Ai Weiwei, las causas de un rebelde

Dicen que es el Andy Warhol chino. Y que es también como Marcel Duchamp. Por lo de provocador e iconoclasta. El, que además de artista, es curador de exposiciones, arquitecto y diseñador. Suya es la idea del “nido” para el estadio olímpico de Pekín. Es Ai Weiwei: un cincuentón barbado y pasado de peso, resuelto a decir lo que piensa aunque le cuesten palizas de la policía.

Ai Weiwei se ha propuesto abrir brechas en el control de la información en su país, una gran muralla que el gobernante Partido Comunista se empeña en mantener cerrada a cal y canto. Es el autor de cinco blogs, tres de los cuales ya fueron cerrados por las autoridades, que siguen preocupadas y no es para menos: los visitantes de las páginas de este díscolo artista son 10 mil por día.

Weiwei tiene sobradas razones para denunciar las iniquidades del sistema. Es hijo del poeta Ai Qing, condenado a trabajos forzados durante la Revolución Cultural. Vio el escarnio a que eran sometidos sus padres y vivió en carne propia las humillaciones de los rechazados por el comunismo. Por mucho tiempo su trabajo – el único disponible para él -era limpiar baños.

Pudo estudiar cinematografía en Pekín al terminar la pesadilla de aquel período cuando Deng Xiaoping estaba en el timón del carro de la reforma. No pasó mucho tiempo en la escuela de cine. Hastiado de China,Weiwei se fue a Nueva York donde surgió su pasión por el arte conceptual.

El regreso a su país en 1993 fue el comienzo de una prolífica y exitosa carrera en el campo artístico. Sus obras tuvieron – unas más, unas menos – un elemento de osadía, de lo inédito en China, ya sea un jarrón de la dinastía Han hecho añicos o vasijas del neolítico que pintó con múltiples colores.

La falta de libertad de expresión llevó a Ai Weiwei al activismo en la red de sus últimos años. Es un desafío que las autoridades no le perdonan. Con el cierre de uno de sus blogs el año pasado intentaron impedir que siguiera publicando los nombres de los miles de estudiantes que murieron en el terremoto de Sichuán en 2008. Ai Weiwei denunciaba que los edificios mal construidos causaron en parte el elevado número de víctimas. Eso no fue todo. Poco después, la policía recurrió a la violencia para no permitirle que testificara en el juicio de un colaborador que, como él, investigaba el desastre de Sichuán.

El gobierno chino quiere neutralizar a este atrevido agitador. Con ánimo de amedrentarlo o de buscar algo que lo incrimine de alguna forma, dos de sus cuentas en Google fueron pirateadas para leer sus correos electrónicos y dos de sus cuentas bancarias están bajo la lupa de la seguridad del estado.

Weiwei sabe que corre un enorme riesgo si continúa sus actividades contestarias. Sin embargo, él no parece inmutarse ante el peligro. En una conferencia sobre ciberactivismo que tuvo lugar este lunes en Nueva York, el artista bloguero dijo no tener ningún miedo. Y por algunas de las respuestas que dio tal parece que ese es el caso. En ellas, su condena al sistema imperante en China fue inequívoca.

Una empresaria estadounidense de origen chino exaltó el logro de China en sacar de la pobreza a cientos de millones de personas en sólo 25 años. ¿No sería mejor – le preguntó a Ai Weiwei – esperar otros 25 años para que el país complete una hazaña sin precedentes en lugar de pedirle ahora democracia? En su opinión la democracia es cuestión de tiempo.

Weiwei replicó que nada debe disculpar la falta de democracia y recriminó a la mujer su defensa de un país que priva a sus ciudadanos de los derechos humanos. Poco después pidió a la empresaria que especificara qué tipo de negocios hace en China, a lo que esta respondió que está a cargo de un fondo de capital de riesgo. En el evento participó también Jack Dorsey, el creador de Twitter, red social que permanece bloqueada en China.

Después de escucharlo tengo la impresión de que Ai Weiwei no es un rompemoldes más. Es alguien con convicciones, determinación y capacidad para expresarse. Por eso incomoda a los actuales timoneles en Pekín.

Dos citas de Ai Weiwei:

“Crecí en una sociedad comunista y en medio de luchas ideológicas. El sistema involucionó hacia un totalitarismo extremo sin derechos personales, sin libertad de palabra o expresión. La justicia fue reemplazada por la lucha de clases que es realmente una excusa del gobierno para mantener el poder. Desde una edad muy temprana hallé que en esas condiciones era casi imposible que las personas desarrollaran un concepto de sí mismas o cualquier concepto real de los valores estéticos. En su lugar, había un agudo conflicto entre el poder del individuo y el estado. Estas luchas impregnaron el ambiente en que crecí. Todavía, después de 30 años de la llamada “apertura y reforma”, tenemos una versión reducida del mismo estado. Hoy estamos bajo un sistema con un espacio muy limitado para la libertad de expresión”.

“Escribo mi blog porque es el único canal posible a través del cual una persona puede expresar una opinión personal en China. Ningún periódico, revista o canal de televisión presentará tu argumento o ideas. Pensé que mi blog podría ser una buena forma de crear un foro en el cual expresar lo que se siente. Sin embargo, todavía cuando me siento a escribir, dudo: ¿debería hacerlo? ¿Cuáles serán las consecuencias? Yo mantengo una simple premisa en mi mente: mi blog es una extensión de mi pensamiento. ¿Por qué debo deformar mi pensamiento simplemente porque vivo bajo un gobierno que, en mi opinión, está totalmente contra la humanidad? Y esta llamada ideología está totalmente contra la humanidad. Durante décadas, ha hecho daño a muchas generaciones en esta nación: muchos están muertos, muchos han desaparecido y muchos han resultado afectados, hayan estado o no conscientes de esta realidad. No se trata de ideas extrañas de una sola persona: es nuestra vida y vivimos en esta parte del mundo. La gente que vive en Londres no va a tomar una posición en cuanto a esto – ellos tienen otras preocupaciones. Para mi no es una responsabilidad: es parte de mi vida. Nuestra vida se devalúa si nos autocastigamos o nos autoimponemos ignorar o no tener una consciencia de nosotros mismos. La autocensura es un insulto a uno mismo”

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2 comentarios

  1. Hu Jintao se cura en salud | El blog de Fernán González
  2. Ai Weiwei, en silencio | El blog de Fernán González

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