Cuba, “country of concern”

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña incluye a Cuba en una lista de 26 países en los que no se respetan los derechos humanos. En un informe anual, la cancillería británica califica de positiva la liberación de un gran número de presos políticos por la intermediación de la Iglesia Católica, a la vez que advierte sobre la continua represión de disidentes y defensores de los derechos humanos.

Además de Cuba integran la lista Afganistán, Arabia Saudita, Bielorrusia, Birmania, Chad, China, Colombia, Corea del Norte, Eritrea, Irán, Irak, Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, Libia, Pakistán, República Democrática del Congo, Rusia, Siria, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Turkmenistán, Uzbekistán, Vietnam, Yemen y Zimbabue.

El informe critica las elecciones en las que solo pueden postularse miembros del Partido Comunista o personas que cuentan con el aval de organizaciones afiliadas, el control del sistema judicial por el gobierno, la arbitraria aplicación de las leyes y su incumplimiento, la vigencia de la pena de muerte en el código penal, la negativa de las autoridades a permitir inspecciones independientes de las cárceles, el acoso y maltrato de defensores de los derechos humanos como las Damas de Blanco y la falta de libertad de expresión y de acceso a la información.

El documento en inglés aquí.

Otra Cuba es posible

Una Cuba dialogante a la que la agresión verbal y la exaltación le son ajenas. Una Cuba conciliatoria, incluyente. Una Cuba sin resentimientos, que mira a futuro. Seis cubanos que me hacen pensar que esa otra Cuba es posible.

Razones ciudadanas from Yoani Sanchez on Vimeo.

“Mientras en Cuba no exista libertad todos debemos estar aquí para luchar por ella”. Oscar Elías Biscet

Oscar Elías Biscet y su esposa Elsa Morejón – Fotos desde Cuba

A poco de salir de la cárcel ayer, Oscar Elías Biscet ratificó su compromiso con un cambio pacífico en Cuba. Sus declaraciones en BBC Mundo y en el diario español El Mundo.

Oscar Elías Biscet

El Dr. Oscar Elías Biscet, preso político cubano, salió al fin de la cárcel.  Biscet, que es médico de profesión, cumplía una condena de 25 años de cárcel por “actos contra la independencia y la integridad territorial del Estado”, es decir, por sus actividades opositoras contra el gobierno de Cuba.

El es uno de los 75 disidentes arrestados y enjuiciados en la primavera de 2003. Casi todos, menos cuatro, han sido excarcelados gracias a las gestiones de la Iglesia Católica cubana. La mayoría de ellos optaron por el exilio ante las presiones de las autoridades y las faltas de perspectivas en Cuba. Biscet es uno de los pocos que prefieren permanecer en el país.

De todos los cubanos que han pagado con la cárcel por sus ideas políticas en lo que va de siglo, Biscet es quizás el que más se destaca por su desafío al régimen. Tiene además eso que llaman capacidad de liderazgo: convicción absoluta en su causa, un discurso claro y coherente y una de esas apariencias que generan simpatías.

La cárcel no parece haber menguado su compromiso con un cambio democrático por lo que se lee y escucha de él. Sin embargo, sí parece haber afectado su salud porque eso tienen los presidios políticos: o quebrantan la voluntad o quebrantan el cuerpo.

Todos los cubanos que queremos un país mejor debemos congratularnos con el regreso de Biscet donde su familia.  Mucho más cuando no quede en la cárcel ningún preso por oponerse pacíficamente al actual gobierno de Cuba. Lamentablemente todavía estamos lejos de ese día: mientras Biscet y otros están a punto de salir, Néstor Rodríguez Lobaina está en peligro de entrar.

Sobre Biscet:

Enemigo silencio

Enemigo silencio

El “eso-no-es-conmigo” ha sido la actitud de la mayoría de los cubanos durante mucho tiempo, demasiado tiempo. Cada cual ha ido por lo suyo. La mayor parte de los que nos fuimos, callamos ante el maltrato de quienes se atreven a reclamar derechos como el médico Oscar Elías Biscet, condenado a 25 años de cárcel. Los que se quedaron, ni se diga: ignorar o simular ignorar es una forma de autoprotección. Definitivamente la solidaridad humana tiene sus límites en la Cuba de hoy, incluyendo la Cuba de la diáspora. Véase el ejemplo de los presos políticos. Biscet es uno de los once cubanos que permanecen en prisión por creer y pedir los profundos cambios que necesita el sistema político y económico en la Isla. A decir verdad, lo menos que usted que me lee y yo podemos hacer es exigir que no se prolongue más esta injusticia. Como dice su hija, Winnie Biscet, el silencio es el peor enemigo de la libertad.

Vergonzosa ausencia

Cuba no asistió a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz in absentia al disidente chino Liu Xiaobo, quien cumple una condena de once años de cárcel por pedir democracia y derechos humanos para su país. De esa forma, el gobierno cubano se sumó al boicot de sus aliados en Pekín que también secundaron Venezuela, Rusia, Vietnam, Irak, Irán y Arabia Saudita, entre otros. No es secreto que la deuda cubana con China crece y en la actual situación económica sería suicida contrariar a un acreedor que desesperadamente necesita apoyo. Al régimen cubano tampoco le es difícil un gesto como este: no puede aplaudir lo que él mismo niega en la Isla.

Mientras en Oslo el gobierno chino ponía en evidencia ante el mundo su naturaleza dictatorial una vez más, en Cuba 60 mujeres, Damas de Blanco y simpatizantes, eran maltratadas por una multitud convocada por las autoridades. En las calles de La Habana se repitió el triste y deprimente espectáculo de la represión de quienes solo exigen el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos precisamente en el día en que Naciones Unidas honra este logro de la humanidad. Otros disidentes fueron detenidos. No parece que Raúl Castro tiene otras armas para lidiar con los disidentes en las calles que no sean las habituales: el acoso físico, la amenaza y el insulto.

Lamentablemente, el gobierno de Cuba sigue teniendo un desaprobado en materia de derechos humanos. Si bien puso en libertad a la mayor parte de los presos políticos por la intercesión de la Iglesia Católica, la condición que les ha impuesto para excarcelarlos es que abandonen el país. Once de ellos que se niegan a hacerlo aun permanecen en prisión.

En Cuba se violan todavía sin pudor las garantías individuales de sus ciudadanos a entrar y salir del territorio nacional, a asociarse, reunirse, expresarse con libertad y recibir y diseminar información.

La ausencia de los diplomáticos cubanos del gran salón del Ayuntamiento de Oslo este 10 de diciembre es el reflejo de otra ausencia, la de los derechos humanos en la Isla, una que es más importante y vergonzosa.

Ver: Liu Xiaobo, una hormiga molesta.


El voto infame de Cuba

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en Naciones Unidas. (Foto de archivo)

La bloguera Yoani Sánchez pide a Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, el CENESEX, una explicación por su tibio rechazo a un voto cubano en Naciones Unidas que contradice su trabajo a favor del respeto de la diversidad sexual en la Isla. Como es sabido, Cuba se sumó a un grupo de países encabezado por Benin que propuso retirar la mención de la orientación sexual de una resolución que condena las ejecuciones extrajudiciales, arbitrarias o sumarísimas. La enmienda fue aprobada por 79 votos a favor, 70 en contra y 17 abstenciones el pasado 16 de noviembre.

Es poco probable que Mariela responda porque simplemente no sabe cómo explicar que Cuba apoye crímenes contra personas por su inclinación sexual. Si ha hablado del asunto con su padre, el presidente Raúl Castro, o con el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, no tiene una explicación creíble que ofrecer.

Al alinearse con Irán, Sudán y otros violadores de los derechos humanos, el gobierno de Cuba parece lanzar por la borda su iniciativa para vender una imagen más favorable en el exterior con Mariela como portaestandarte: desde hace unos años la directora del CENESEX viaja con regularidad a Europa para hablar del respeto de las minorías sexuales en la Isla. Ella no lo hace a nombre propio, sino como representante de una institución oficial.

Como bien observa Yoani, la interpretación más lógica de este voto es que los actuales gobernantes de Cuba hacen un favor a países que a su vez lo devolverán cuando llegue el momento. En realidad Cuba ya estaba en deuda: muchos de ellos se opusieron a las condenas de las violaciones de los derechos humanos en la Isla cuando estas se presentaban en la ONU. Otra conclusión es que en los círculos del poder en Cuba no se toman muy en serio la labor de Mariela.

Más que a la hija del presidente, es a él y a su canciller al que habría que pedir explicaciones. Ellos bien podrían corregir el error retirando el voto de Cuba pero eso requiere que alguien muy arriba admita haberse equivocado. Por supuesto, no hay que hacerse ilusiones: el derecho a la vida de los homosexuales en el mundo no parece interesar a Raúl Castro y mucho menos a Rodríguez Parrilla.

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Para referencia, Cuba votó con los siguientes países a favor de la enmienda de marras:

Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Angola, Azerbaiyán, Bahamas, Bahrein, Bangladesh, Belize, Benin, Birmania,  Botswana, Brunei, Burundi, Camerún, China, Comoros, Congo, Costa de Marfil, Corea del Norte, Djiboutí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Etiopía, Ghana, Granada, Guyana, Haití, Indonesia, Irán, Irak, Jamaica, Jordania, Kazajstán, Kenia, Kuwait, Líbano, Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malawi, Malaisia, Maldivas, Mali, Marruecos, Mozambique,  Namibia, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, Quatar, República Democrática del Congo, Rusia, Ruanda, Saint Kitts and Nevis, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Senegal, Sierra Leona, Siria, Somalia, Sudáfrica, Sudán, Surinam, Suazilandia, Tanzania, Tayikistán, Túnez, Uganda, Uzbekistán, Vietnam, Yemén, Zambia, Zimbabwe.

Trece cubanos


Trece cubanos deberían estar hoy en libertad (pero siguen en la cárcel). Todos purgan larguísimas condenas por tomar en serio las garantías que consagra la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Todos presos de conciencia, dice Amnistía Internacional.

Tanto se niegan a cambiar la prisión por un pasaje de ida sin regreso a España. Tanto odian el destierro. Tanto incumple el gobierno. Tanto ha hecho la Iglesia; tanto debe hacer.

Trece hombres. Tan en sus trece. Tanta razón.

(Oscar Elías Biscet, Héctor Maseda, Angel Moya, Arnaldo Ramos, Diosdado González, Guido Sigler, Pedro Argüelles, Eduardo Díaz, Librado Linares, Iván Hernández, Félix Navarro, José Ferrer, Luis Ferrer)

Liu Xiaobo, una hormiga molesta

Mata a uno para advertir a cien, dice un proverbio chino. La saña del gobernante Partido Comunista contra el disidente Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz 2010 parece seguir ese principio.

El inconforme profesor de 54 años se enteró del galardón sólo cuando su esposa lo visitó en la cárcel donde purga una condena de once años. Su delito es ser uno de los autores del manifiesto conocido como Carta 08, publicado en diciembre de 2008, en el que se pide – ¡qué pecado! – que China se convierta en una democracia donde se respeten los derechos humanos. Para las camarillas dirigentes esto es, nada más y nada menos, que subversión.

El problema es que Liu Xiaobo es un reincidente al que la cárcel no le es ajena. Su participación en las protestas de la Plaza Tiananmen en 1989 fue el comienzo de dos décadas de juicios y castigos. Sin embargo, sus cuatro condenas a prisión no han hecho mella en su compromiso por una China con un sistema político que respete la diversidad y no que la reprima.

A estas alturas, en el Comité Central debe haberse perdido la esperanza de callar a este hombre en el que medio mundo ha puesto sus ojos desde que Noruega lo declaró ganador del Nobel de la Paz. Sin embargo, como elefante torpe el régimen se empeña en aplastar lo que lo irrita. Es así como se ve el intento de aislar a Liu Xia, la esposa del disidente, a la que tienen bajo arresto domiciliario y a la que no le permiten ni siquiera hacer uso de su celular. Son medidas destinadas a fracasar porque tarde o temprano se conocerá la verdad pero ya se sabe que las dictaduras son lentas en aprender de los errores propios y ajenos.

La exagerada reacción del gobierno chino, que llegó incluso a amenazar a Oslo, es reflejo de su temor a lo que podría pasar si otros siguen el ejemplo de Liu. Los activistas pro derechos humanos no son más que una mínima gota en el océano de los 1, 324 millones de habitantes del país pero en la lógica de los comunistas chinos es mejor desestimular cualquier expresión de descontento. Creen a pie juntillas, quizás demasiado, otro de sus proverbios que les advierte sobre la chispa que incendia la pradera.

Una especie de milagro (a propósito del día de La Caridad)

Los cubanos de la Isla y su Diáspora celebramos ayer el día de la Virgen de la Caridad del Cobre, nuestra Patrona. Es la fecha del nacimiento de María según el calendario católico.

De todas las advocaciones de la Madre de Cristo, el de “la Caridad” nos recuerda la principal virtud cristiana que es amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Paradójicamente, si algo está en falta todavía entre nosotros es un elemental respeto al otro, indispensable premisa para la reconciliación de Cuba con sí misma.

Muchos son los agravios acumulados en más de medio siglo: fusilamientos, expropiaciones, cárceles, humillación, separación, destierro, innumerables injusticias. Es algo que nunca podrá olvidarse. Sin embargo, si queremos un futuro mejor para los nuestros, urge poner a un lado las ofensas y aprender a convivir con quienes las infligieron o con sus herederos. La historia indica que ese ha sido el caso de la España posfranquista y de los países de Europa del Este después de la caída del comunismo. Esos casos demuestran que la prosperidad económica va de la mano de la paz social y esta a su vez nace de un acomodo con quienes formaron parte del régimen anterior.

La mayoría de los que deseamos un cambio profundo en Cuba estamos dispuestos a poner en segundo plano las diferencias entre nosotros e incluso estrechar la mano de quienes detentan el poder si fuera necesario. El problema radica en realidad en éstos últimos, tan aferrados a sus puestos y tan temerosos de su supervivencia.

En los últimos meses, impelidos por la necesidad de mejorar las relaciones con Europa, los gobernantes cubanos han liberado a presos políticos. La medida es perfectamente calculada pero si alguna conclusión puede sacarse de ella es que el régimen sí está dispuesto a negociar cuando le conviene.

Si bien es cierto que hasta ahora el gobierno sólo parece estar interesado en obtener ventajas en el extranjero, es necesario que comprenda los beneficios de una liberalización interna que no se circunscriba al ámbito económico. La Iglesia Católica cubana ha abierto una ventana en el edificio cerrado y hermético del régimen en su papel de intercesora por la liberación de los presos políticos. Dada la renuencia de los gobernantes a escuchar a sus críticos cubanos, la jerarquía católica debería continuar sus gestiones ahora por la libertad de expresión, asociación, prensa y a entrar y salir del país por sólo citar algunos de los derechos que no están vigentes en Cuba.

Los pueblos engañan y las circunstancias cambian de la noche a la mañana pero tal como se ven las cosas, Cuba no cambiará con revoluciones violentas ni intervenciones extranjeras. La inmensa mayoría de los cubanos no lo quiere, ni siquiera piensa en esas dos posibilidades como solución a sus problemas. Es por eso que la negociación con quienes controlan el país se presenta como la única vía. La Iglesia tiene entonces al alcance de sus manos obrar una especie de milagro: el que los cubanos construyamos un país para todos. Ese sería el mejor homenaje a La Caridad.

Cuba: sobre la liberación de los presos políticos

Las últimas semanas trajeron alegrías, esperanzas, frustraciones, incertidumbre e indignación para aquellos cubanos a los que nos importa la situación de más de un centenar de hombres encerrados en las cárceles de la Isla por sus ideas o su accionar político. El gobierno de Raúl Castro comenzó a abrir las rejas de sus ergástulas para que los presos del llamado Grupo de los 75 salgan hacia España. De ellos, más de diez ya se encuentran en Madrid con algunos de sus familiares y se prevé que en los próximos días y meses otros sigan el mismo camino.

Todos aquellos que pedimos por su libertad, ya sea en la Carta por la Liberación de los Presos Políticos que un grupo de valientes activistas hizo circular por internet o mediante protestas en Cuba o en cualquier parte del mundo, no podemos menos que sentir un auténtico regocijo porque comienza a atenderse el problema más urgente de derechos humanos que existe en el país. La liberación de los que padecieron y padecen cárcel por disentir siempre tiene una justa prioridad en la lista de nuestros reclamos.

Ver y oir a Pablo Pacheco, José Luis Paneque, Normando Hernández y a otros de sus compañeros cuando denuncian ante la prensa española los atropellos de que fueron víctimas deprime y, a la vez, reconforta. Ellos tienen esa mirada profunda y oscura de los que han visto el horror de la cárcel y a pesar de ello tienen el espíritu indemne. El fin de su castigo físico y psicólogico es una victoria que tiene de padres a Orlando Zapata y Guillermo Fariñas y de madres a las Damas de Blanco. Es, sin embargo, un logro que se diluye ante la condición impuesta por el gobierno cubano para su excarcelación: el exilio.

La liberación de los presos políticos es bienvenida pero no cambia en nada la naturaleza represiva del Estado. La mal llamada Ley de Protección de la Independencia Nacional y la Economía, por la que fueron a la cárcel continúa en plena vigencia. Este engendro jurídico que penaliza la libertad de expresión es sólo una de las muchas trabas que impiden que Cuba sea una democracia. Basta citar entre los muchos que siguen en pie las absurdas reglas migratorias que limitan la entrada y salida de los cubanos de su propio país.

Lamentablemente, no hay señal alguna de que el gobierno esté dispuesto a desmantelar su andamiaje de control político de la población. Alguien que debe saberlo es el canciller de España, Miguel Ángel Moratinos, quien negoció la solución a medias del drama de los presos. Moratinos dijo después de sus encuentros con Raúl Castro que el gobernante cubano “tiene las ideas muy claras” sobre un proceso de reformas económicas y sociales. Nótese la omisión de las libertades políticas.

En este contexto, la liberación de los presos sigue un guión al que está habituado el castrismo desde su instalación en el poder. Es indudable que la presión interna y externa y la difícil situación económica por la que atraviesa le obligaron a abrir la mano. Sin embargo, el régimen espera que ese toma venga con un daca indefectible, esta vez de la Unión Europea. La medida también podría también producir el beneficio de abrir grietas mayores al embargo de Estados Unidos.

Mucho se ha dicho de la intercesión de la Iglesia Católica cubana – porque de eso se trata – para lograr la excarcelación de los presos. Si hay algo positivo después de la reunificación de estos hombres con sus familiares es saber que la jerarquía católica ha asumido con valentía un papel que le corresponde en la sociedad cubana.

Entrevista con ex presos políticos cubanos Pablo Pacheco y José Luis García Paneque

Entrevista a los ex presos políticos cubanos Pablo Pacheco y José Luis García Paneque

Extraordinario Fariñas

Guillermo Fariñas con Héctor Palacios, hoy (foto enviada por Yoani Sánchez a través de Twitter)

El disidente cubano Guillermo Fariñas decidió hoy suspender su huelga de hambre de 135 días ante el anuncio de que el gobierno de Cuba pondrá en libertad a 52 presos de conciencia. Fariñas pedía la excarcelación de los más enfermos de ellos. El prolongado ayuno lo deja en un estado de salud muy precario. La amenaza mayor es la de un coágulo en la vena yugular que podría acabar con su vida en cualquier momento.

La anunciada liberación de los presos políticos por la que ha puesto en peligro su vida no puede considerarse más que un triunfo. Que la medida obedezca también a razones de conveniencia de quienes gobiernan es algo secundario. El excepcional obstinamiento de Fariñas en seguir hasta el final fue un factor determinante, como lo fue la reacción internacional a la muerte de Orlando Zapata y la inquebrantable determinación de las Damas de Blanco para exigir la libertad de los suyos a pesar del acoso y el vituperio.

Celebremos a este psicólogo de 48 años y ex militar que escogió sacrificarse por las libertades cívicas de sus compatriotas antes que irse al extranjero -como lo hicimos tantos de nosotros- o conformarse con las limitaciones de vivir en Cuba. Por derecho propio Guillermo Fariñas tiene ya un lugar bien ganado en nuestra historia.

Ai Weiwei, las causas de un rebelde

Dicen que es el Andy Warhol chino. Y que es también como Marcel Duchamp. Por lo de provocador e iconoclasta. El, que además de artista, es curador de exposiciones, arquitecto y diseñador. Suya es la idea del “nido” para el estadio olímpico de Pekín. Es Ai Weiwei: un cincuentón barbado y pasado de peso, resuelto a decir lo que piensa aunque le cuesten palizas de la policía.

Ai Weiwei se ha propuesto abrir brechas en el control de la información en su país, una gran muralla que el gobernante Partido Comunista se empeña en mantener cerrada a cal y canto. Es el autor de cinco blogs, tres de los cuales ya fueron cerrados por las autoridades, que siguen preocupadas y no es para menos: los visitantes de las páginas de este díscolo artista son 10 mil por día.

Weiwei tiene sobradas razones para denunciar las iniquidades del sistema. Es hijo del poeta Ai Qing, condenado a trabajos forzados durante la Revolución Cultural. Vio el escarnio a que eran sometidos sus padres y vivió en carne propia las humillaciones de los rechazados por el comunismo. Por mucho tiempo su trabajo – el único disponible para él -era limpiar baños.

Pudo estudiar cinematografía en Pekín al terminar la pesadilla de aquel período cuando Deng Xiaoping estaba en el timón del carro de la reforma. No pasó mucho tiempo en la escuela de cine. Hastiado de China,Weiwei se fue a Nueva York donde surgió su pasión por el arte conceptual.

El regreso a su país en 1993 fue el comienzo de una prolífica y exitosa carrera en el campo artístico. Sus obras tuvieron – unas más, unas menos – un elemento de osadía, de lo inédito en China, ya sea un jarrón de la dinastía Han hecho añicos o vasijas del neolítico que pintó con múltiples colores.

La falta de libertad de expresión llevó a Ai Weiwei al activismo en la red de sus últimos años. Es un desafío que las autoridades no le perdonan. Con el cierre de uno de sus blogs el año pasado intentaron impedir que siguiera publicando los nombres de los miles de estudiantes que murieron en el terremoto de Sichuán en 2008. Ai Weiwei denunciaba que los edificios mal construidos causaron en parte el elevado número de víctimas. Eso no fue todo. Poco después, la policía recurrió a la violencia para no permitirle que testificara en el juicio de un colaborador que, como él, investigaba el desastre de Sichuán.

El gobierno chino quiere neutralizar a este atrevido agitador. Con ánimo de amedrentarlo o de buscar algo que lo incrimine de alguna forma, dos de sus cuentas en Google fueron pirateadas para leer sus correos electrónicos y dos de sus cuentas bancarias están bajo la lupa de la seguridad del estado.

Weiwei sabe que corre un enorme riesgo si continúa sus actividades contestarias. Sin embargo, él no parece inmutarse ante el peligro. En una conferencia sobre ciberactivismo que tuvo lugar este lunes en Nueva York, el artista bloguero dijo no tener ningún miedo. Y por algunas de las respuestas que dio tal parece que ese es el caso. En ellas, su condena al sistema imperante en China fue inequívoca.

Una empresaria estadounidense de origen chino exaltó el logro de China en sacar de la pobreza a cientos de millones de personas en sólo 25 años. ¿No sería mejor – le preguntó a Ai Weiwei – esperar otros 25 años para que el país complete una hazaña sin precedentes en lugar de pedirle ahora democracia? En su opinión la democracia es cuestión de tiempo.

Weiwei replicó que nada debe disculpar la falta de democracia y recriminó a la mujer su defensa de un país que priva a sus ciudadanos de los derechos humanos. Poco después pidió a la empresaria que especificara qué tipo de negocios hace en China, a lo que esta respondió que está a cargo de un fondo de capital de riesgo. En el evento participó también Jack Dorsey, el creador de Twitter, red social que permanece bloqueada en China.

Después de escucharlo tengo la impresión de que Ai Weiwei no es un rompemoldes más. Es alguien con convicciones, determinación y capacidad para expresarse. Por eso incomoda a los actuales timoneles en Pekín.

Dos citas de Ai Weiwei:

“Crecí en una sociedad comunista y en medio de luchas ideológicas. El sistema involucionó hacia un totalitarismo extremo sin derechos personales, sin libertad de palabra o expresión. La justicia fue reemplazada por la lucha de clases que es realmente una excusa del gobierno para mantener el poder. Desde una edad muy temprana hallé que en esas condiciones era casi imposible que las personas desarrollaran un concepto de sí mismas o cualquier concepto real de los valores estéticos. En su lugar, había un agudo conflicto entre el poder del individuo y el estado. Estas luchas impregnaron el ambiente en que crecí. Todavía, después de 30 años de la llamada “apertura y reforma”, tenemos una versión reducida del mismo estado. Hoy estamos bajo un sistema con un espacio muy limitado para la libertad de expresión”.

