Nuevamente Anders Behring Breivik

Dos siquiatras noruegos dieron vía libre al juicio de Anders Behring Breivik, el asesino confeso de 77 personas en la isla de Utoya y en Oslo el 22 de julio de 2011. Los doctores Terje Tørrisen y Agnar Aspaas creen que Breivik padece de trastornos de personalidad (el antisocial y el narcisista) y sostienen que no es esquizofrénico paranoico, como habían dictaminado dos de sus colegas el año pasado.

Según el diario Aftenposten, el informe de los expertos afirma que Breivik “no estaba psicótico, ni se hallaba inconsciente o con retraso mental en gran medida” cuando ocurrieron los hechos. Esta conclusión era necesaria para cumplir con el artículo 44 del código penal del país escandinavo que establece que nadie puede ser sancionado por la ley si sus facultades mentales estaban perturbadas al cometer un delito.

El anuncio fue bien recibido tanto por los sobrevivientes y los familiares de las víctimas como por el mismo Breivik, quien utilizará el tribunal como plataforma para justificar la matanza. Uno de sus abogados ya adelantó que su cliente dirá que lamenta no haber ido más lejos. Ante tanta contumacia, la pena máxima de 21 años que impone la ley noruega por actos de terrorismo parece ser la única sentencia posible, benigna por cierto ante la gravedad de los crímenes.

Los jueces deberán decidir si Breivik cumplirá la condena en una sala de pacientes psiquiátricos o en la cárcel. En una carta reciente a un diario noruego, el asesino dejó saber que la primera opción sería peor que la muerte porque él se considera un activista político. Y “política” es lo que quiere hacer en el juicio denunciando el multiculturalismo y la islamización de Europa, sus dos grandes bestias negras.

Es indudable que la actuación de Breivik muestra lo que el extremismo de cualquier signo puede hacer en una mente desequilibrada. Lo preocupante es lo expuestos que seguimos estando en las sociedades libres a barbaries como aquella matanza que conmocionó a Noruega y el mundo o como los recientes asesinatos del fundamentalista islámico Mohammed Merah en Francia.

Para entender a Anders Behring Breivik

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2 comentarios

  1. También hubo hace unos meses una masacre a cristianos en no recuerdo qué país de mayoría islámica en el norte de Africa…locos o no,esas bestias deben estar encerradas…Pinochet se considera bueno,Fidel…qué decir?! y si Hitler se pudiera defender justificaría su barbarie y negaría el holocausto como todavía hay quienes lo hacen.A esas gentes hay que dejarlas con vida;pero encerrados y con la posibilidad de enterarse de que el mundo no es blanco y negro como ellos se lo pinan sino multicultural,libre y feliz.

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  2. Quise escribir:Pinochet se consideraba…

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