La reafirmación de la intolerancia y la exclusión

“Cuando no lo hacen a la entrada, lo hacen a la salida”. Esta es una de las frases con las que en Cuba se manifiesta el menosprecio hacia nuestros conciudadanos negros por su supuesta incapacidad para comportarse apropiadamente en público. Sacando la expresión de su contexto racista, esta podría aplicarse al gobierno cubano durante la actual visita del Papa a la Isla.

Tal como esperábamos, Benedicto XVI nos ha instado a la concordia y la reconciliación necesarias para el progreso que anhelamos. Sin embargo, desde el mismo momento de su arribo, las palabras de los gobernantes han sido como un balde de agua fría ante los llamados del pontífice. Raúl Castro lo recibió con un discurso nada nuevo en el que repitió las consabidas posiciones oficialistas sobre el país víctima de la agresión de Estados Unidos y los éxitos del trabajo social de la Revolución. La retórica del actual presidente sonó paladinamente falsa cuando afirmó que su gobierno había hecho valer la máxima martiana de “con todos y para el bien de todos”. Poco después, en la misa de Santiago se retomó la frase para pedirle a Dios que las autoridades gobernaran sin exclusión. Como para neutralizar cualquier expectativa, el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, aclaró en conferencia de prensa que las reformas del sistema no serán políticas. Es decir, lo que nos había dicho Raúl en la Conferencia del Partido Comunista en enero de este año: en Cuba no se permitirán otros partidos que el suyo.

La confirmación del credo castrista parece ser la única reacción a mano para contrarrestar lo que a oídos de los gobernantes debe interpretarse como un desafío a su régimen de ordeno y mando. Lo peor, sin embargo, no ha sido que muestren su nula disposición a construir la sociedad abierta y renovada a la que nos convoca el pontífice sino que, sin empacho alguno, continúen recurriendo a la violencia para silenciar a sus críticos. El incidente en que un joven fue golpeado por gritar consignas antigubernamentales antes de la misa de Santiago reveló al mundo lo que bien sabemos los cubanos. Cuando se trate de acallar al contrario, el arsenal de la represión en Cuba seguirá contando también con arrestos, intimidación y hasta el bloqueo de teléfonos celulares, como hemos visto antes y durante la visita del Papa.

El grupo gobernante tiene una oportunidad para iniciar una transición pacífica hacia un sistema democrático que evite los peligros de un colapso del que implantaron en Cuba. Su ceguera y egoísmo es tal que prefieren no hacer nada antes que perder la más mínima cuota de poder. Tal parece que en este caso, y por naturaleza, no lo harán ni a su salida.

El Papa en Cuba: entre la discordia y la reconciliación

La visita que Benedicto XVI se dispone hacer a Cuba está inmersa en una controversia política, como pocas en los casi siete años de su pontificado. Si bien sus viajes anteriores no han estado exentos de críticas, protestas y hasta amenazas, esta vez el Papa se ha visto convertido en una suerte de manzana de la discordia entre nosotros los cubanos.

Algunos de nuestros disidentes quieren que el Obispo de Roma los reciba y escuche sus justificadas quejas sobre la falta de libertades y la represión de quienes las reclaman. Los gobernantes, por su parte, ya advirtieron a través de su embajador ante el Vaticano que una reunión del Papa con los opositores no será de su agrado. Lo más probable es que este encuentro nunca tenga lugar. Según el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, no hay espacio para él en la agenda del Pontífice. Para alterar más ciertos ánimos, es posible que el Papa se reúna con el ex presidente Fidel Castro.

Que una visita que debería ser estrictamente religiosa haya adquirido tan acentuado cariz político era inevitable en las condiciones de Cuba. Se debe también en gran medida al polémico papel que ha asumido la jerarquía católica cubana en los últimos años.

En todo caso, recibir o no a una representación de la oposición es solo parte del dilema del Papa en Cuba. Por un lado debe estar satisfecho con los avances de la Iglesia cubana desde la visita de su predecesor Juan Pablo II en 1998. Pero también debe preocuparle, como hombre bien informado, las sospechas de que el cardenal Jaime Ortega coopera más de lo necesario con el gobierno.

Benedicto XVI sabe que las concesiones de ese Estado que fue hostil durante décadas, aunque más que bienvenidas, no son gratuitas. Los Castros no han ido a Canosa, ni tienen la intención de hacerlo. A cambio de un seminario, procesiones, más sacerdotes y monjas extranjeros y vía libre a la obra social de la Iglesia, esperan granjearse una buena imagen internacional y que la jerarquía católica se abstenga de censurar su gobierno. Es un arreglo que conlleva ganancias pero también riesgos para el prestigio de la institución que dirige.

Como solución a nuestras diferencias el Papa nos propondrá el camino de la reconciliación: ningún mensaje es más relevante y urgente en el año en que conmemoramos cuatro siglos del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba. No escucharlo será suicida porque esta es sin duda la vía más sensata para salir del atolladero en que nos encontramos como nación. Lamentablemente los arrestos y el hostigamiento de Damas de Blanco y otros disidentes en los últimos días no son un buen augurio. El milagro de abrirnos a nosotros mismos, si alguna vez sucede, está todavía lejos.

Liberado José Daniel Ferrer

Poco después de publicar la entrada anterior, me entero de la liberación de José Daniel Ferrer. Según él, fue detenido violentamente y pasó tres días en huelga de hambre.

Es una buena noticia que lo hayan liberado. Lamentablemente sobre él y el resto de los opositores cubanos pende la amenaza de la cárcel mientras existan leyes represivas.

¿Dónde está José Daniel Ferrer?


A todo aquel que crea en la Libertad debiera preocuparle la suerte de José Daniel Ferrer, un activista opositor cubano detenido en La Habana el 21 de febrero y, hasta ahora, en paradero desconocido. Amnistía Internacional y la Organización Mundial contra la Tortura han hecho llamados de urgencia para que se le ponga en libertad. Por ahora el gobierno de Cuba se hace el desentendido.

Ferrer es uno de los presos de conciencia excarcelados en 2011 tras gestiones de la Iglesia Católica. El fue uno de los pocos que decidieron quedarse en la Isla. En lugar de mantenerse en silencio, José Daniel continuó lo que considera como un deber: la constante denuncia de la represión en el oriente del país y la coordinación de protestas, siempre pacíficas, a través de su Unión Patriótica de Cuba.

El dirigente opositor ha estado desde hace mucho en la mira del Ministerio del Interior cubano. Recientemente uno de los escribanos asalariados del oficialismo no ahorró insultos para denigrar a Ferrer, a quien incluso sindicó como responsable de la muerte de Wilman Aguilar Mendoza. Por supuesto, nadie que conozca la forma de actuar del régimen cubano se cree tan repugnantes invectivas.

La culpa de José Daniel es haber desafiado a las autoridades cubanas por hacer valer el derecho a militar en el partido de su elección. Por ello está en peligro de regresar a la cárcel para continuar purgando una arbitraria condena de 25 años.

Así y todo le disgusta al gobierno de Cuba que le llamen dictadura.

Dilma y los derechos humanos


Dilma Roussef entró como una suerte de enigma en el Palacio de Planalto el primero de enero de 2011. La pregunta que muchos se hacían entonces era ¿cuán diferente sería como presidenta de su antecesor y padrino político Luiz Inácio da Silva en la arena internacional? Hoy, a trece meses de gestión, si hay algo que la distingue de Lula es su alejamiento de Irán, sobre todo por las violaciones de los derechos humanos en aquel país. Sin embargo, su sensibilidad en este aspecto tiene límites, como se evidenció en su reciente viaje a Cuba.

Consciente de la polémica que esperaba a la Roussef, su canciller, Antonio de Aguiar Patriota, señaló antes de la visita que la situación de los derechos humanos en Cuba no es urgente. Con el escenario preparado, la mandataria hizo al llegar a La Habana unas declaraciones en las que evitó referirse al caso cubano. En su lugar, Dilma manifestó que el tema debe verse desde una perspectiva multilateral y añadió que ningún país del mundo está libre de culpa. Y recurrió a la metáfora: “el que tira la primera piedra, tiene techo de vidrio”.

El cuidado de la presidenta en no aludir a Cuba contrastó con su mención de Estados Unidos y de su base naval en Guantánamo. El diario brasileño O Estado de Sao Paulo lo juzga como una torpeza. Según este influyente medio de prensa, Dilma no lanzó una piedra pero sí un torpedo contra los norteamericanos. Desacierto verbal o no, las palabras de Roussef no deben juzgarse a la ligera: ellas reflejan la posición de un país que por su economía hoy emerge como una potencia regional.

Era iluso esperar que Dilma se reuniera con los disidentes cubanos o que incluso se solidarizara de lejos con ellos, aunque fuera enfatizando su compromiso con el respeto de los derechos humanos en todo el mundo. El guiño que esperaba la bloguera Yoani Sánchez fue en otra dirección, a los gobernantes de Cuba. La presidenta brasileña simplemente se hizo eco de los argumentos del gobierno de los Castros que, ante las críticas por la falta de libertades en Cuba, responde con contracusaciones sobre los problemas de derechos humanos en otros países.

La filiación política de Dilma es determinante en su actitud hacia Cuba. El gobernante Partido de los Trabajadores, el PT, nunca ha escondido su cercanía con el gobierno cubano. En lo que atañe a la Isla, la izquierda latinoamericana de la que el PT es parte, no puede ver más allá del diferendo con Estados Unidos. Añádase que la presidenta no parece contar en su entorno con alguien que le ayude a despojar el asunto de su carga ideológica, al contrario. La Secretaria de Derechos Humanos, Maria do Rosário, una ex militante del Partido Comunista, habría declarado que el problema de Cuba es el embargo norteamericano.

Dilma tuvo también un poderoso motivo para no decir nada que molestara a sus anfitriones: fue a hacer negocios. Las empresas brasileñas, en expansión por el mundo, ven a Cuba como un potencial generador de ganancias. Lo refleja el hecho de que el comercio entre los dos países va en aumento.

La presidenta de Brasil sentenció en La Habana que los derechos humanos no deben convertirse en una arma de combate político-ideológico. ¿Habrá alguien que le diga que tampoco deberían ser sacrificados por prejuicios ideológicos o intereses comerciales?

¿Cuántos más como Wilman Villar y Orlando Zapata?

Los hechos que llevaron a la muerte del disidente Wilman Villar Mendoza en huelga de hambre de 50 días han sido documentados en un video dado a conocer en varias páginas de internet. Dos personas que lo conocieron bien, su viuda y el opositor José Daniel Ferrer, desmienten la versión del gobierno, según la cual Wilman era un delincuente común que no murió a consecuencia de un ayuno de protesta.

Las Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional hizo un llamado para que se le permita investigar las circunstancias en que falleció Wilman. Como era de esperar, el pedido ha caído en oídos sordos: ninguna indagación independiente será posible porque las autoridades no tienen ningún interés en que se conozca más sobre los maltratos en las cárceles de Cuba.

Que Wilman haya muerto demuestra que el régimen no aprendió la lección con el fallecimiento de Zapata hace casi dos años. Lo más probable es que tampoco ahora cambie sus métodos de lidiar con presos en rebeldía. Otros cubanos pueden correr la suerte de Wilman y de Zapata.

Debe ser labor de quienes nos decimos interesados en el bien de Cuba recordarle a sus gobernantes en cuanto foro internacional sea apropiado que los dos casos no están cerrados. Esa es quizás la única forma de evitar que otros compatriotas tengan el mismo fin.

La muerte de Wilman Vilar Mendoza

El gobierno de Cuba tiene en su haber un muerto más. Se llama Wilman Vilar Mendoza y murió ayer en un hospital del oriente del país como resultado de una huelga de hambre, su único recurso para protestar contra una condena a cuatro años de cárcel. El delito había sido organizar una manifestación en Contramaestre, un pueblucho que es muestra del abandono y la falta de oportunidades que se hacen más evidentes en el interior de la isla.

Con Wilman, el régimen quiso dar un escarmiento. Su mensaje a los opositores fue que castigaría las expresiones de descontento en público. Sin embargo, los gobernantes cubanos no contaban con un nuevo Orlando Zapata.

El fallecimiento de Zapata en febrero de 2010 tuvo un alto costo para el gobierno, que vio deteriorarse aun más su imagen en el extranjero. Consciente de ello, Raúl Castro vio la conveniencia de liberar a decenas de presos políticos meses después.

El régimen intenta neutralizar ya los efectos negativos de la muerte del disidente. Sus servidores no perdieron tiempo en denigrarlo, presentándolo como un delincuente común. Es el mismo guión que aplicaron en el caso de Zapata. Es probable entonces que en algún momento propongan a la viuda de Villar Mendoza que abandone el país, como hicieron con la madre de Zapata y otros familiares.

Wilman murió cuando desde el poder se intenta propagar la idea de que Cuba cambia para mejor.Más embarazoso para el gobierno aun es que haya perdido la vida a casi dos meses del viaje del Papa a la isla.Como es de suponer, en los cálculos de Raúl Castro debe estar que la visita de Benedicto XVI contribuya a darle al país un aura de normalidad a nivel internacional. El disidente muerto hace ya lo contrario.

Ahmadineyad, dishonoris causa

Mahmud Ahmadineyad con el Rector de la Universidad de La Habana, Gustavo Cobreiro Suárez.


El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, fue investido Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana durante su breve visita a Cuba, una de las etapas de su reciente gira latinoamericana. De esa forma, el gobierno cubano quiso reciprocar un título similar conferido a Fidel Castro por la Universidad Tarbiat Modaris de Teherán en mayo de 2001.

En el homenaje a Ahmadineyad, las autoridades cubanas le cedieron el podio del Aula Magna para que pronunciara una “conferencia magistral” que fue en realidad una soflama antimperialista en la que el jefe de gobierno iraní vaticinó el fin del capitalismo. Su discurso seguramente gustó a sus anfitriones, en especial a Fidel Castro que se tomó tiempo para departir con él en extenso.

A todas luces, la visita no trae ningún provecho para Cuba, como no sea mostrar a un Fidel Castro alerta y muy al tanto de la actualidad tras los recientes rumores sobre su muerte. Por cierto, el encuentro con Ahmadineyad le sirvió al ex gobernante para escribir una de sus acostumbradas advertencias catastrofistas sobre el destino de la humanidad. Como se sabe, en estos días crecen las tensiones entre Estados Unidos e Irán por la insistencia del régimen de los ayatolas en desarrollar un programa nuclear.

La invitación a Ahmadineyad, precisamente ahora, es un dislate que solo se explica por la cercanía de la política exterior de los Castro a la de su valedor, Hugo Chávez. Sin embargo, más allá de los riesgos de la amistad estratégica con uno de los enemigos del archienemigo, el cálido recibimiento al presidente iraní en La Habana es sobre todo moralmente reprobable.

Ahmadineyad, a quien por cierto le queda aproximadamente un año y medio en el cargo según la constitución de la República Islámica, – ¿hay que recordarlo? – representa una estado oscurantista que sanciona el sometimiento de las mujeres, la persecución y ejecución de homosexuales y la aplicación de severos castigos al disenso. Este personaje niega el Holocausto judío, lanza todo tipo de amenazas contra Israel y considera al cristianismo y el judaísmo como “desviaciones”.

Por supuesto, el gobierno de Cuba está bien informado sobre quién es Ahmadineyad y qué simboliza. Aun así, decidió agasajarlo. Para ello, ordenó que una universidad que en su momento acogió como suyo lo más avanzado del pensamiento occidental, honrara a un individuo cuyo único mérito es tener una retórica y propósitos afines a los de Fidel Castro.

Otorgarle a Ahmadineyad la distinción de Profesor Honoris Causa entra en el abultado catálogo de absurdos que ha caracterizado al castrismo; es un baldón que deberá corregir la Universidad de La Habana, cuando en un distante futuro recupere su autonomía y sea por lo tanto inmume a controles políticos.

Eliecer tendrá que esperar

El presidente Raúl Castro no anunció las reformas a la política migratoria, a pesar de las expectativas que en gran medida crearon algunos servidores de su gobierno. En un discurso ante los diputados de la Asamblea Nacional, el general se limitó a reafirmar su compromiso con los cambios que, según dijo, serán paulatinos. El menor de los Castro justificó la demora en el levantamiento de las restricciones a la libertad de viajar de los cubanos con el argumento de que Estados Unidos persiste en sus intentos por desestabilizar su régimen.

Es evidente que hacer de Cuba un país “normal” en el tema de migración es un asunto demasiado sensible para los gobernantes cubanos. Dados los temores a los que alude el actual mandatario, es probable que cualquier modificación en materia migratoria en el futuro sea mínima.

Algo que no queda claro – ¿hay algo que alguna vez sea claro en las decisiones del gobierno de Cuba? – es porqué fomentar las expectativas de una reforma para luego echar un cubo de agua fría sobre ellas.

Un bloguero que firma con el seudónimo de Yoandry, aparentemente miembro de la Seguridad del Estado y con conexiones al más alto nivel en el aparato de propaganda oficial, no tenía dudas de que el anuncio de los cambios vendría ayer viernes. Con euforia, este señor se refería a la inminencia y amplitud de la reforma. En alusión al joven informático Eliecer Avila, dijo: “…el socio aquel ya puede ir a las Pirámides de Egipto, como le pedía a Alarcón en la UCI”. Se equivocó, Eliecer tendrá que esperar.

El mismo defensor del gobierno dio a conocer que el Consejo de Ministros abordó la cuestión migratoria en una reunión a puertas cerradas el pasado martes. ¿Fue allí donde se determinó dar marcha atrás al anuncio? ¿Habrá influido Fidel Castro en la decisión, habida cuenta de que todo se le consulta al “Oráculo”, como le dicen en familia?

