Tebas según Arrufat …y Sautié

Acabo de ver el documental Tebas (2008) de los directores Maysel Bello y Luis Alejandro P. Méndez que recoge dos testimonios paralelos del “quinquenio gris” de la cultura cubana en la década de los años 70 del siglo pasado: por un lado, el escritor Antón Arrufat, víctima del dogmatismo oficial; por el otro, Félix Sautié, quien fuera vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura.

Conviene hacer un poco de historia. Arrufat ganó un premio de la UNEAC, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, por la obra Los siete contra Tebas en 1968. Poco después, la organización denunció públicamente la pieza teatral y el libro de poemas de Heberto Padilla, Fuera del juego, también galardonado, por oponerse “al pensamiento de la Revolución”.

La obra de Arrufat, que lleva el título de una tragedia de Esquilo, describe la lucha entre dos hermanos por el gobierno de la ciudad de Tebas. Uno de ellos alista el apoyo de un ejército extranjero.

Las alarmas sonaron de inmediato entre la burocracia cultural al ver un retrato de Cuba en la polis griega. En su declaración de condena, la UNEAC afirmó que “no es preciso ser un lector extremadamente suspicaz, para establecer aproximaciones más o menos sutiles entre la realidad fingida que plantea la obra, y la realidad no menos fingida que la propaganda imperialista difunde por el mundo, proclamando que se trata de la realidad de Cuba revoluciona­ria”.

A diferencia de Padilla, quien después de años de ostracismo logró emigrar a Estados Unidos, Arrufat permaneció en Cuba. Aunque estuvo marginado durante mucho tiempo, el autor de Los siete contra Tebas, se ha ido ganando el reconocimiento oficial en las últimas décadas. La obra se estrenó finalmente en La Habana en 2007.

Los casos de Padilla y Arrufat son dos de los ejemplos más notorios de la falta de libertad de expresión bajo el gobierno de Fidel Castro. El de Padilla tuvo mayores consecuencias al marcar un antes y un después en el apoyo de muchos intelectuales extranjeros a la llamada Revolución Cubana. A partir de la denuncia contra los dos escritores, las autoridades trazaron estrictas coordenadas ideológicas para la creación artística y literaria que inauguraron el quinquenio gris.

Se trata así de una etapa que requiere de una profunda y necesaria indagación. Lamentablemente, lo que Bello y Méndez nos ofrecen en su documental son dos largas entrevistas en una especie de contrapunto adornado con imágenes inconexas y, durante gran parte del tiempo, fuera de contexto.

El cortometraje, que tiene una duración de 23 minutos, comienza por la llamada guerra de los emails, un intenso intercambio de correos electrónicos entre intelectuales cubanos en 2007 debido al reconocimiento oficial a ex funcionarios que presidieron la estricta política cultural del quinquenio maldito. El documental deviene un amago de crítica a la falta de diálogo en Cuba. Al menos esa es la impresión que nos deja.

Para ser justos, el momento de hacer el documental sobre el quinquenio gris no ha llegado todavía. Vendrá cuando en la Isla pueda abordarse cualquier asunto con claridad y honestidad en pantalla y fuera de ella, aunque esto implique exponer la responsabilidad de los actuales gobernantes, y en particular del ex presidente Fidel Castro.

El documental puede verse aquí.

http://www.canaldocumental.tv/

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2 comentarios

  1. Maysel Bello

     /  enero 7, 2010

    Primeramente agradecer el interés por el documental, visionarlo y dedicar un pequeño espacio a este. Eso se agradece mucho, sobre todo cuando se es un oven realizador que comienza a abrirse paso por estos caminos difíciles del audiovisual. Toda la crítica para mí es valiosa, y cuando me refiero a mí también hablo por el otro director. La valoro como un ejercicio siempre válido aunque no comparta. Lejos está Tebas de ser una obra maestra, un documental perfecto, eso está claro. Pero también lejos está Tebas de ser un reportaje noticioso. Material, fuentes, información, teníamos de sobra cuando nos lanzamos a esta empresa, dicho sea de paso, elaborada como idea antes del evento de enero del 2007. La propia Gerra de los Emilios, lejos de abrir puertas fue una cerradura firme. Pero no quiero justificar nada, no hay nada que justificar. La idea era crear un documental, un valor estético, artístico, e histórico, pero no una clase de historia. Quien se acerca a Tebas para ver lo que ya está escrito en muchos papeles (solo hay que tener la suerte y la voluntad de ir recopilándolos) va a salir decepcionado. Tebas solo habla de la falta de diálogo o hace un amago como bien dices, si eso crees tú. Ahí no me meto, ya eso es parte de las funciones de Tebas. Y créeme ya el miedo en Cuba no es el freno para contar las verdades del pasado, tampoco lo fue para Bello y Méndez. Sencillamente no queríamos, nunca quisimos hacer una teleclase de historia del quinquenio, y no entender eso tiene que ver con los niveles de apreciación del público. A partir de ahí si funciona o no, ya son otros cinco pesos.

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  2. cubanlad

     /  enero 7, 2010

    Maysel: agradezco por su opinión. Buena suerte en proyectos futuros.

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