“Somos un pueblo”

Cerró ayer en el Museo Británico la exposición Alemania, memorias de una nación. La muestra proponía un recorrido por 600 años de la historia de aquel país a través de objetos. Y qué objetos. Entre ellos, un ejemplar de la Biblia de Gutenberg – el primer gran libro impreso en Occidente – , otra biblia con dedicatoria de puño y letra de Martín Lutero, un retrato de Erasmo de Rotterdam por Hans Holbein el Joven, una réplica de la corona de Carlomagno, una colección de fósiles que perteneció a Johann Wolfgang von Goethe, una cuna inspirada en el movimiento de la Bauhaus y un portón de hierro del campo de concentración de Buchenwald con la infame inscripción Jedem das Seine, a cada cual lo suyo. Presente estaba también un VW, símbolo del renacimiento en el Oeste de la posguerra. Todas son piezas que dan testimonio del decurso histórico de aquel país, de sus innumerables aportes al progreso humano y de su abismal caída por obra y desgracia del nacionalsocialismo.

Sin embargo lo más edificante fueron las imágenes en video de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, cuyo vigésimo quinto aniversario se celebró el año pasado. Estaban a la entrada de la exposición sobre una pancarta en forma del mapa de Alemania unificada con la consigna Wir sind ein Volk, Somos un pueblo. El cartel fue hecho por uno de los muchos manifestantes que salieron a las calles de Berlín Oriental para reclamar el fin de la división de las dos Alemanias.

Wir sind ein Volk

Las imágenes son una conmovedora demostración del poder de los pueblos para vencer a las tiranías. Una corriente humana incontenible pasaba arrolladora por las barreras que los guardias fronterizos eran incapaces de cerrar. Así, en el jolgorio colectivo, quedaban anuladas las prohibiciones y la separación. El represivo régimen de la RDA, privado de dos de sus armas esenciales, tendría a partir de entonces las horas contadas.

Ante ese espejo, la evocación de Cuba fue ineludible. Por obvias razones pero, sobre todo, porque los de la Isla y los de la diáspora seguimos siendo también un solo pueblo. Aunque durante 50 y tantos años se hayan empeñado en hacernos sentir lo contrario.

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