La Iglesia cubana habla de presos políticos con Raúl Castro


El presidente de Cuba, general Raúl Castro se reunió el miércoles 19 con los dos más altos representantes de la Iglesia Católica cubana, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana y el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García. Al finalizar el encuentro de cuatro horas, monseñor García declaró a la prensa extranjera acreditada en la Isla que la situación de los presos políticos y sus familiares, las Damas de Blanco, fue uno de los temas que se abordaron. El arzobispo de Santiago dijo además que la liberación de los opositores encarcelados sería un proceso gradual que debe comenzar con “pequeños pasos”.

Por su significado, esta es sin lugar a dudas una de las noticias más importantes que nos ha llegado de Cuba en los últimos meses. Es evidente que los acontecimientos de este año en la Isla (la muerte de Orlando Zapata Tamayo, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, los atropellos a las Damas de Blanco) y su repercusión en el exterior han hecho ver al gobierno cubano lo contraproducente que es mantener en la cárcel a decenas de personas por motivos políticos (200, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional).

La Iglesia cubana asume el papel de mediadora que le corresponde y lo hace a sabiendas que el camino no está exento de riesgos. El éxito de su misión depende de cuántos riesgos quiera correr a su vez el gobierno. Una liberación por etapas de todos los presos políticos o de la mayoría de ellos, podría establecer a la Iglesia como un factor a tener en cuenta en un futuro y largamente postergado proceso de reconciliación nacional. Si esa excarcelación fuera completa y sin condiciones, la Iglesia podría incluso intervenir activamente en una mediación con Estados Unidos.

Por otro lado, el gobierno cubano puede poner en libertad sólo a un puñado de presos políticos. La jerarquía católica aun así podría reclamar que su gestión valió la pena. Sin embargo, la oposición de fuera y de dentro reclamaría que los obispos le hicieron el juego a quienes ejercen el poder en Cuba, aliviándoles la presión interna y externa. El tiempo dirá.

Personalmente aplaudo la decisión del cardenal Ortega y monseñor García de abordar el principal problema de derechos humanos que tenemos en la Isla en esa conversación con Raúl Castro, lo que quizás habría sido imposible con su hermano. Hay que tomarlo con una sana dosis de duda pero esta vez quizás hay razones para un poco de optimismo.

Entrada anterior
Entrada siguiente
Deja un comentario

¿Y usted qué opina?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Categorías

  • Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

  • El autor en Twitter

  • Follow Cuba y otras obsesiones on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: