¿Qué esperar de la reforma migratoria?

Hacia finales de la década de los noventa, una funcionaria de alto rango del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba visitó la BBC. Después de ser entrevistada en uno de los estudios del Servicio Latinoamericano, una colega chilena tuvo a bien presentarme.

– Viceministra, Fernán es cubano.

La señora extendió la mano y a la vez, en un tono frío, puso distancia:

– ¿Usted nació en Cuba?

– Sí, soy cubano, reafirmé.

El encuentro terminó ahí. Era evidente que la mujer andaba con prisa.

El breve intercambio me recordó que, para el gobierno de Cuba y sus representantes, los que emigramos dejamos de ser ciudadanos. La diferencia entre “haber nacido” o “ser” puede escapar a un extranjero pero no a quienes hemos recibido un trato discriminatorio por vivir fuera de la Isla que comienza con la imposibilidad de regresar definitivamente y continúa con la humillante solicitud de entrada a nuestro propio país, además de los abusivos cobros por ese y otros trámites como la extensión del pasaporte cada dos años o la “carta de invitación”, que es obligado requisito para que un familiar u amigo nos visite.

De confirmarse las expectativas, es posible que el presidente Raúl Castro anuncie hoy ciertos cambios en la restrictiva política migratoria que heredó de su hermano. Algunos defensores del régimen aseguran que serán tan de largo alcance que sus críticos se verán privados de argumentos. Cuanto menos, Cuba volvería a ser un país del que sus ciudadanos podrán salir y al que podrán regresar cuando lo consideren conveniente. Algo así como bienvenidos a la normalidad después de medio siglo de prohibiciones y cortapisas.

Dentro de unas horas quizás sabremos cuán profunda es la reforma migratoria: ¿se eliminarán los permisos de entrada y salida?, ¿se levantará la prohibición de viajar al exterior por motivos políticos?, ¿se anularán las trabas por la mismas razones que impiden el regreso de un buen número de cubanos?, ¿se derogarán los exagerados gravámenes consulares?, ¿se permitirá que los emigrados volvamos para residir en el país todo el tiempo que deseemos? ¿se nos autorizará invertir, tener nuestros propios negocios y contribuir con nuestras iniciativas al desarrollo de nuestras comunidades?

Al parecer algunas de las restricciones seguirán vigentes. El mismo gobierno, a través de sus simpatizantes abiertos o solapados, ya ha dejado saber que habrá límites en los viajes al extranjero para evitar la fuga de cerebros, una de sus obsesiones.

Las modificaciones en las leyes migratorias son producto más de las necesidades del régimen que de su buena voluntad para enmendar una política absurda. El mismo Raúl Castro, al referirse a los cambios que estaría a punto de dar a conocer, dijo que estos se deben a que las condiciones ya no son las mismas de antes. Según él, la mayoría de los cubanos que emigra en la actualidad lo hace por motivos económicos. Y si bien tiene razón, lo que no dice el gobernante es que al país le hace falta el dinero de sus hasta ahora maltratados emigrados. Esa y no otra es la verdadera razón de esta reforma.

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4 comentarios

  1. Hola Fernan:
    Tampoco creo que los cambios sean profundos. Más bien estarán al nivel de las “transformaciones” en el campo de la economía. Como bien haz concluido, su interés primordial es económico. Ni siquiera el de la opinión pública internacional se le acerca. El endurecimiento en el tratamiento a la oposición de los últimos meses, delata la esencia del régimen. Siempre he pensado que el mantenimiento del status quo es lo que mueve a la élite del sistema en todas sus políticas públicas del último lustro. Raúl Castro es, a distancia, menos emocional que su hermano.
    un abrazo

    Responder
  2. Vivir para ver,como dice el dicho.Esas reformas las creeré cuando estén vigentes.En Cuba todo está manipulado y detrás de una minimez positiva hay un trasfondo que dañan más de lo que ayuda al cubano de adentro y de afuera.Dios quiera que la abusiva carta de invitación la derogen como los no sé cuántos euros(dólares o libras)que debe pagar mensualmente el cubano isleño cuando está en el extranjero.Al parecer se sienten acosados con la ola de descontento y como siempre,inventan algún movimiento para mantener a la gente entretenida…

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    • Fernán González

       /  diciembre 23, 2011

      Por supuesto, el gobierno sabe que la libertad para entrar y salir del país ha sido reclamada por los cubanos desde hace tiempo aunque en los últimos años se ha convertido en una demanda que hacen incluso sus propios simpatizantes. Ese es un factor pero, en mi opinión, el principal es la necesidad de que los emigrados gasten más en el país con viajes e inversiones a través de sus familiares.

      Responder

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