Los blogs y la libertad

Blogs Technorati

Llego dos días después de que se conmemorara oficialmente el Día Internacional del Blog. En realidad nunca he sido un entusiasta seguidor de celebraciones de este tipo aunque respeto a quienes lo hacen.

Debo confesar que me habría costado hacer una selección de cinco cuadernos de bitácora, tal como se pedía, porque esa es una cantidad exigua ante el número de los que me aportan y enriquecen. En todo caso, la fecha me invita a reflexionar sobre lo bueno, lo malo y lo feo de los blogs.

En primer lugar, tenemos que congratularnos por su cantidad y diversidad. Somos legión, como diría el endemoniado gadareno del Evangelio, y somos Babel. Según cifras del buscador Technorati, el año pasado había 112 millones de blogs y se creaban 175 mil de ellos todos los días. Sus temas recogen cualquier ámbito de la experiencia humana en cualquier idioma, de lo más serio a lo más baladí, sin que lleguemos a la confusión de la torre bíblica.

Por otra parte, los blogs pueden padecer de muchos males; uno de los más graves es la propagación irresponsable de información falsa o la publicación de acusaciones sin fundamento que atentan contra la dignidad de otras personas. No se puede dejar de mencionar el lenguaje soez o el deficiente manejo del idioma como otras de las faltas que devalúan lo que escribimos.

Esto, sin embargo, es inevitable. Desde sus comienzos, la escritura refleja lo alto o lo bajo del pensamiento humano. ¿Por qué esperar que sea distinto en internet?

Esta es una pregunta que deberían hacerse a sí mismos quienes hacen llamados a la responsabilidad en la blogósfera y suenan como predicadores de esquina.

Los blogs experimentarán su selección natural. De lo que se trata ahora es de disfrutar de este maravilloso y bendito instrumento para comunicarnos. Es un medio para ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión. De la aristocracia de la palabra publicada hemos pasado a una imperfecta democracia aunque algunos vean solo anarquía.

La blogósfera es un gigantesco Hyde Park donde hablan cuerdos y locos. Que escuche el que quiera. Eso es libertad.

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