Una vez más queda demostrado que aquel gobierno nunca llega cuando se trata de las aspiraciones de los cubanos.

¿Qué esperar de la reforma migratoria?

Hacia finales de la década de los noventa, una funcionaria de alto rango del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba visitó la BBC. Después de ser entrevistada en uno de los estudios del Servicio Latinoamericano, una colega chilena tuvo a bien presentarme.

– Viceministra, Fernán es cubano.

La señora extendió la mano y a la vez, en un tono frío, puso distancia:

– ¿Usted nació en Cuba?

– Sí, soy cubano, reafirmé.

El encuentro terminó ahí. Era evidente que la mujer andaba con prisa.

El breve intercambio me recordó que, para el gobierno de Cuba y sus representantes, los que emigramos dejamos de ser ciudadanos. La diferencia entre “haber nacido” o “ser” puede escapar a un extranjero pero no a quienes hemos recibido un trato discriminatorio por vivir fuera de la Isla que comienza con la imposibilidad de regresar definitivamente y continúa con la humillante solicitud de entrada a nuestro propio país, además de los abusivos cobros por ese y otros trámites como la extensión del pasaporte cada dos años o la “carta de invitación”, que es obligado requisito para que un familiar u amigo nos visite.

De confirmarse las expectativas, es posible que el presidente Raúl Castro anuncie hoy ciertos cambios en la restrictiva política migratoria que heredó de su hermano. Algunos defensores del régimen aseguran que serán tan de largo alcance que sus críticos se verán privados de argumentos. Cuanto menos, Cuba volvería a ser un país del que sus ciudadanos podrán salir y al que podrán regresar cuando lo consideren conveniente. Algo así como bienvenidos a la normalidad después de medio siglo de prohibiciones y cortapisas.

Dentro de unas horas quizás sabremos cuán profunda es la reforma migratoria: ¿se eliminarán los permisos de entrada y salida?, ¿se levantará la prohibición de viajar al exterior por motivos políticos?, ¿se anularán las trabas por la mismas razones que impiden el regreso de un buen número de cubanos?, ¿se derogarán los exagerados gravámenes consulares?, ¿se permitirá que los emigrados volvamos para residir en el país todo el tiempo que deseemos? ¿se nos autorizará invertir, tener nuestros propios negocios y contribuir con nuestras iniciativas al desarrollo de nuestras comunidades?

Al parecer algunas de las restricciones seguirán vigentes. El mismo gobierno, a través de sus simpatizantes abiertos o solapados, ya ha dejado saber que habrá límites en los viajes al extranjero para evitar la fuga de cerebros, una de sus obsesiones.

Las modificaciones en las leyes migratorias son producto más de las necesidades del régimen que de su buena voluntad para enmendar una política absurda. El mismo Raúl Castro, al referirse a los cambios que estaría a punto de dar a conocer, dijo que estos se deben a que las condiciones ya no son las mismas de antes. Según él, la mayoría de los cubanos que emigra en la actualidad lo hace por motivos económicos. Y si bien tiene razón, lo que no dice el gobernante es que al país le hace falta el dinero de sus hasta ahora maltratados emigrados. Esa y no otra es la verdadera razón de esta reforma.

Los méritos y peligros de ser Eliecer Avila

– “Y yo que había perdido la esperanza con los jóvenes cubanos”, le dije en un tuít a Aguaya, quien escribe el blog Desarraigos Provocados.

– “Y ya ves”, me respondió.

De verdad, hay que ver que el ingeniero informático Eliecer Avila Cicilia, de 25 años, me ha sacado de cierto e inevitable pesimismo sobre el futuro de Cuba. Para quienes siguen las noticias que vienen de allá, Eliecer no necesita presentación: fue el muchacho de las preguntas incómodas al presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, en la Universidad de Ciencias Informáticas en 2008.

Era lo que millones de cubanos querían y todavía quieren saber: cuándo podrán viajar libremente, cuándo acabará la doble moneda, etc. Ya sabemos el ridículo que hizo el titular, aparentemente vitalicio, de la presidencia del seudoparlamento que tenemos en la isla.

Eliecer ha salido ahora de la oscuridad de su Puerto Padre natal donde se ha venido ganando la vida recientemente como vendedor de helados. En una entrevista con Antonio G. Rodiles, director y conductor de Estado de SATS, Avila dice valientemente unas cuantas verdades sobre la realidad cubana.

La claridad de sus planteamientos y su elocuencia son de admirar si se tiene en cuenta que pocos de sus contemporáneos en el país parecen interesarse en política. Hasta ahora la inmensa mayoría de la juventud cubana, incluso la que emigra, se interesa más que nada en resolver sus necesidades materiales y las de sus familias.
Es notable también que Eliecer sea de origen campesino, un guajiro, del atrasado oriente del país.

Hay que suponer que el gobierno intente evitar que cunda el ejemplo. Los desengañados son peligrosos, sobre todo si son jóvenes, audaces y saben comunicar sus ideas. Esperemos, con optimismo, que Eliecer no sea víctima de hostigamiento, campañas de descrédito o cualquier otra forma de persecución.

No puedo dejar de incluir en este blog los videos de la conversación entre Eliecer y Rodiles. El que tenga ojos para ver…

Laura Pollán no descansará en paz

Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, murió hace unas horas de un paro cardíaco en La Habana. Un agresivo virus hizo estragos en sus pulmones. Por si fuera poco, el dengue, que al parecer recorre la isla en estos días ante el silencio de las autoridades, quebrantó aun más su salud. Fue demasiado para una diabética e hipertensa de 63 años.

Durante ocho largos años, Laura se atrevió a desafiar a un régimen que infunde miedo entre los cubanos. La impelía, más que nada, lograr la libertad de su esposo, Héctor Maseda, uno de los disidentes arrestados y condenados a largas penas de cárcel en la Primavera Negra de 2003. Sin embargo, el regreso de Héctor el año pasado no mitigó su compromiso con la causa de los derechos humanos. Es así que rechazó el exilio y se propuso continuar exigiendo libertad.

Ni golpes, ni empellones, ni amenazas, ni insultos, ni detenciones, ni campañas de descrédito -algunas de las armas del poder para acallar a sus opositores- hicieron mella en la determinación de Laura. Al contrario, esta profesora de español desempleada mantuvo vivo su movimiento de mujeres que, empuñando solo gladiolos, siguieron marchando en silencio después de misa cada domingo.

Laura ya no tendrá que sufrir las consecuencias de su oposición a un gobierno dictatorial. Sin embargo, tengo la impresión de que por dejar tanta obra inacabada, y a pesar de nuestros deseos, no descansará en paz. Y tal vez sea mejor así: que no repose en nuestras malas conciencias.

Con Cuba a cuestas

Este pudo ser un domingo tranquilo. Habría podido continuar leyendo Freedom, la novela de Jonathan Franzen, con sus personajes tan comunes y corrientes que parecen gente conocida y de narración tan ágil, tan cinematográfica. O habría podido irme a caminar con N por el bosque de Epping y así cumplir con un ejercicio físico postergado. O tal vez habría podido ver alguna de las películas de estreno en Londres. Sin embargo, Cuba me tuvo sentado ante la pantalla del ordenador una buena parte del día. Lo admito: soy uno de esos emigrantes que no puede dejar de estar pendiente de su país de origen.

Porque ¿cómo no pensar hoy en Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, grave en un hospital de La Habana? Una ex profesora de secundaria que luchó durante casi siete años por la libertad de su esposo, Héctor Maseda, soportando los más groseros actos de intimidación ordenados por el gobierno cubano. Una diabética de 65 años de edad que haciendo derroche de los que nos falta a millones reafirmó hace poco su compromiso y el de las mujeres de su organización con la defensa de los derechos humanos en Cuba. Con razón el escritor Andrés Reynaldo las considera damas de la redención.

¿Cómo no temer por trece de ellas, arrestadas hoy en el oriente del país para impedirles asistir a una misa en la catedral de Santiago de Cuba? Son detenciones que demuestran que la orden a las fuerzas represivas es no permitir otro foco de protesta, aunque sea pacífico y simbólico, al estilo de las caminatas por la Quinta Avenida de La Habana.

¿Cómo no preocuparse porque el número de cubanos que abandona la isla de forma ilegal se haya duplicado en los últimos doce meses, después de un descenso en los últimos tres años? Centenares arriesgaron sus vidas a cambio de la oportunidad de progreso económico que, al parecer no ven probable con las llamadas reformas de Raúl Castro. ¿Se sabe cuántos murieron cruzando el Estrecho de la Florida?

¿Cómo no indignarme ante el apoyo que brinda mi país al sanguinario régimen de Bashar Al Asad, haciendo caso omiso de la muerte de miles de personas a manos de sus servicios de seguridad y de la repulsa que provoca en los países árabes en particular? Ayer los cancilleres de Cuba, Venezuela y los miembros menores del llamado ALBA hicieron peregrinación a Damasco para ofrecer su solidaridad incondicional al dictador sirio. Hacer causa común Asad por un torcido concepto de soberanía nacional es uno de los actos más absurdos de la diplomacia cubana en los últimos tiempos.

Hay muchas otra razones, esas que de constantes ya no son noticia, para que se perturbe un domingo. Es una cruz Cuba.

Cuba: un tigre que no cambia sus rayas

Dicen que Cuba cambia. Lentamente pero cambia, aseguran.

La evidencia está a la vista: hay más trabajadores por cuenta propia, más tierras en manos privadas, más libertad religiosa (vigilada, eso sí) y…¿algo más?

Claro, habría podido agregarse que es un país sin presos políticos. El año pasado se abrieron las puertas de las cárceles a decenas de hombres arrestados y condenados a largas penas debido a un ataque de paranoia de Fidel Castro en 2003. Sin embargo, no solo se les indujo a abandonar el país sino que a aquel gesto que buscaba mejorar una deteriorada imagen internacional, le han seguido más detenciones y golpizas a quienes se atreven a protestar contra el régimen. De más está decir que no todos los encarcelados por causas políticas salieron de prisión.

En las últimas semanas, las fuerzas de choque del gobierno han estado particularmente atareadas en la represión de opositores, sobre todo mujeres. Las Damas de Blanco han sido insultadas con la agresividad verbal que caracteriza a las huestes del régimen para impedirles asistir a una misa. Mucho peor fueron los golpes que recibió Sara Marta Fonseca, una osada activista que exigía libertad y derechos humanos frente a su casa junto a su esposo, hijos y un reducido número de personas. Sara está ingresada en un hospital de La Habana. Otras tres mujeres están detenidas desde el 26 de septiembre.

El gobierno de Raúl Castro parece hacer valer la orden de que las calles son suyas. Ni siquiera un milímetro de espacio público para expresar una opinión contraria. Eso que en cualquier país democrático no es materia de discusión. No es difícil ver el porqué de este obstinado monopolio: el temor a que otros, esos tradicionalmente callados y ovejunos, ventilen sus múltiples frustraciones. El régimen nunca pecará de bobo.

No hay que hacerse ilusiones con Cuba. No habrá libertades ni derechos humanos con el actual gobierno que no quiere ni puede despojarse de su esencia autoritaria. Como el tigre que no cambia sus rayas.

La próxima vez que alguien me pregunte si Cuba cambia…

De las UMAP a Wendy Iriepa

Foto de AFP


Wendy Iriepa e Ignacio Estrada tienen suerte. Son jóvenes cubanos que hoy celebraron su boda en La Habana. Ella nació varón y ahora es mujer, después de someterse a una operación de cambio de sexo. El es homosexual, disidente, ex seminarista católico y seropositivo, por más señas.

Si Wendy e Ignacio hubieran vivido entre 1965 y 1968 en Cuba probablemente habrían terminado en las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, las UMAP, donde se les habría humillado y hecho trabajar hasta el agotamiento para “hacerlos hombres”.

Si hubieran buscado empleo después de salir de aquellos centros de castigo y adoctrinamiento, es casi seguro que les habría sido difícil. En el mejor de los casos, habrían tenido que conformarse con trabajos en los que no habrían podido progresar. Habrían intentado mantener ocultas sus preferencias, so pena de sanciones como las que se aplicaban por “escándalo público” o el acoso y escarnio de sus compañeros.

Sin embargo, Cuba ha recorrido un largo trecho. Por lo menos en cuanto a los derechos de sus minorías sexuales. Lentamente, como todo lo que pasa en aquella isla cuando se trata de cambios. Cambios de toda forma. La misma Wendy no fuera hoy mujer sin las operaciones de sexo que comenzaron en 2008.

Cuba se ha hecho un país más moderno en ese sentido de la mano de Mariela Castro, directora del CENESEX, el Centro Nacional de Educación Sexual e hija del actual presidente. A mediados de los noventa, Mariela asumió la tarea de promover más tolerancia hacia los homosexuales, travestis y transexuales. Al hacerlo, revertía una política oficial de discriminación que en su momento alentó su tío Fidel y de la que fue cómplice su padre Raúl. Inevitablemente, tarde o temprano, se imponía un mea culpa.

Fidel aceptó su responsabilidad por la persecución de los homosexuales en una entrevista con el diario izquierdista mexicano La Jornada en agosto del año pasado. Con atenuantes: el enfrentamiento con Estados Unidos, los atentados en su contra, la inexperiencia en el ejercicio del poder. Además, según él, no sabía que se cometían abusos en las UMAP.

Mariela, por su parte, siempre ha tenido una actitud defensiva ante cualquier mención de las tenebrosas UMAP. Si bien reconoce que fue “un error de la Revolución”, señala a la vez que hay que enmarcarlas en el contexto de una época donde se cometían crímenes contra homosexuales en otros países del mundo. Uno de los hechos con que refuerza su argumento es que la Organización Mundial de la Salud solo dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad en 1990.

Ayer el mismo diario La Jornada publicó unas declaraciones de Mariela en las que afirma que se investigarán los casos de abusos a homosexuales en las UMAP y durante el tristemente célebre quinquenio gris de los años setenta. Una vez más, su tono es eximente.

“Una nación viviendo una epopeya tan compleja, que llevaba cambios inimaginables. Era realmente difícil tener la capacidad para ser justos en todos los temas, además, en una sociedad machista…”, le dice Mariela al periodista Gerardo Arreola.

Según la directora del CENESEX, la investigación se propone impedir que vuelvan a cometerse abusos contra los homosexuales. Es un objetivo loable en sí. Sin embargo, una indagación profunda de las UMAP y del quinquenio gris que comenzó con el estalinista Congreso de Educación y Cultura de 1971 no es posible en la Cuba actual. Hacerlo supondría llamar a declarar ante una comisión independiente a todos los que tuvieron responsabilidad en su creación, incluyendo Fidel y Raúl Castro, que, como Ministro de las Fuerzas Armadas, debía estar al tanto de lo que sucedía en esas granjas militarizadas.

Una investigación a fondo de las UMAP tampoco puede circunscribirse a los excesos contra los homosexuales. Sacerdotes católicos, pastores protestantes, testigos de Jehová, y jóvenes supuestamente descarriados también pasaron por ellas. El actual cardenal Jaime Ortega y el cantante Pablo Milanés están entre los miles de cubanos que podrían dar testimonio. Es un asunto que como nación nos queda pendiente.

Wendy e Ignacio firmaron su contrato matrimonial el día en que Fidel Castro cumplió 85 años. Ellos le dedicaron con mucha ironía su boda al ex presidente. Los novios hicieron historia y al mismo tiempo le dieron una nalgada a un gobierno que, a pesar de enmendarse en su homofobia, mantiene a Cuba todavía rezagada en una legislación que consagre los derechos de las parejas homosexuales. A los dos, enhorabuena.

Chávez y el frenesí de Granma

Raúl Castro despide a Hugo Chávez. Foto de Granma


El diario oficial cubano Granma perdió cualquier resquicio de respeto por sí mismo. No sólo incumple con su deber de informar verazmente sobre los problemas del país, un notorio defecto de nacimiento; ahora publica sin recato los más disparatados artículos que parecieran escritos por un escolar de secundaria básica con ánimo de obtener un buen aval político. Véase si no la reseña de la partida de Hugo Chávez de La Habana este lunes 4 de julio. La crónica sobrepasa las propias marcas de exageración y el ridículo del “órgano oficial del Partido Comunista” cuando se trata de ensalzar a las altas figuras del gobierno de la isla.

Bajo el título La bella noche de Chávez, la articulista se refocila en los más encendidos elogios para el presidente de Venezuela, enfermo de cáncer, lo que no menciona por su nombre en ninguna parte. Los párrafos pudieran tener la categoría de antológicos en el anal de la adulonería impresa en nuestro país.

Según Granma, Hugo Chávez es un Bolívar de nuestros tiempos, indispensable para coronar los festejos del bicentenario de la independencia venezolana. Nos enteramos también que el presidente es “ganador de un combate interior del que trataron de tomar ventaja sus enemigos, alejados ya de toda condición humana”.

Chávez, por sus propias palabras, no ha vencido al cáncer pero el diario lo da como un hecho. Y que se sepa, sus opositores no son menos humanos por exigir información sobre el estado de salud del presidente ante el secretismo inicial o denunciar los graves problemas del país.

Granma asegura además que los adversarios políticos de Chávez “fueron rechazados por una fuerza tan múltiple y centelleante como la población del firmamento, y que no se expresa en términos numéricos, sino en calidad de afectos, en “razones amorosas”.

Sin proponérselo, la autora da la razón a los críticos de Chávez cuando califica al mandatario como “el hijo pródigo de una Patria Grande que se extiende desde donde la simiente Maya alimenta el polvo, hasta las Tierras del Fuego”.

El significado de la frase “hijo pródigo” que nos viene de la parábola bíblica es “aquel que desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón”. Oops!

El desatinado escrito termina así:

“El Comandante Hugo Chávez llegó a su tierra natal con la melodía del vals La bella noche de Maiquetía en los labios y fue un arrullo su canto madrugador, no para adormecer, sino para despertar a la América toda, y anunciar que, desde ningún abismo, “por ahora” y para siempre, ocupa su lugar en la lid de los justos, como un cadete más”.

Nada más contradictorio: ¿Es un cadete o es un Bolívar de nuestros tiempos?

Gays en el Prado: el valor de un gesto

Foto del blog Fotos desde Cuba

A quien conozca, por haberlo vivido, el celo con el que el régimen cubano monopoliza y vigila los espacios públicos, no puede pasar desapercibido lo que sucedió en la tarde del martes 28 de junio en el habanero Paseo del Prado. Ese día, un reducido grupo de homosexuales cubanos, que pertenecen a una organización no reconocida por el gobierno, marcharon por el centro de la avenida para reivindicar sus derechos, tal como hacen sus pares en buena parte del mundo por esta época del año.

Con una gran dosis de osadía, los activistas del Observatorio Cubano de los Derechos LGTB (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) cumplieron con su promesa de realizar el acto sin la sanción oficial. Hasta ahora los únicos desfiles de “Orgullo Gay” autorizados son los organizados por el Centro Nacional de Educación Sexual, el CENESEX, que dirige Mariela Castro, hija del actual presidente. Tan aceptadas por las autoridades son estas celebraciones que hasta el mismo presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, se ha hecho presente en ellas.

En los foros de la blogósfera cubana, mentes malintencionadas restaron importancia a la caminata del Observatorio de los Derechos LGTB: que la asistencia fue mínima (“cuatro gatos”), que no había pancartas en pro de los derechos humanos, que no todos eran gays y otros supuestos deméritos.

Es cierto que no debe sobredimensionarse lo que no fue más que una marcha relativamente breve, vista por un número insignificante de personas, a muchas de las cuales quizás no llegó el mensaje dado el desconocimiento de la mayoría de la población cubana de los símbolos de la comunidad homosexual como la bandera del arco iris.

Lo de Prado fue, más que nada, un gesto significativo. Fue un desafío a un poder obsesionado por impedir cualquier manifestación pública que no esté bajo su control. Fue también un reto a quienes desde el oficialismo usan la causa de los derechos homosexuales para apoyar al régimen.

Al desvincularse de la política, la marcha del Observatorio Cubano de los Derechos LGTB tiene una legitimidad que estuvo en falta en la celebración del Día contra la Homofobia en La Habana en mayo pasado. En esa ocasión, algunos homosexuales y travestis desfilaron con retratos de Fidel y Raúl Castro y pancartas pidiendo la liberación de los cinco espías cubanos que cumplen penas de cárcel en Estados Unidos. El Día contra la Homofobia es organizado por el CENESEX de Mariela Castro, que comete un error al politizar tanto su trabajo.

Es imposible predecir si habrá otras marchas en el futuro que no cuenten con el aval de las autoridades. De todas formas, los gays y lesbianas que caminaron valientemente por Prado a la vista de la policía le abrieron, aunque sea por poco tiempo, una brecha a la dictadura.

Dos representantes del Observatorio Cubano de los Derechos LGTB en diálogo con Reynaldo Escobar.

Razones Ciudadanas 6 from Yoani Sanchez on Vimeo.

Cubanos en el lente de Ida Kar

La obra de Ida Kar se expone en la National Potrait Gallery de Londres.


Considerada una maestra del retrato, la fotógrafa rusa de origen armenio Ida Kar se fue a Cuba en 1964. En Londres, donde residía desde 1945, había conocido al entonces consejero cultural de la embajada de Cuba, el escritor Pablo Armando Fernández, quien gestionó su visita a la Isla.

Las fotos de personalidades de la política, el arte y la literatura que consiguió tomar pueden verse en esta página de la BBC con textos de mi coterráneo y amigo Manuel Toledo.

Artistas y políticos de Cuba, vistos por Ida Kar

Cuba: cambio de mentalidad

Foto AP

Fidel Castro, endeble y achacoso, no habría podido pedir más. A comienzos de esta semana, el 19 de abril, recibió los aplausos de sus fieles en la clausura del VI Congreso del Partido Comunista, como en sus mejores tiempos. Fidel, que se despojó de sus altos cargos por razones de salud, ha sobrevivido lo suficiente para dar bendición pública y rotunda a los cambios que se presentan como “actualización del socialismo”; a la vez, se le asegura que estará en el pináculo del panteón político en la Cuba futura. Su nombre se invocará; se le citará; se le honrará. En todo caso, será la continuación de una práctica en que la prensa cubana, tan obstinadamente parca y lenta en dar a conocer los problemas del país, ya sobresale. El diario Granma, por ejemplo, no escatima espacio para los más exagerados panegíricos.

La aparición del Líder Máximo en el cónclave comunista estuvo precedida por un aparatoso despliegue de parafernalia militar para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la derrota de la invasión de Playa Girón. Decenas de miles de personas, entre soldados y civiles, fueron movilizados para demostrar una vez más la solidez del régimen. Las cámaras de la televisión oficial se regodearon en sus vistas panorámicas de los batallones de paso marcial al unísono y las oleadas de gente que parecía caminar al son de las consignas. En estos días de abril, La Habana no podría parecerse más a Pyongyang, con tantos elogios a un hombre, tanta escenificación partidista y tanta confirmación de un dogma ideológico.

Podría argumentarse que detrás de la fachada de esta casa que se proclama socialista a los cuatro vientos, se cuece – eso sí, lentamente – una profunda transformación del sistema en lo económico y lo social; algo así como la metamorfosis que se verifica en la crisálida. Sin embargo, todo lo que hay sobre el tablero son promesas de un futuro un poco más holgado para los cubanos.

El problema para Raúl Castro es que el régimen que preside, como heredero de su hermano, tiene un déficit de credibilidad en esa área. Después de medio siglo de sucesivos fracasos, el “ahora sí” suena cavernosamente hueco. De entrada, el plan para revivir la economía nacional está errado en sí mismo al mantener la primacía de las empresas estatales, que en su casi totalidad son escandalosamente improductivas.

Supongamos, no obstante, que las limitadas medidas económicas sancionadas por el Congreso del Partido Comunista den algunos frutos: aumenta la inversión extranjera, se incrementa la producción agrícola y el estado reduce las abultadas nóminas de sus empleados que optan en número creciente por el cuentapropismo.

¿Son estos los resultados que garantizarán un mejor nivel de vida para la mayoría de los cubanos? La respuesta es obvia. Al rehuir cambios más profundos y rápidos al estilo de China y Vietnam, Raúl Castro prolonga el propio mal al que supuestamente quiere poner remedio.

Cuba necesita urgentemente de inyecciones de capital. Si bien Estados Unidos impide el acceso a las fuentes de crédito internacionales, como se queja el menor de los Castro, ¿está su gobierno dispuesto a eliminar las cortapisas a la inversión extranjera o incluso de sus nacionales, incluídos los que están fuera de la Isla?

La mención de los cubanos de la diáspora no es una broma. No creo que sean pocos los que estarían dispuestos a invertir – con todas las garantías, claro está – allí donde no habría nada de interés para un extranjero. Sin embargo, no es algo que al parecer se proponga Raúl. Su visión de la economía sigue siendo demasiado ideologizada, por convenirle, dirían algunos: la reticencia de los gobernantes a pensar en economía con un poco más de creatividad viene de su obstinada determinación por mantener bien sujetas las riendas del país.

Es precisamente esa insistencia en no ceder parcelas de poder, y en algunos casos no aparentar debilidad, donde están las raíces de los males de la Cuba actual, incluyendo los económicos. Tómese como ejemplo la liberación de los presos políticos por la intermediación de la Iglesia Católica. La medida reparó una injusticia pero al mismo tiempo creó otra al exigírsele a la mayoría de los excarcelados que abandonara la Isla. O el no permitir ninguna expresión de disenso en público, so pena de acosos y arrestos.

Al embarcarse en un período incierto, Raúl Castro reivindica la adhesión de la mayoría de los cubanos. El general presidente lo subrayó en sus discursos de apertura y clausura del VI Congreso. El aserto es repetido como argumento de legitimidad por sus partidarios. La apatía y la pasividad – el callar y otorgar – son presentadas, una vez más, como apoyo.

Raúl, que aparentemente gusta de ver las cosas como son, no debiera hacerse ilusiones. Mientras su gobierno o los que le sigan no incorporen a todos los cubanos en sus proyectos nacionales, con todo lo que eso significa, no habrá un genuino progreso. El cambio de mentalidad que él reclama a sus compatriotas debería comenzar con la aceptación de ese principio.

“Progreso limitado” de Cuba en derechos humanos, según gobierno británico


El funcionario encargado de derechos humanos del gobierno de Gran Bretaña, Jeremy Browne, respondió a preguntas que un compatriota cubano, Ernesto Bravo y yo le hicimos, a raíz de la reciente publicación de un informe anual sobre países que “preocupan” en esa materia. (Ver Cuba, “country of concern”)

El diputado Browne, que tiene el rango de viceministro en el Foreign Office (Ministerio de Relaciones Exteriores), señaló que en Cuba se ha registrado una ligera mejoría de los derechos humanos con la liberación de presos políticos aunque advirtió que debe hacerse mucho más.

El video con las respuestas del viceministro Browne, al final de esta entrada. Nuestras preguntas se encuentran en esta página del Foreign Office.


¿Por qué no prestó atención antes el Foreign Office (Ministerio de Relaciones Exteriores) a la falta de progreso en el respeto de los derechos humanos en Cuba?
(a aproximadamente 4 minutos de video)

Debo decir en defensa propia que la primera vez que Cuba apareció en nuestro informe sobre derechos humanos fue en 2003. Cuba es un país que sigue preocupándonos. Es justo reconocer que en Cuba ha habido un progreso limitado en el último año; ha habido liberaciones de presos. Esto es algo que en Gran Bretaña recibimos con beneplácito pero no quiero exagerar ese progreso. Falta mucho por hacer en Cuba; todavía hay severas restricciones o violaciones de los derechos humanos. Cuba nos sigue preocupando mucho. Tienen que mejorar todavía. La leve mejoría (en derechos humanos) es bienvenida pero no es suficiente.

¿Hay pruebas de que criticar a países de forma pública es la mejor estrategia para lograr que los gobiernos respeten los derechos humanos? (a un minuto y 13 segundos de video)

El informe anual sobre derechos humanos, aunque es importante para el Foreign Office, no es lo único que hacemos en cuanto a derechos humanos. Lejos de eso. El informe es nuestra guía de trabajo; sienta la pauta para el resto del año e identifica nuestras principales preocupaciones. Es importante que mostremos a la luz pública aquellas áreas que nos inquietan y en las que queremos un cambio. Eso no significa que no hablemos en privado con gobiernos y otras organizaciones; que no tengamos eventos durante el año o diferentes formas de abordar el respeto de los derechos humanos en todo el mundo.

Es una pena que el viceministro Browne no respondiera una de mis preguntas, la que tiene que ver con la autoridad moral del Reino Unido para publicar este tipo de informes. Uno de los argumentos de los defensores del gobierno de Cuba es precisamente que los países que integran la Unión Europea no pueden fiscalizar el cumplimiento de los derechos humanos en la Isla por infringirlos ellos mismos. Para sustentantarlo, mencionan el trato a los inmigrantes, el desempleo y la participación en las guerras de Afganistán e Irak, en el caso de los británicos.

Además de derechos humanos, el viceministro Browne, atiende las relaciones con los países del sureste de Asia y el Lejano Oriente, el Caribe, Centro y Sudamérica y la cuenca del Pacífico.

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