An urgent message from Russia

Dear friend!

I just want you to know what’s happening in Russia right now. A well-known Russian actor and screenwriter Ivan Okhlobystin who had claimed before that he would “personally like to incinerate all gays” has sent an open letter to President Putin in which he asks to criminalize gay people and the gay community and insists on reintroduction of criminal penalty for homosexuality.

Yesterday the Russian Orthodox Church chief spokesperson Vsevolod Chaplin has expressed his solidarity and support to Okhlobystin’s letter remarking though that people should decide the matter of criminal punishment. Share this please, it could help!

De las UMAP a Wendy Iriepa

Foto de AFP


Wendy Iriepa e Ignacio Estrada tienen suerte. Son jóvenes cubanos que hoy celebraron su boda en La Habana. Ella nació varón y ahora es mujer, después de someterse a una operación de cambio de sexo. El es homosexual, disidente, ex seminarista católico y seropositivo, por más señas.

Si Wendy e Ignacio hubieran vivido entre 1965 y 1968 en Cuba probablemente habrían terminado en las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, las UMAP, donde se les habría humillado y hecho trabajar hasta el agotamiento para “hacerlos hombres”.

Si hubieran buscado empleo después de salir de aquellos centros de castigo y adoctrinamiento, es casi seguro que les habría sido difícil. En el mejor de los casos, habrían tenido que conformarse con trabajos en los que no habrían podido progresar. Habrían intentado mantener ocultas sus preferencias, so pena de sanciones como las que se aplicaban por “escándalo público” o el acoso y escarnio de sus compañeros.

Sin embargo, Cuba ha recorrido un largo trecho. Por lo menos en cuanto a los derechos de sus minorías sexuales. Lentamente, como todo lo que pasa en aquella isla cuando se trata de cambios. Cambios de toda forma. La misma Wendy no fuera hoy mujer sin las operaciones de sexo que comenzaron en 2008.

Cuba se ha hecho un país más moderno en ese sentido de la mano de Mariela Castro, directora del CENESEX, el Centro Nacional de Educación Sexual e hija del actual presidente. A mediados de los noventa, Mariela asumió la tarea de promover más tolerancia hacia los homosexuales, travestis y transexuales. Al hacerlo, revertía una política oficial de discriminación que en su momento alentó su tío Fidel y de la que fue cómplice su padre Raúl. Inevitablemente, tarde o temprano, se imponía un mea culpa.

Fidel aceptó su responsabilidad por la persecución de los homosexuales en una entrevista con el diario izquierdista mexicano La Jornada en agosto del año pasado. Con atenuantes: el enfrentamiento con Estados Unidos, los atentados en su contra, la inexperiencia en el ejercicio del poder. Además, según él, no sabía que se cometían abusos en las UMAP.

Mariela, por su parte, siempre ha tenido una actitud defensiva ante cualquier mención de las tenebrosas UMAP. Si bien reconoce que fue “un error de la Revolución”, señala a la vez que hay que enmarcarlas en el contexto de una época donde se cometían crímenes contra homosexuales en otros países del mundo. Uno de los hechos con que refuerza su argumento es que la Organización Mundial de la Salud solo dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad en 1990.

Ayer el mismo diario La Jornada publicó unas declaraciones de Mariela en las que afirma que se investigarán los casos de abusos a homosexuales en las UMAP y durante el tristemente célebre quinquenio gris de los años setenta. Una vez más, su tono es eximente.

“Una nación viviendo una epopeya tan compleja, que llevaba cambios inimaginables. Era realmente difícil tener la capacidad para ser justos en todos los temas, además, en una sociedad machista…”, le dice Mariela al periodista Gerardo Arreola.

Según la directora del CENESEX, la investigación se propone impedir que vuelvan a cometerse abusos contra los homosexuales. Es un objetivo loable en sí. Sin embargo, una indagación profunda de las UMAP y del quinquenio gris que comenzó con el estalinista Congreso de Educación y Cultura de 1971 no es posible en la Cuba actual. Hacerlo supondría llamar a declarar ante una comisión independiente a todos los que tuvieron responsabilidad en su creación, incluyendo Fidel y Raúl Castro, que, como Ministro de las Fuerzas Armadas, debía estar al tanto de lo que sucedía en esas granjas militarizadas.

Una investigación a fondo de las UMAP tampoco puede circunscribirse a los excesos contra los homosexuales. Sacerdotes católicos, pastores protestantes, testigos de Jehová, y jóvenes supuestamente descarriados también pasaron por ellas. El actual cardenal Jaime Ortega y el cantante Pablo Milanés están entre los miles de cubanos que podrían dar testimonio. Es un asunto que como nación nos queda pendiente.

Wendy e Ignacio firmaron su contrato matrimonial el día en que Fidel Castro cumplió 85 años. Ellos le dedicaron con mucha ironía su boda al ex presidente. Los novios hicieron historia y al mismo tiempo le dieron una nalgada a un gobierno que, a pesar de enmendarse en su homofobia, mantiene a Cuba todavía rezagada en una legislación que consagre los derechos de las parejas homosexuales. A los dos, enhorabuena.

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