“Escribo mi blog porque es el único canal posible a través del cual una persona puede expresar una opinión personal en China. Ningún periódico, revista o canal de televisión presentará tu argumento o ideas. Pensé que mi blog podría ser una buena forma de crear un foro en el cual expresar lo que se siente. Sin embargo, todavía cuando me siento a escribir, dudo: ¿debería hacerlo? ¿Cuáles serán las consecuencias? Yo mantengo una simple premisa en mi mente: mi blog es una extensión de mi pensamiento. ¿Por qué debo deformar mi pensamiento simplemente porque vivo bajo un gobierno que, en mi opinión, está totalmente contra la humanidad? Y esta llamada ideología está totalmente contra la humanidad. Durante décadas, ha hecho daño a muchas generaciones en esta nación: muchos están muertos, muchos han desaparecido y muchos han resultado afectados, hayan estado o no conscientes de esta realidad. No se trata de ideas extrañas de una sola persona: es nuestra vida y vivimos en esta parte del mundo. La gente que vive en Londres no va a tomar una posición en cuanto a esto – ellos tienen otras preocupaciones. Para mi no es una responsabilidad: es parte de mi vida. Nuestra vida se devalúa si nos autocastigamos o nos autoimponemos ignorar o no tener una consciencia de nosotros mismos. La autocensura es un insulto a uno mismo”

Dos inmolaciones

La muerte en huelga de hambre del preso de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo y la reacción oficial a ella me recuerdan inevitablemente el sacrificio del monje budista Thích Quảng Đức que causó conmoción internacional durante los años de la guerra de Vietnam.

El 11 de junio de 1963, el religioso se dirigió en un automóvil a una céntrica calle de Saigón, seguido de otros 350 monjes y monjas. Después de que uno de sus acompañantes lo empapara en gasolina, Thích Quảng Đức, sentado en posición de loto, recitó una plegaria a Buda y, con asombrosa serenidad, encendió un fósforo. Murió en pocos minutos ante las miradas de los transeúntes y los periodistas extranjeros convocados por una organización budista.

El sacrificio de Thích Quảng Đức fue un premeditado acto político de protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur por su tratamiento de la mayoría budista. El entonces presidente Ngô Đình Diệm era un católico que, según dicen, favorecía a sus correligionarios en la administración pública y el ejército.

La misma noche del suicidio del monje, Diệm se dirigió al país en un discurso transmitido por radio para expresar su pesar. El presidente dijo que se distorsionaba la situación de los budistas, a quienes recordó que sus derechos estaban garantizados por la constitución.

A las palabras conciliatorias de Diệm, siguieron los intentos de sus funcionarios por desacreditar a Thích Quảng Đức. El gobierno divulgó que el religioso había sido drogado antes de prenderse fuego y acusó al fotógrafo estadounidense Malcolm Browne de sobornarlo para que se suicidara ante su cámara. Una foto tomada por Browne durante la inmolación recorría ya el mundo. Por ella el reportero recibió meses más tarde el Premio Pulitzer junto al periodista David Halberstam de The New York Times, otro testigo presencial de la muerte del bonzo.

Thích Quảng Đức sentó escuela con su suicidio. Otros monjes budistas se inmolaron en protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur. El método de martirio llegó a incluso a Estados Unidos donde varias personas imitaron su ejemplo para repudiar la participación de su país en el conflicto vietnamita.

Mientras la muerte de Thích Quảng Đức fue pública y bien documentada, están por conocerse todavía todos los hechos que condujeron al fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo. En todo caso, es más lo que los emparenta, que lo que los separa: optar por la inmolación para denunciar situaciones intolerables y sufrir póstumamente el inútil escarnio del poder para desvirtuar su causa.

Pesadillas de Herta Müller, Premio Nobel de Literatura

Herta Müller, la escritora rumana de etnia alemana, recogió ayer el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo. De los galardonados se espera siempre un discurso. Müller – ¿cómo no? – aprovechó la oportunidad para hablar de su vida bajo el régimen comunista, durante el cual recibió una buena dosis de vejámenes y atropellos. Ella lo cuenta con la maestría de una consumada tejedora de palabras. En uno de los pasajes de su alocución habló de las presiones para que se convirtiera en informante. Fue una pesadilla real a la que no le quedó otro remedio que vencer, con dignidad.

El discurso está en PDF en esta página de El País.

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