empleada se acercaba y abría solo a aquellos que venían por ciertos trámites.  Tuve suerte: la prórroga del pasaporte me hizo franquear la reja.

En el piso superior había que registrarse antes de pasar a un salón lleno de personas que esperaban su turno en medio del calor de agosto que no mitigaba un solo ventilador.  Una mulata clara de anchas posaderas controlaba la admisión a aquella suerte de antecámara. Con amable sonrisa me indicó que me faltaba un sello tal y que debía estar de vuelta antes de la una de la tarde si quería ser atendido ese día.

Sin otra alternativa, busqué un taxi para que me llevara a uno de los bancos donde se vende el tipo de sellos para la validación de pasaporte. El chofer puso precio a la ida, la espera y la vuelta. Acepté para no perder más tiempo.  Al llegar cerca del banco, me confió:

-Mira, como hay cola, dame 5 CUC para el guardia en la puerta. Quédense aquí. Yo traigo el sello.

Pocos minutos después, el diligente chofer regresaba con la estampilla.

De vuelta al salón de espera, entre caras de fastidio y resignación, un hombre que se me había parecido al periodista disidente Reinaldo Escobar – esposo de Yoani Sánchez por más señas –  y que resultó serlo, exigió de la portera una explicación por dar prioridad a ciertas personas en detrimento de quienes esperaban desde muy temprano. El intercambio fue más o menos así:

-Hay dos empleadas, dijo con tranquilidad la guardiana. Una atiende pasaportes y la otra el resto de las gestiones. Tengo que ir intercalando.

-Esto es una falta de consideración a quienes están aquí desde las seis de la mañana. Lo que pasa es que ahora hay que sacar los antecedentes penales aquí también. Pongan más empleados.  Bastante dinero nos cobran en moneda convertible por todas las gestiones. Esta institución es francamente inmoral, respondió a voz alzada Reinaldo.

El quizás no lo vio o escuchó pero entre los que esperaban pacientemente hubo gestos y palabras de aprobación. Eso sí, casi en murmullo.

A la una de la tarde se nos pidió que abandonáramos el salón y saliéramos del edificio. Era la sacrosanta hora del almuerzo en la que nadie está a cargo. Todos salimos a la calle a matar 60 minutos de nuestras vidas.

Cuando al fin me llegó el turno, el trámite fue rápido.

-Venga dentro de tres días a buscar su pasaporte.  Ahora cuando baje, vaya primero a la oficina a la izquierda de la escalera donde entregará este documento. Después pague en la caja que está a la derecha. Una vez que tenga el comprobante, me lo trae de vuelta.

En la oficina de la izquierda había tres mujeres ociosas frente a sus computadoras. La que me atendió  escribió algo en su base de datos. Le tomó segundos, me devolvió el papel que le había llevado y volvió a su inactividad. La cajera, ausente de la caja, se hizo esperar unos minutos.

Al regresar tres días después para recoger mi pasaporte, me esperaba el mismo agobio en aquel salón que en su encarnación anterior como dormitorio de burgués vio seguramente momentos más gratos.

Un amigo acompañante me hizo notar que la portera hacía gestiones por personas que esperaban fuera de la habitación. Atento a lo que sucedía, vi llegar a una negra gruesa con quien parecía un marido europeo o canadiense.

– ¿Para recoger el pasaporte?

– Pida el último allá adentro.

– ¡Ay mami, no!…Mi avión se me va esta tarde.

– Pase a la primera oficina.

Con ese precedente, me acerqué a la dueña y señora de aquellas puertas y le susurré:

-Tengo un taxi que me está esperando –era verdad- y me está cobrando muchísimo  -que era relativamente cierto.

La empleada hizo un gesto como incordiada pero, receptiva a mi pedido, se levantó rápidamente y extendió la mano para que le diera mi citación. Un minuto después aparecía con mi pasaporte estampado con la dichosa prórroga. Las gracias y nos fuimos a toda máquina de aquel lugar.

Por un lapso que hallo difícil perdonarme, tuve que chocar nuevamente con uno de los aspectos más desagradables de la Cuba cotidiana, el de lidiar con una burocracia caribeñamente kafkiana, tan persistente como el régimen que la sustenta.

Anja Niedringhaus, el riesgo de ser periodista

La fotógrafa alemana Anja Niedringhaus perdió la vida hoy en Afganistán. La ultimó un hombre vestido de policía, con seguridad un militante o simpatizante del Talibán. En el incidente resultó herida de gravedad la reportera canadiense Kathy Gannon.

Anja Niedringhaus no era ajena a los peligros que entraña su profesión. Había trabajado para la agencia AP como corresponsal de guerra en Yugoslavia en 1992. Años después, viajó a Irak para informar sobre uno de los más violentos episodios del conflicto en ese país tras el derrocamiento de Saddam Hussein: la batalla de Fallujah. Las fotos que tomó en Irak le valieron el Premio Pulitzer en 2005. 

Anja tenía una larga experiencia de trabajo en Afganistán, que se remontaba a la caida del régimen del Talibán en 2001. Su última misión era documentar con su reconocida capacidad el ambiente antes de las elecciones presidenciales de este 5 de abril como se muestra en esta página personal.    

http://www.anjaniedringhaus.com/ 

La muerte de Anja pone de manifiesto, una vez más, el alto riesgo que conlleva hacer periodismo en zonas de conflicto o de alta conflictividad. Hasta ayer, el Comité para la Protección de los Periodistas había contabilizado l8 trabajadores de la prensa muertos violentamente en 2014. Son Mayada Ashraf, en Egipto; Nils Horner, Firas Mohammed Attiyah y Noor Ahmad Noori en Afganistán; Muthanna Abdel Hussein y Khaled Abdel Thamer en Irak; Ali Mustafa y Omar Abdul Qader en Siria, Gregorio Jiménez de la Cruz en México; Vyacheslav Veremiy en Ucrania; Germain Kennedy Mumbere Muilwavyo en Congo; Pedro Palma y Santiago Ilídio Andrade en Brasil; Shan Dahar, Waqas Aziz Khan, Mohammad Khalid y Ashraf Arain en Pakistán y Suon Chan en Camboya. 

Mucho dice del mundo en que vivimos que hombres y mujeres paguen con la vida por ejercer su oficio de informar. O que sean agredidos y hostigados, como sucedió ayer en Venezuela. Denunciarlo es un deber.   

 

 

 

¿Rebelión en Cuba?

“Creo que es preciso seguir presionando sobre las grietas del régimen, establecer puentes con los sectores más favorables a los cambios organizados, sacar ventaja de las debilidades del sistema y procurar ampliar en todo lo posible los espacios cívicos, porque sin ciudadanos ningún cambio democrático en Cuba será posible ni permanente. En esto juegan un papel importante los cubanos que viven en democracia fuera de la Isla y también los que hemos encontrado la libertad al interior de nosotros mismos. Alguien dijo una vez, magistralmente, que en las guerras solo hay perdedores. Yo añadiría que en los diálogos y en las negociaciones solo hay ganadores”.

Miriam Celaya a propósito del reciente llamamiento a una rebelión en Cuba . El artículo completo en su blog Sin Evasión:

http://desdecuba.com/sin_evasion/

¡Basta ya de atropellos en Cuba!

La bloguera Yoani Sánchez y otras personas fueron arrestados y maltratados hace unas horas cuando se disponían a participar en una manifestación pacífica en La Habana. ¿Por qué? ¿Por qué tiene el gobierno de aquel país tanto miedo a los que siempre han dicho que son “cuatro gatos”?

Las detenciones de hoy se unen al acoso constante que sufren Vladimiro Roca y otros compatriotas en su casa. Los epítetos soeces y las amenazas no dicen nada bueno de la causa de los que defienden al gobierno. Sépanlo. Cuando se recurre a la vulgaridad es porque escasean los argumentos.

¿Hasta cuándo tendremos que ver este horrible espectáculo que aleja a Cuba del concierto de naciones donde debe estar?

Esta no es una Cuba de la que me enorgullezca. Esta es una Cuba tenebrosa que debe ya quedar en el pasado. La manifestación, en la que quisieron participar Yoani Sánchez y otras personas, fue una “marcha performance” como la llamaron sus organizadores. Fue a favor de la no violencia. Por inédita, merece destacarse.

Y el incidente narrado por Yoani en su blog Generación Y

http://www.desdecuba.com/generaciony/

Cuba, dicha y dolor de todos

Jose Marti
Nada mejor que estas palabras de José Martí para conmemorar el Día de la Cultura Cubana, a los 141 años de que se entonara en público por primera vez nuestro himno nacional:

“Todo lo de la patria es propiedad común, y objeto libre e inalienable de la acción y el pensamiento de todo el que haya nacido en Cuba. La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie”

A casi siglo y medio de aquella primera lucha desesperada por ser nación, Cuba es la antítesis de la que preconiza ese principio del mayor de nuestros padres fundadores.

Por demasiado tiempo, Cuba ha sido una casa dividida contra sí misma, una que en los últimos tiempos a duras penas permanece. Ante esa realidad, es necesario unirnos si queremos ver un país que vive solo en los sueños.

Para lograrlo hay que desatar los nudos que impiden esa unión. Son ataduras que corresponde deshacer a quienes hoy tienen la responsabilidad de gobernar. En sus manos está, por ejemplo, abrir las puertas de las cárceles para los presos de conciencia, permitir la libertad de expresión y de asociación, dejar que los ciudadanos entren y salgan del país sin obstáculos y levantar las restricciones para el acceso a internet.

No será ni “error estratégico”, ni receta para un temido desorden social que les quite las riendas del poder. Será un gesto de valentía política en aras de un futuro mejor para la familia cubana. Así podrán reclamar parte de los cimientos del país que quería Martí.

Solidaridad

Solidaridad  Photo by Luo Chuan

 La primera vez que escuché la palabra solidaridad fue en mi temprana infancia. En Cuba se había hecho costumbre que el gobierno le diera nombre al año, como para sentar la pauta de la vida nacional. Así 1966 devino el “año de la solidaridad”. Ese vocablo tan polisílabo nos costó trabajo al principio a los alumnos de primaria que debíamos añadir en la segunda línea de nuestros cuadernos, bajo la fecha, el apelativo del ciclo de doce meses.

Crecí pensando que solidaridad tenía una carga política y que era del uso casi exclusivo de la izquierda. Era el lema y el tema: solidaridad con los pueblos que luchan por su independencia, solidaridad con los oprimidos, solidaridad con…Fue la época en que Cuba se involucró más en la ayuda a los movimientos guerrilleros y causas afines a la ideología marxista en América Latina y en otras partes del mundo.

Años después, los trabajadores del astillero de Gdansk, en la lejana Polonia, demostraron que la palabra no tenía dueño al exigir sus derechos a un impopular régimen marxista. El nombre que adoptaron, Solidaridad, Solidarność, se convirtió en sinónimo de cambio en el anquilosado este de Europa. 

La palabra solidaridad tiene así la curiosa capacidad de sintetizar fases del tiempo que me ha tocado vivir. Hoy, su presencia en el discurso político, con sus usos y abusos, sigue siendo inevitable porque sobran motivos para invocarla: la injusticia, la pobreza, las enfermedades, las catástrofes. Por supuesto, tantos llamados han conducido a una desvalorización del vocablo que urge rescatar, con hechos. Hacer superará siempre a decir.

Las circunstancias hacen que a veces sólo podamos expresar una adhesión verbal a una causa. Sucedió durante las protestas de manifestantes en Irán en una de las cuales, una mujer joven, Neda, perdió la vida. Sucede cuando vemos que siguen privados de su libertad quienes desean cambios pacíficos en sus sociedades como Oscar Elías Biscet y Regis Iglesias en Cuba, Aung San Suu Kyi en Birmania o Shi Tao en China.

Hay sin embargo, otra solidaridad que es más que simpatía y que puede materializarse de forma más o menos inmediata. No tenemos que buscar mucho a nuestro alrededor. Es esa que implica para muchos de nosotros un mandato:

“…Porque tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; era forastero y me acogiste; estaba desnudo y me vestiste; estaba enfermo y me visitaste…”

Esa solidaridad que es hacer por otros significa hacer por nosotros mismos porque en definitiva somos piezas de un único engranaje. (más…)

Apuntes de un viaje a China


El camino a Pekín comienza a ser tan imprescindible como el que lleva a París o Nueva York. Por eso no tuve que justificarme un pasaje de ida a vuelta a China. Este es un viaje que sigue siendo tan memorable hoy como aquel que en el siglo XIII inspiró ese libro de las maravillas que es Il Milione de Marco Polo. Estas son algunas de muchas impresiones.

Los ocho mil empolvados guerreros de terracota, que no pudo ver el mercader de Venecia en su visita a la mítica Catay, son un ejército de fantasmas prestos al combate. Hay algo de mancilla en nuestra mirada curiosa de turista cámara en mano. En definitiva, aquella fue tierra sagrada, mausoleo del primer emperador Qin Shi Huang. Un aura de misterio cubre a esta legión de caballeros en su misión de proteger el espíritu de su monarca desde hace 2230 años.

Siete campesinos los descubrieron en marzo de 1974. Uno de ellos es Yang Quanyi, de 79 años, quien nos firmó y estampó un libro en inglés sobre este “tesoro de la nación”. El anciano se gana un poco más de tres dólares diarios por trazar los caracteres de su firma. A él y a sus compañeros que en busca de agua encontraron los guerreros, no les fue tan bien como a decenas de funcionarios y empresarios que se enriquecieron con el hallazgo. Uno de los descubridores se suicidó en 1997 y otros dos murieron en la pobreza. Quanyi ni siquiera sabía escribir su nombre. Aprenderlo le tomó tres meses.

Xi’an, entrada y salida para ver los guerreros, es una ciudad nada desdeñable, con amplias murallas por encima de las cuales se hace travesía sobre cuatro ruedas si es preciso. Tráfico brutal como puede haberlo en China. Poco sin embargo prepara para Shanghai que es paradigma de futuro con esos rascacielos como la Torre de Jin Mao.

Shanghai puede ser una fiesta. La vida nocturna no tiene nada que envidiar a cualquier metrópoli occidental. Hay opulencia, mucha, en esta ciudad mamut.

En su principal arteria comercial, hay un constante río de gente siempre en marea alta; y en medio del ir y venir una que otra propuesta de comercio carnal con prostitutas a las que anuncian proxenetas. Uno de ellos, es una vieja que parece haber salido de los burdeles de antes de 1949.

Este es un país de enormes contrastes. La modernidad de Pudong, el barrio de los rascacielos al otro lado del río Yangtzé, desentona con los malos hábitos de higiene de una buena parte población que siembra de escupitajos el pavimento. Una campaña para combatirlos se ha extendido a otras ciudades pero dudo que algo cambie si no viene por hogares y escuelas.

Si hay algo desagradable en China es el escuchar, a hombres sobre todo, esgarrar con un ruido que da escalofríos. A los occidentales, eso es.

De regreso en Pekín, vamos a la Gran Muralla evitando las hordas de turistas que la inundan como moscas.

Cuando llegamos a Mutianyu en el funicular, notamos que un grupo de mujeres subían las montañas con bolsas. Tiempo y esfuerzo para ganarse el pan.

Son vendedoras de souvenirs que cazan a los turistas recién llegados. Se agrupan de acuerdo al número de sus posibles clientes, a los que no pierden ni pie ni pisada.

Decidido ante el asedio, les prometí con palabra y gesto a dos de estas mujeres que les compraría algo. Ellas inseguras, aceptaron esperar. Sabían que tenía que regresar por el lugar donde estaban.

Por la cara de la más joven, que hasta me aplaudió, hicieron un buen negocio, poco menos de 20 dólares. Quién sabe de eso cuanto les corresponde.

En Pekín no hay falta de edificios de valía. Dejemos a un lado la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo y el Palacio de Verano que están en una categoría aparte. Estuvieron en el centro del poder y ese fue el motivo por el que han llegado casi intactos hasta nuestros días. El milagro es que la catedral católica de San José todavía esté en pie.

La iglesia, que se encuentra en el barrio moderno de Wangfujing, sobrevivió a un terremoto, un incendio y la destrucción durante la rebelión xenófoba de los boxers en 1900. No se explica como no fue blanco de la Revolución Cultural, que por cierto es una pesadilla cada vez más lejana. Qué distintos los jóvenes de hoy a aquellos que agitaban con fervor el libro rojo de Mao. No muy lejos del templo, los muchachos a la última moda que salen de las tiendas y restaurantes de la zona son un ejemplo del triunfo del capitalismo en la tierra del Gran Timonel.

Irán: "Neda está viva, Ahmadineyad está muerto"

La policía iraní impidió que el líder opositor Mir Hossein Moussavi llegara hasta la tumba de Neda Agha-Soltan, quien murió en una de las manifestaciones por las disputadas elecciones presidenciales en las que fue reelecto el actual mandatario Mahmoud Ahmadineyad.

Se cumplen hoy 40 días de la muerte de la joven. Entre los chiítas 40 días es el fin del luto por los fallecidos.

Este video muestra un nuevo desafío al gobierno conservador de Ahmadineyad.

Según AP, los manifestantes corearon: “Neda está viva, Ahmadineyad está muerto”.

En los últimos días, el presidente iraní ha sido blanco de críticas dentro de su mismo campo por el nombramiento de un vicepresidente que tiene una visión más conciliatoria con Israel.

El funcionario tuvo que renunciar ante los pedidos del Líder Supremo Alí Jameneí.

La República Islámica es como una casa a la que cada vez le aparecen más grietas.

Apollo 11: "Oh boy!…"

Se cumplen hoy 40 años de uno de los más importantes acontecimientos de la historia, la primera vez que el hombre llegó a la Luna.

Neil Armstrong, el primer ser humano en poner pie sobre la superficie lunar, nos dejó para la posteridad una frase que sólo esperaba el hecho: “un paso pequeño paso para un hombre, un salto gigantesco para la humanidad”.

Es irrelevante que aquella misión a nuestro satélite natural y las que siguieron no hayan tenido un resultado práctico e inmediato para los habitantes de este planeta.

Es un logro del género humano, así como lo es el viaje de Yuri Gagarin, el primer hombre al espacio, en 1961.

Como puede suceder ante lo extraordinario, muchos avezados cronistas fueron incapaces de calibrar la importancia de aquel 20 de julio de 1969.

Ante una audiencia de cientos de millones de personas que seguían atentamente por televisión el arribo del hombre a la Luna, el presentador de la cadena CBS Walter Cronkite, recientemente fallecido, se quedó sin palabras.

El periodista a quien el presidente Obama describió como “la voz de la certidumbre en un mundo incierto”, sólo atinó a decir “Oh boy!…”.

Aquel momento nada elocuente de Cronkite puede verse en un programa de la CBS sobre la expedición del Apollo 11, que incluye una entrevista con Neil Armstrong.

Es una inusual oportunidad de ver y escuchar el testimonio de Armstrong, un hombre que por timidez o modestia, no suele hablar de la hazaña en la que le acompañaron Buzz Aldrin, el segundo astronauta que caminó sobre la Luna, y el piloto Michael Collins.

¿Y cómo recuerda Armstrong la Luna?

“Es un lugar interesante… que recomiendo”, le dice al entrevistador con su sincera sonrisa.

Postdata:

Según el reportero de la BBC Pallab Ghosh, las misiones a la Luna de la NASA han tenido un impacto en nuestra vida cotidiana.

Malvinas: ¿causa perdida?

Cristina Fernández no fue la excepción.

Ya es un ritual que los presidentes de Argentina en sus encuentros con los primeros ministros de Gran Bretaña planteen el tema de la soberanía de las Malvinas, las Falkland británicas.

Fernández habló con Gordon Brown en el balneario chileno de Viña del Mar.

Dicen que el tema ocupó 15 de los 30 y tantos minutos que duró el encuentro.

La mandataria argentina exhortó a que Gran Bretaña cumpla los llamados de Naciones Unidas para comenzar negociaciones sobre el futuro del archipiélago.

Brown, por su parte, repitió la posición británica de que no hay cambios y que así será mientras la población de las islas prefiera el actual status quo.

Los sucesivos gobiernos de Argentina han planteado con mayor o menor iniciativa lograr lo que no pudo la imprudente invasión en 1982 que cobró la vida de 649 argentinos y 255 británicos.

Recuerdo que durante el gobierno de Carlos Menem, el canciller Guido Di Tella, a quien entrevisté sobre el tema, se hizo portador de la aventurada oferta de comprar las islas, por aquello de que, por la plata, los británicos están dispuestos a todo.

A estas alturas Buenos Aires debe saber que Londres no tiene interés en embarcarse en ningún tipo de negociación que implique un reconocimiento a los reclamos argentinos de soberanía.

Es un cajón que no se abre.

Lo cerró Leopoldo Galtieri hace 27 años.

Jade, vida y muerte sin desperdicio

Jade Goody, gran dama de la telebasura en Gran Bretaña, blanco por igual de burlas y compasión, murió de cáncer en la madrugada de ayer a los 27 años.

Mal educada y vulgar, una chav sin esconderlo, esta muchacha mestiza nacida en el barrio de Bermondsey en Londres, creció en un hogar en el que el padre estuvo ausente, en la cárcel, y perdió la vida también relativamente joven.

Su fama vino en 2002, al participar en el programa de “telerrealidad”, realidad fabricada mejor dicho, Big Brother del canal 4 de la televisión británica, conocido en España y países latinoamericanos como Gran Hermano (¿no debería ser Hermano Mayor?), donde se explota el interés humano en fisgonear.

Jade se dio a conocer por decir estupideces y por sus groserías, chusma como la que más, pero con aparente honestidad.
A la vez se convirtió en el hazmerreír de la prensa sensacionalista que hizo su agosto del desparpajo.
Por torcidas razones, se ganó un pasaporte a la fama.
Crearon programas de televisión para ella y hasta un perfume.
Ya toda una personalidad, entró en otro programa, esta vez el Celebrity Big Brother, en enero de 2007.
Fue entonces que supe de ella por primera vez debido al escándalo que provocó al gritarle, desgañitada, a la actriz india Shilpa Shetty, a la que llamó “Shilpa Papadum” (papadum es una galleta hecha de harina de lenteja que acompaña las comidas indias, usualmente antes del plato principal).
Jade fue acusada de racista por muchos en la numerosa comunidad india y por quienes se sienten ofendidos por la incorrección política, que no son pocos, en este país.
Acosada y amenazada, Jade pidió disculpas y seguramente para garantizar seguir siendo una figura pública se fue a la India a participar en un Big Brother local.
Fue allí que supo que padecía de cáncer de útero, al llegarle el resultado de pruebas médicas.
Apareció en cámara, llorosa e inconsolable.
Un avispado publicista, Max Clifford, tomó las riendas de las relaciones de Jade con la prensa.
Los detalles de la vida de esta mujer, con cáncer terminal, se vendieron a buen precio a los diarios sensacionalistas, con el objetivo, según se dijo, de garantizar un futuro libre de estrecheces económicas a sus dos pequeños hijos.
Hace unas semanas salió del hospital para casarse con su novio ante las cámaras.
Poco después se bautizaría con sus hijos, seguramente en busca de paz espiritual.
Supimos luego que había decidido pasar sus últimos días en la tranquilidad de su casa, donde falleció este domingo, día de las madres en Gran Bretaña.
Se puede haber tenido o no simpatías por esta mujer por la forma en que se hizo famosa, es decir no por inteligente, caritativa, elegante o bella, o por la manera en que aprovechó el morboso interés de cierto público en ver a un enfermo terminal en lo que le queda de vida.
Ella simplemente jugó el juego de la fama instantánea y ganó o la hicieron ganar.
Sus ganancias venían a la par del aumento de las ventas de diarios y de los índices de audiencia.
La ex enfermera dental dejó millones de libras esterlinas a sus hijos y, supongo, a su esposo Jack Tweedy quien debe terminar una condena de 18 meses de cárcel por atacar a un adolescente.
Se anuncia que su funeral será lo que quiso esta famosa de nuestro tiempo.
Su publicista Max Clifford lo describe como “una producción Jade Goody”
Cabe la pena preguntarse qué se recordará de Jade al paso de los años.
Nos dicen que tal vez más mujeres jóvenes se hagan exámenes médicos para evitar el cáncer del útero.
Sería así con su muerte más útil que lo que fue en su corta vida.

El diplomático Obama

El presidente Obama desmiente a todos los que, como yo, pensamos que bajo su gobierno no habrá una “relación especial” con Gran Bretaña. De ello hablé ayer.

En su encuentro con el primer ministro británico Gordon Brown, Obama dijo: “es errónea la idea de que de alguna forma la relación (entre los dos países) es más débil. La relación no es sólo especial y fuerte sino será más fuerte a medida que pase el tiempo”.

Podríamos darle al mandatario el beneficio de la duda pero en este caso prefiero ser Santo Tomás.

El éxito tiene cara joven

Esta mañana cuando entré en Facebook, tenía un mensaje de este hombre.

Mark Zuckerberg, fundador de esta extensísima red social en internet, escribió a sus 175 millones de usuarios para aclarar que retira las nuevas condiciones de uso de FB, que suscitaron numerosas protestas.

Lo que preocupó a muchos de quienes emplean este magnífico espacio para estar en contacto con los amigos, buscar compañía, paliar soledades o simplemente promoverse fue que, según las nuevas reglas, los datos personales que hemos puesto en este sitio de internet podrían quedar en poder de FB, incluso después de que borremos nuestra página. Lo del uso de datos personales en esta era cibernética daría mucho de qué hablar.

Hoy, sin embargo, quiero referirme a este joven, que a sus tiernos 24 añitos, es poseedor de una fortuna calculada en mil 500 millones de dólares y, aquí está el mérito, hecha a pulso. Nacido en una familia de clase media, con dos padres en la profesión médica, este avispado empresario se las ingenió para comenzar desde su dormitorio en la Universidad de Harvard lo que es hoy su negocio.

Con ayuda de un amigo, Dustin Moskovitz, y de sus conocimientos de computación, creó un espacio en internet en febrero de 2004 para que los alumnos de la universidad estadounidense estuvieran en contacto.Tal fue el éxito, que pronto extendería la red a otros centros de estudios en Estados Unidos y de allí a lo que es ahora. Generalmente los triunfos vienen acompañados de controversia, por errores que se cometen o sin ellos.

Mark Zuckerberg ha debido hacer frente a críticas sobre la intrusión en la privacidad, como lo demuestran los reclamos que le hicieron dar marcha atrás en las reglas de uso. No sólo eso. En 2004, tres ex compañeros de estudios en la Universidad de Harvard presentaron una demanda contra Zuckerberg, acusándolo de robar sus ideas. Un juez la desestimó tres años más tarde. En su mensaje de hoy, Mark nos recordaba que si Facebook fuera un país, sería el séptimo del mundo en población. Eso da la medida de su éxito.

Mark convirtió una idea en beneficio personal y público. Con los 300 millones de dólares anuales que genera la publicidad en las páginas de FB, tiene el puesto 321 de las personas más acaudaladas del planeta, según ese catastro de la riqueza que es la revista Forbes. Lo que es más, es la persona más joven en aparecer en esa lista de afortunados. Me imagino que Mark tendrá nuevas ideas, a fin de cuentas, está todavía en el albor de su vida, como quien dice. Ya veremos. Por lo pronto, la lección de su historia es que en este mundo de crisis y espantos hay espacio para triunfar en grande.
Tomen nota, jóvenes.

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