De ciertos cambios en Cuba

Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) e hija del presidente Raúl Castro, dijo a un corresponsal de la agencia de noticias AP en La Habana que en el país se hacen operaciones de cambio de sexo desde 2008 costeadas por el gobierno cubano. Es un “rompimiento con el pasado”, dice el título del reportaje donde se cuenta la historia de Yilliam González, nacido varón y hoy rubia despampanante. La versión de la crónica en video está al final de esta entrada.

Cuba ciertamente ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales en los últimos 20 años. Es – hay que admitirlo – fruto de la dedicación e influencia de Mariela Castro, a quien tuve la oportunidad de conocer hace unos años en misión de la BBC. Sin embargo, los esfuerzos de Mariela tienen límites. Por ejemplo, su empeño no ha sido suficiente para que se apruebe una ley que otorgaría derechos a parejas del mismo sexo y transexuales cubanos.

Con evidente frustración Mariela me confió por email que el mayor obstáculo a la legislación venía de las iglesias. Un colega en el entorno periodístico comentó entonces que si así fuera nunca a los dirigentes religiosos se les habría tenido tan en cuenta. Sea como sea, ya le había advertido su tío Fidel que en esa materia no se podía andar con apresuramientos.

Si bien es un logro que en Cuba se faciliten las operaciones de cambio de sexo a las personas que las necesitan, es notoria la falta de voluntad de las autoridades para permitir que los gays y lesbianas cubanos gocen de una vida social independiente como la de sus pares de cualquier país sin leyes homofóbicas. En pleno siglo XXI, La Habana es quizás la única capital latinoamericana donde no hay bares y discotecas para la comunidad homosexual. Aquellos que han aparecido son cerrados tarde o temprano por la policía, bajo el pretexto de combatir la prostitución.

Por supuesto, habrá quienes consideren sospechoso el timing del reportaje de AP, viniendo de un país en que se presiona a los corresponsales extranjeros por una dosis de buenas noticias como remedio a la mala imagen en el exterior. No hay que ser muy suspicaz para creerlo si se considera que al gobierno de Cuba le llueven críticas por la muerte en huelga de hambre del preso de conciencia Orlando Zapata y una protesta similar del disidente Guillermo Fariñas, hoy en grave peligro de perder la vida por inanición.

Deja un comentario

¿Y usted qué opina?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Categorías

  • Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

  • El autor en Twitter

  • Follow Cuba y otras obsesiones on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: