Obama y Marco Rubio

Qué destino el de los políticos. Miren a Barack Obama, primer presidente negro de Estados Unidos al que una ola de esperanza por el cambio le abrió las puertas de la Casa Blanca. A los dos años de su elección, Obama sufre, después de la anunciada derrota de su Partido Demócrata en las urnas que tuvo lugar ayer.

¿Qué queda del airoso senador devenido mandatario, todo sonrisa, encarnación de una supuesta nueva era, orgullo de su raza, vivo mentís de los que niegan la igualdad de oportunidades en aquella gran nación? Un hombre visiblemente desilusionado ante la pérdida de popularidad, medio en parapeto ante la andanada de críticas en su contra. Una reciente entrevista de televisión así lo mostró: con cara, cuerpo y ademán a la defensiva.

A pesar de todo, es temprano para declarar que Obama llegó a su nadir. Un descalabro mayor le puede sobrevenir si decide postularse a la reelección en noviembre de 2012. Es una posibilidad si se tiene en cuenta que la economía de Estados Unidos no crea suficientes empleos para generar ese sentimiento de bienestar que le haría recuperar votos. Dicen que aquella burla política de los demócratas contra Bush padre, la de “it’s the economy, stupid”, adquiere nueva vigencia en bocas de republicanos. La percepción es que el actual presidente se ha equivocado de prioridades. En todo caso, aún si una recuperación económica se hiciera sentir, a Obama le será difícil avanzar en su agenda de gobierno con la oposición republicana en la Cámara de Representantes.

El desencanto con Obama coincide con el ascenso de Marco Rubio, un hijo de inmigrantes cubanos que fue electo ayer como senador por la Florida.

A sus 39 años, bien parecido y carismático, Rubio podría ser la respuesta del Partido Republicano a Obama, señalan con entusiasmo algunos compatriotas. El cálculo se fundamenta en que el presidente demostró que no hay que hacer una larga carrera en el Senado para llegar a la Casa Blanca. Por lo tanto, si Rubio cultiva su buena estrella, podría ser el candidato republicano en las presidenciales de 2012.

La realidad es que a Rubio le queda un largo camino que recorrer para alcanzar las alturas de la política. El Senado puede ser la arena para alcanzar una proyección nacional pero conviene recordar cómo terminaron congresistas que se perfilaban como futuros presidentes. Tómese como ejemplo a Newt Gingrich, líder de una marea conservadora republicana que puso en jaque a Bill Clinton en 1994. Gingrich, aquel hombre del momento, tuvo que renunciar a su cargo de presidente de la Cámara de Representantes cuatro años después, en medio de la ignominia.

Como todo político, Rubio hace promesas: evitará que Washington lo cambie, no olvidará para qué lo eligieron y siempre será un hijo de inmigrantes. Son sólo las primeras líneas en una página en blanco. No es casual que eso mismo, aunque no con las mismas palabras, lo haya dicho Obama al llegar a la presidencia.

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5 comentarios

  1. María del Carmen Fernández

     /  noviembre 3, 2010

    Los pueblos por lo general no aprenden. Tienen corta la memoria. Intentan con este político nuevo que les promete villas y castillas lo que otro antes también les prometió y no cumplió.

    Creo que para ser justos, en el caso de Obama la economía no lo ha acompañado. No es toda su responsabilidad.

    Gracias.

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  2. Alceo

     /  noviembre 3, 2010

    Si los del Tea Party se hacen del poder (y Marco Rubio parece que coquetea con ellos), habrá que irse de Estados Unidos. Son una caterva de retrógrados con una aversión enfermiza al Estado. Esta gente parece que se acaba de bajar del Mayflower.

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  3. Ismari Oro Perez

     /  noviembre 3, 2010

    Estoy de acuerdo contigo pero el romanticismo me mata. Que un cubano tenga la posibilidad de llegar al senado y” lucir” presidencial aunque sea prematuro me hace sentir bien aunque los a~os y la ex-periencia me indiquen que los hombres …( o mujeres) siempre nos pueden asombrar o desencantar. Mira a nuestro mayor desencanto de 51 a~os como nos ha robado nuestra nacion.
    De todas formas hoy celebro a este hijo de inmigrantes que tiene a la oportunidad de brillar y hacer bien.
    Pido a Dios ( que siempre esta en control) que Marco Rubio brille por el bien de todos.

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  4. Ruben

     /  noviembre 5, 2010

    Lo que llama más la atención es que Obama puso a todo el mundo a soñar con un cambio que no se ve y sin embargo era “políticamente correcto” votar por él. A quien se atreviera hace dos años atrás a decir algo en contra de su inexperiencia política le llamaban “racista y retrógrado guerrerista”.

    Ahora, Marco Rubio, hace lo mismo pero del otro lado. Y los que por él votamos somos llamados “caterva de retrógrados”. Interesante: se puede soñar del lado izquierdo, pero si te viras del derecho se le llama “pesadilla”. De paso, los del Mayflower también fundaron esta nación que somos hoy.

    Dejenme soñar, por lo menos Marco ya sabe que con solo palabras lindas no basta para hacer país en esta gran nación.

    ¡Gracias Fernan, gracias Marco!

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  5. Anónimo

     /  noviembre 5, 2010

    No le digan a Sarah Palin que Marco tiene ambiciones de ser presidente, por favor.

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