La muerte de Orlando Z. Tamayo, una novedad innecesaria

Ayer cerré mi post apuntando que de Cuba no nos llegaba nada esencialmente nuevo, manifestación de ese marasmo a que nos hemos condenado generaciones de cubanos. Horas más tarde, como para desmentirme, leo en los titulares de la BBC en inglés que el preso político Orlando Zapata Tamayo murió a los 86 días de una huelga de hambre para protestar por los maltratos que, según él y sus familiares, sufría en prisión.

Su muerte en rebeldía es inusual en Cuba. Que se recuerde, el único preso de conciencia que murió en una situación similar fue Pedro Luis Boitel a comienzos de los años setenta. Cuanto menos, las autoridades cubanas son culpables de negligencia por no evitar el fallecimiento de Orlando, que les llega a poco del comienzo de la visita del presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva.

Algunos dicen que la de Orlando es una muerte innecesaria. Diría que sobre todo es innecesaria e incómoda para el gobierno de Cuba, empeñado en que el mundo olvide que hay cientos de cubanos en las cárceles por expresar sus ideas políticas.

Descansa en paz, Orlando, libre siempre.

Entrevista de Yoani Sánchez a la madre de Orlando Z.  

Ver  Orlando Zapata, prisionero y libre

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