Gran Bretaña: fin de una época


Winston Churchill dijo que el mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio. Desconozco el contexto de la frase pero él, que fue uno de los primeros ministros a los que más le debe Gran Bretaña, tenía grandes motivos para desencantarse con las mayorías que deciden en las urnas. Churchill, que mantuvo en alto la moral del país durante los terribles años de la Segunda Guerra Mundial, perdió sorprendentemente las elecciones celebradas poco después del fin de aquella contienda. De nada le valieron su estatus de héroe nacional y su prestigio de gran estadista. Los británicos prefirieron confiarle la reconstrucción del país al Partido Laborista y no al Partido Conservador de Churchill.


Este jueves 6 de mayo, el votante medio que desdeñaba Churchill tendrá de nuevo la palabra. Si las encuestas dicen la verdad, – aunque no somos pocos los que deseamos que estén erradas – entonces los herederos del “Bulldog Británico” tomarán otra vez las riendas del gobierno después de 13 años en la oposición. Lo harán si logran ganar 326 escaños de la Cámara de los Comunes, solos o en alianza con otros partidos minoritarios.

Dentro de unas horas terminará una etapa y comenzará otra en la vida de este país. Coincidirá con el cambio de gobernantes que impondrán los votos y también con la improbable continuidad de quienes están en el poder. Será un período de dolorosos recortes en los gastos del Estado para reducir una pavorosa deuda pública que es la única forma de evitar la bancarrota. Cualquier gobierno que resulte electo hoy, tarde o temprano, deberá despedir a decenas de miles de empleados de la administración pública en los próximos años, con el elevado costo social que la medida conlleva.

Desde 1997 hasta el comienzo de la crisis financiera en 2007, vivimos un período de vacas gordas en el que el Estado y los ciudadanos gastamos a manos llenas con tanto crédito fácil. La realidad está tocando a nuestra puerta desde hace dos años pero a nivel nacional el gobierno había postergado hasta ahora el ajuste que impone vivir con los medios propios. Hay una palabra que resume el tono de esa nueva época en la que nos adentramos: incertidumbre. 

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2 comentarios

  1. Hay que dar una oportunidad :)Yo ví los discursos de pasada, y éste fue en el que más confié. Gordon es muy visto. El otro demostraba cierta inexperiencia y debilidad. Vaya, que no había mucha más alternativa. Espero que las cosas funcionen, of course!Saludos, Pilar (PTB)

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  2. Por mucha antipatía que haya en gran parte de la población por los conservadores, hay que desear que sus políticas funcionen, al menos las que tienen que ver con la economía. No hay dudas de que medidas impopulares habrá. Por lo pronto, el nuevo gobierno se cura en salud ante un posible voto de confianza en el parlamento en el futuro aumentando a 55% el número de votos necesarios para terminar con su mandato. Mal comienzo.

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