Juan de Patmos vive en Cuba


Alguien me dice que Juan de Patmos redivivo fijó morada en La Habana. El Apokaleta se apresta a desgranar predicciones de una inminente catástrofe ante las miradas atentas y las mentes crédulas de los diputados de la Asamblea Nacional. Lo advierte: el mundo, o medio mundo, está en peligro si los halcones de Washington se atreven a apretar el gatillo contra la islámica república de los ayatolas iraníes para evitar que los discípulos de Jomeini se hagan del arma nuclear.

¿Será posible que nadie en el planeta haya visto las señales ominosas de esta hecatombe en ciernes? Alguien tiene que avisar a la desprevenida humanidad. Es carga que asume un octogenario Fidel Castro en son de profeta bíblico. Es un papel a la medida.

De común saber es que a Fidel, Cuba siempre le quedó pequeña. Sus sueños estuvieron y están más allá. Desde joven puso ojos fuera de la Isla. De ahí, aquella presencia a los 21 años en el infausto Bogotazo que le costó la vida al líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán y a miles de sus compatriotas. De ahí, el sustento material e ideológico a los movimientos guerrilleros en América Latina una vez que llegó al poder en 1959 y las intervenciones cubanas en Africa. En esa visión se inscriben también las controvertidas misiones médicas en el Tercer Mundo. Es su interpretación particular del apotegma martiano “patria es humanidad”.

Muchos cubanos se quejan con razón de que el mayor de los Castros se interese tanto por los problemas ajenos y no le ocupen los que más urgen a su propio país, los creados por su mal manejo de la economía. Sin embargo, el Comandante – y co-mandante – puede argumentar que a Cuba le atañe como a cualquier otra nación el supuesto peligro nuclear que nos acecha. El problema que tiene Fidel es que incluso si fuera cierto no se justifica la convocatoria extraordinaria de esta asamblea de yes-men y yes-women para debatir una posible conflagración en un punto tan lejano del Caribe. Todo tiene un triste aire de afán de notoriedad, a lo Sunset Boulevard. Como Norma Desmond, Fidel no soporta el olvido.

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4 comentarios

  1. Martín Pardo

     /  agosto 6, 2010

    Estoy de acuerdo con el autor de este blog. No se necesita convocar a un parlamento para debatir una supuesta amenaza de guerra nuclear a menos que esta afecte al país en cuestión. Lo que habría que preguntarse es si un pretexto de Fidel Castro para darle mayor publicidad posible a su opinión sobre el estado actual de las relaciones de Cuba con Estados Unidos o incluso temas internos soobre los que no se ha pronunciado. Ya veremos.

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  2. Ojeda

     /  agosto 7, 2010

    Efectivamente, nada de los problemas de Cuba en el discurso de hoy. Y los corifeos en lo que mejor saben hacer que es aplaudir.Pobre país.

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  3. Machetero

     /  agosto 9, 2010

    Hay que agradecer que al menos alguien haga ruido en el mundo sobre el peligro de una guerra nuclear. En este caso es el Comandante Fidel, ejemplo para América Latina y el mundo.

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  4. es exacto…no soporta el olvido, general en su laberinto, o más bien comandante de ruinas, de economía en bancarrota, y nada mejor que alejar los ojos de los videntes que sobrevivieron con un solo ojo, en esa isla donde ver se paga con la carcel o el destierro

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