Los límites de Copenhague

La humanidad se juega su futuro en Copenhague del 7 al 18 de diciembre, nos dicen. Si no se actúa ahora decisivamente para reducir las emisiones de dióxido de carbono que causan el calentamiento global, la temperatura aumentará considerablemente: las predicciones más pesimistas advierten que el incremento podría ser de hasta un poco más de 6 grados centígrados. Como consecuencia, una serie de hecatombes causarían la muerte de millones de personas y alterarían la vida en el planeta.

El objetivo del encuentro en la capital de Dinamarca es que el inevitable incremento de la temperatura se limite a sólo 2 grados centígrados. Es cosa de sentido común que definitivamente demanda de todos los países del mundo, sobre todo China y Estados Unidos, asumir la responsabilidad que les corresponde en esta supuesta lucha por la supervivencia del género humano.

Aunque se sabe que alcanzar un acuerdo que satisfaga a todos es tarea casi imposible, la discordia parece comenzar temprano en la conferencia. A sólo un día de su inauguración, un documento obtenido por el diario británico The Guardian revela que el mundo industrializado intenta asumir el control de las futuras negociaciones sobre cambio climático. En ellas, las Naciones Unidas jugarían un papel menor. Se trata de un borrador redactado por un llamado círculo de compromiso que incluye al país anfitrión, Estados Unidos y Gran Bretaña.

De inmediato corrió la alarma entre los representantes de las naciones en desarrollo: el texto sería una confirmación de que los países más ricos desean establecer para sí mismos una mayor cuota de emisión de dióxido de carbono en 2050. Específicamente, no se permitiría a los más pobres emitir más de 1.44 toneladas del gas mientras que los ricos podrían emitir 2.67 toneladas.

La propuesta, si bien parece injusta a simple vista, no es desdeñable en tanto puede servir de marco a este encuentro, que de lo contrario corre el riesgo de convertirse en una suma de buenas intenciones y escasos resultados. El revuelo que ha causado pone de manifiesto los límites de la conferencia: Copenhague no logrará el milagro de conciliar todos los intereses de grandes y pequeños frente al cambio climático. Es solo un paso en un largo y posiblemente incierto camino.

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