Vergonzosa ausencia

Cuba no asistió a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz in absentia al disidente chino Liu Xiaobo, quien cumple una condena de once años de cárcel por pedir democracia y derechos humanos para su país. De esa forma, el gobierno cubano se sumó al boicot de sus aliados en Pekín que también secundaron Venezuela, Rusia, Vietnam, Irak, Irán y Arabia Saudita, entre otros. No es secreto que la deuda cubana con China crece y en la actual situación económica sería suicida contrariar a un acreedor que desesperadamente necesita apoyo. Al régimen cubano tampoco le es difícil un gesto como este: no puede aplaudir lo que él mismo niega en la Isla.

Mientras en Oslo el gobierno chino ponía en evidencia ante el mundo su naturaleza dictatorial una vez más, en Cuba 60 mujeres, Damas de Blanco y simpatizantes, eran maltratadas por una multitud convocada por las autoridades. En las calles de La Habana se repitió el triste y deprimente espectáculo de la represión de quienes solo exigen el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos precisamente en el día en que Naciones Unidas honra este logro de la humanidad. Otros disidentes fueron detenidos. No parece que Raúl Castro tiene otras armas para lidiar con los disidentes en las calles que no sean las habituales: el acoso físico, la amenaza y el insulto.

Lamentablemente, el gobierno de Cuba sigue teniendo un desaprobado en materia de derechos humanos. Si bien puso en libertad a la mayor parte de los presos políticos por la intercesión de la Iglesia Católica, la condición que les ha impuesto para excarcelarlos es que abandonen el país. Once de ellos que se niegan a hacerlo aun permanecen en prisión.

En Cuba se violan todavía sin pudor las garantías individuales de sus ciudadanos a entrar y salir del territorio nacional, a asociarse, reunirse, expresarse con libertad y recibir y diseminar información.

La ausencia de los diplomáticos cubanos del gran salón del Ayuntamiento de Oslo este 10 de diciembre es el reflejo de otra ausencia, la de los derechos humanos en la Isla, una que es más importante y vergonzosa.

Ver: Liu Xiaobo, una hormiga molesta.


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3 comentarios

  1. Ismari O . Perez

     /  diciembre 12, 2010

    Claro que no podian ir porque deberia haber una silla vacia para muchos cubanos que tambien luchan por los mismos derechos y principios, como Reyna, como las Damas de Blanco, Farinas , como el Dr. Elias Bicet y como tantos otros. Ese premio les molesta a ellos y a todos los dictadores del mundo …

    Responder
  2. Anónimo

     /  diciembre 12, 2010

    ¿Por qué hay que permitir que una quintacolumna haga el trabajo de zapa para facilitarle el trabajo a Estados Unidos? ¿Por qué se le exige esto tanto a Cuba?

    Responder
  3. Rocío

     /  diciembre 17, 2010

    Que Cuba cumpla con los acuerdos de derechos humanos que ha suscrito no implica “facilitarle el trabajo a Estados Unidos”. Usted repite una falacia del gobierno cubano incapaz de tolerar el disenso. Si repite este argumento no puede entender que el respeto de esos derechos haría un país más fuerte y más próspero.

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