Una vela en el entierro de Néstor Kirchner

Dicen que media Argentina anda de luto por Néstor Kirchner. Desde Mar del Plata a Mendoza y desde Embarcación a Ushuaia son muchos los que lamentan la temprana muerte de su ex presidente a los sesenta años. Ellos saben porqué. Le acreditan haber sacado al país de un peligroso cuesta abajo en su rodada. Todo un mérito.

Kirchner también se fue con una aureola de caudillo autoritario y un tufo de corruptela que también envuelve a su esposa, la actual presidenta, Cristina Fernández.

El ex mandatario fue un personaje controvertido que les toca juzgar a los argentinos porque en ese entierro, nosotros los cubanos, no tenemos vela. O tal vez sí, porque en vida el difunto no escondió sus simpatías por el gobierno de Cuba a tal punto que rehusó tercamente condenar las violaciones de los derechos humanos en la isla. No sólo eso, en medio de la repulsa mundial por los arrestos de decenas de disidentes y el fusilamiento de tres jóvenes que intentaban abandonar el país por la fuerza en 2003, Kirchner invitó a Fidel Castro a su toma de posesión. El honor vino servido además con un podio en la Universidad de Buenos Aires.

El finado fue un buen exponente del izquierdista latinoamericano que es incapaz de derribar sus ídolos a pesar de que la evidencia les muestra que son de barro. El dogma lo llevó consigo a la presidencia desde la que nunca se le hubiera ocurrido incordiar a la izquierda del peronismo con críticas al gobierno de Cuba.

El único caso que interesó a Kirchner y a su mujer fue el de la doctora Hilda Molina, privada del derecho a reunirse con su hijo en Argentina durante largos años. Sin embargo, la gestión del matrimonio demoró en dar frutos porque Fidel Castro se hizo de rogar. Finalmente, el gobierno de su hermano Raúl le concedió un permiso de salida a la neurocirujana para viajar a Buenos Aires en 2009. Por lo visto, los Kirchner no tenían otro remedio que interponer sus buenos oficios, dada la resonancia del asunto Molina en la prensa argentina.

Néstor Kirchner tendrá exequias en grande en un país que sabe tributarlas. Después, cada cual lo recordará a su manera. Nosotros también y en lo que nos corresponde, nunca será un buen recuerdo.

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4 comentarios

  1. Rocío

     /  octubre 29, 2010

    ¿No fue este señor quien dijo que no tenía ni la autoridad moral ni el conocimiento para decir que los derechos humanos se violan en Cuba? Considero que, al margen de sus méritos, fue un dirigente político de viejo cuño que han hecho más daño que bien en América Latina.

    Saludos.

    Responder
  2. Martín

     /  octubre 29, 2010

    Yo discrepo. Para los argentinos fue un buen presidente. El nos sacó del abismo cuando el país se hundía. Que no haya sido perfecto es otra cosa.

    Responder
  3. Raul

     /  octubre 30, 2010

    soy Argentino, y atento a los comentarios vertidos en este blog, mi pregunta es la siguiente, ustedes creen que verdaderamente este corupto está muerto??? conocieron ustedes a Yabran, el multimillonario Arg, que dicen se mató, se mató????
    cuantas truchadas hayamigos, es una pena pero yo ya no creo en nada y en nadie

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  4. Machetero

     /  octubre 30, 2010

    ¿Dónde están las pruebas de corrupción contra Kirchner y su esposa?
    Son solo calumnias de resentidos.

    Responder

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