Cubanos en el lente de Ida Kar

La obra de Ida Kar se expone en la National Potrait Gallery de Londres.


Considerada una maestra del retrato, la fotógrafa rusa de origen armenio Ida Kar se fue a Cuba en 1964. En Londres, donde residía desde 1945, había conocido al entonces consejero cultural de la embajada de Cuba, el escritor Pablo Armando Fernández, quien gestionó su visita a la Isla.

Las fotos de personalidades de la política, el arte y la literatura que consiguió tomar pueden verse en esta página de la BBC con textos de mi coterráneo y amigo Manuel Toledo.

Artistas y políticos de Cuba, vistos por Ida Kar

Desnudo por amor al arte

Justin Holwell vino desde Leicestershire, se subió en el cuarto pedestal de la Plaza de Trafalgar, en el centro de Londres, y tranquilamente se quitó la ropa ante la mirada atónita de los transeúntes. El joven, de 24 años, posó desnudo casi durante una hora, entre las 2 y las 3 de la tarde del pasado domingo.

Holwell es uno más de los 2400 voluntarios que desde el 6 de julio al 14 de octubre ocupan las 24 horas del día el pedestal como parte del proyecto One & Other del escultor británico Antony Gormley. Los participantes tienen libertad para hacer lo que deseen en 60 minutos desde el momento en que una grúa los deposita en el lugar.

El desnudo, que causó más diversión que escándalo, es el segundo de la obra y, a diferencia del primero, la policía no intervino. El mes pasado, otro hombre, de casi 50 años, se desnudó durante la madrugada pero no tardaron los agentes del orden en pedirle que se vistiera.

En realidad, según la legislación vigente en Inglaterra y Gales no se puede impedir a nadie estar sin ropas en público. Se considera que es delito sólo si se prueba que hubo intención de ofender.

A Holwell le tiene sin cuidado que hayan presentado una denuncia por exhibirse como vino al mundo. El no ve nada errado en lo que hizo porque, según dijo a la BBC “se trata del cuerpo humano y todos somos iguales. No es que yo esté mostrando algo que otros no tienen”. Al parecer otros participantes se proponen hacer lo mismo.

Pasiones turcas a la venta


Taner Ceylan se enamora de sus cuadros.

“Estoy en una relación con el lienzo… a cada segundo miro sus ojos (del hombre o mujer representado) y se convierte en mi amante. En algunos casos estaba enamorado de la persona y no quería terminar el cuadro”, afirma con sinceridad el pintor de origen turco, nacido en Alemania en 1967.

Hoy, Ceylan llevó a subasta su obra Spiritual, pieza central de la exposición de arte turco contemporáneo en la casa Sotheby’s.

El cuadro que ven en la ventana de Sotheby’s me llamó la atención la semana pasada cuando recorría la exclusiva New Bond Street, la calle que representa como ninguna otra la opulencia en esta ciudad, una muestra de que las crisis económicas por muy severas que sean nunca entran en casa de Mammón.

El título Spiritual tiene algo de caprichoso o provocador.

Tal vez Ceylan ve algo sensible y lejos de lo material en el rostro ensangrentado del boxeador, en su mirada de águila al ataque o en sus puños prestos al golpe.

Cada artista con su tema.

Para él, Spiritual es una de sus creaciones más perfectas.

Por eso tal vez le ha fijado un precio de entre 30 mil a 40 mil libras (más o menos entre 42 mil y 57 mil dólares o entre 33 mil y 45 mil euros).

Junto con Ceylan, otros artistas plásticos turcos esperan obtener buenas ganancias.

Ahí está Hale Tenger con Invainers of the Lost Arc II (así como lo leen, no es error),una extraña pieza en metal en que hombrecitos se desplazan por una canal.

La obra representa, según ella, la pérdida de una masculinidad dominante y agresiva.

Más evocadora y femenina, es su fotografía azul Balloon Loan, en la que un hombre dispara a globos de colores en el puerto de Izmir.

Interesante es también el cuadro Sacrificio; La Historia de Isaac de Nasif Topçuoğlu.

Inspirado en El Sacrificio de Isaac de Rembrandt, el artista turco pinta con carga erótica a mujeres adolescentes que sustituyen a Abraham, su hijo y el ángel.

Uno no sabe como tomarlo, si con ironía o seriedad.

Topçuoğlu asegura que es ésto último. Para él, en nuestros días muchos jóvenes son sacrificados cruelmente por las viejas generaciones.

Y de eso, estoy de acuerdo con Nasif, tenemos innumerables ejemplos.

Espero que estos artistas turcos sean remunerados generosamente por su trabajo porque evidentemente una buena parte se quedará con los organizadores.

En el momento que escribo, pasado el mediodía en Londres, los resultados de la subasta llegan a la friolera de 1,288,650 libras esterlinas.

Nada mal por unas cuantas pasiones.

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