Votar por una causa casi perdida

Ejercí ya mi derecho a votar, como ciudadano británico, en las elecciones generales del próximo jueves 6 de mayo. Soy uno de los siete millones que optamos por el sufragio anticipado por correo para evitar presentarnos en los colegios electorales. Sin embargo, debo reconocer que el acto de poner cruces junto al nombre de los candidatos en la comodidad de nuestras casas no tiene el atractivo de participar en el rito de las urnas.


En fin, voté por la diputada del Partido Laborista, una joven aspirante por primera vez a un escaño en el Parlamento, que a  mi solicitud, tuvo la amabilidad de escribirme un correo con su opinión sobre Cuba, asunto lejano y prácticamente desconocido por muchos políticos británicos.

Mi decisión de optar por el partido de Blair y Brown se fundamenta en la convicción de que su propuesta es la mejor para el país en que vivo hace casi 20 años. Como gobernantes cometieron errores – ¿quién no en el imposible ejercicio de contentar a todos que es dirigir un país? – pero sus propuestas en materia económica, que es lo que más preocupa, son mucho mejores que las de sus opositores, los conservadores y los liberal-demócratas. 

Sin embargo, la mayoría no parece pensar como yo, según las encuestas de opinión. El Partido Conservador sigue a la cabeza de las intenciones de voto y de cerca le sigue el Partido Liberal-Demócrata que habría desplazado del segundo lugar al Partido Laborista, gracias en parte al carisma de su líder Nick Clegg y a que los inéditos debates de los líderes de los principales partidos por televisión le dieron una oportunidad de llegar a millones de electores que lo ven ahora como una alternativa.

Gordon Brown, poco telegénico y malhadado de por más, no parece haber convencido a la mayoría de que es mejor seguir estimulando la economía, en lugar de hacer drásticos cortes para reducir una enorme deuda pública. Nada parece ya salvarlo a él y al partido que apoyo de una estrepitosa derrota en las elecciones. Y aunque todavía no puede descartarse una alianza con los liberal-demócratas para lograr una mayoría en el Parlamento, esa posibilidad se presenta cada vez más lejana.

Mi voto no estaría perdido del todo. Echar cábalas en política es un asunto riesgoso pero las predicciones indican que el municipio donde vivo, al que se describe como multicultural y de mayoritaria clase obrera, sigue siendo un bastión del laborismo. Es casi seguro que la próxima diputada por Walthamstow esté en las filas opositoras. Cabe esperar entonces que sea parte de una oposición combativa y efectiva. Este país lo va a necesitar.   

Deja un comentario

1 comentario

  1. ¿Cuándo tendremos en Cuba unas elecciones así, con varias propuestas para escoger?

    Responder

¿Y usted qué opina?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Categorías

  • Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

  • El autor en Twitter

  • Follow Cuba y otras obsesiones on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: