Regresar a Cuba

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-¿Usted es cubano?, me preguntó la funcionaria de Inmigración al llegar al aeropuerto de La Habana. Yo le había pedido una tarjeta de entrada al país para pasar por el control migratorio.

-Mire, si quiere se la lleno.

Cuando dije que podía hacerlo sin su ayuda, me soltó:

-¿Trae mucho equipaje? ¿Quiere pasar rápidamente por Inmigración y Aduana?

Ante una proposición que prometía camino libre a la salida sin registros indeseables de mis pertenencias y de los regalos a mi familia y amigos – necesidades más que regalos-  le respondí sin mostrar interés: ¿cómo es eso?

-Venga conmigo.

Después de pasar por el control de pasaportes expeditamente – por primera vez desde que viajo a Cuba- , no tuve que esperar mucho para la recogida del equipaje. Sin perderme pie ni pisada, allí estaba  la solícita empleada.

-¿Hace mucho tiempo que vive fuera?  Ya no parece cubano. Si no me lo dice, no lo hubiera sabido. Ahora, siga por allá a la derecha. Ya hablé con la muchacha en la puerta.

A la salida de la Aduana, mi escolta voluntaria estaba frente a mí para que no me la perdiera.  Para que el “favor” fuera completo, le pregunté por la oficina de cambio de dinero, a la que ahora se tiene acceso desde afuera.

La mujer nunca puso precio pero su servicio no era un espontáneo acto de altruismo con un compatriota que visita la patria. Sonrió de oreja a oreja al ver los pesos convertibles.

Digamos que el billete quedó como la propina de un paisano sobre el que había pesado el nuevo absurdo que obliga a los cubanos a declarar el contenido de su equipaje cuando su valor es de más de 50 dólares. Quizás no habría habido decomiso alguno pero no valía la pena un registro después de casi nueve horas de vuelo.

Otra vez bajo el filo de “y si…”

Bienvenido a Cuba.

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3 comentarios

  1. Ay, Fernan. Como siempre lloro ante nuestra realidad y la miseria humana en la que ha caído nuestro pueblo. Ultimamente he perdido todas las esperanzas que haya algo que cambie esa situación porque creo que va mas allá de los que gobiernan o desgobiernan nuestra islita. Esos mas de cincuenta años ha calado en lo mas precioso que nosotros teníamos: nuestro sentido de dignidad y de orgullo. Y créeme que no los culpo y hasta los comprendo porque cuando la vida se convierte un duro luchar por sobrevivir , sin esperanzas ni futuro, los seres humanos perdemos mucho de humanos.
    Cuba me hace llorar todos los días. Un abrazo,
    Ismari

    Responder
  2. Así mismo Ismari…pero ya el las lágrimas a mí se me secaron como los muchos que se quedan impávidos cuando le pegan a una Dama de blanco…Es tanto!!! Fidel y toda su camarilla de cuatreros le han hecho tanto daño a la isla que va a costar muchísimos años para que vuelva a ser un país con coraje civil y moral…más que triste es indignante y uno se queda desvalido frente a tanta manipulación descarada…es que el mundo no vé el basurero humano, arquitectónico y moral que se ha convertido Cuba? Al parecer no salen de sus Hoteles de Lujo y los paseos programados.
    Gracias por testimonio tan bueno mi amigo! Duele reconocer que Cuba es una Llaga…
    Un abrazo para los dos.
    Mayra

    Responder
  1. Regresar a Cuba | Noticias de mi Tierra

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