De los Kirchner y Kim Jong-il


Es imposible pedir a los gobernantes que no vivan bien. Acomodarse es inherente a la naturaleza humana.

Sin embargo, cuando los que llevan la conducción de un país dicen actuar por el bien de los que menos tienen, lo consabido va más allá de la ironía.

Tomemos el caso del ex presidente de Argentina Néstor Kirchner y su esposa, la actual mandataria Cristina Fernández, quienes durante sus años de gobierno han visto aumentar considerablemente su fortuna personal.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa destaca este fin de semana en su columna Piedra de Toque del diario español El País la incongruencia entre el discurso político de los Kirchner y el incremento de su hacienda en el ejercicio de la presidencia.

De ello se viene hablando en Argentina desde hace tiempo.

Sin embargo, es cuando alguien como Vargas Llosa denuncia, que muchos afuera toman nota.

Lo único que habría que añadir es que el enriquecimiento de los Kirchner contrasta con el elevado índice de pobreza en Argentina.

Según las cifras oficiales un 15% de la población es pobre. La Iglesia Católica sostiene que es del 40%.

Agradezco al amigo Lor Rabna por hacerme llegar el artículo.

Del otro lado del mundo, y sin las credenciales democráticas de los Kirchner, Kim Jong-il, quien recientemente hizo noticia al indultar a dos periodistas estadounidenses durante la visita del ex presidente Bill Clinton, vive como lo haría cualquiera de sus pares.

Eso no es novedad. Lo insólito es tener pruebas de ello.

La BBC publica una foto de satélite que encabeza esta entrada. En ella pueden grandes residencias, jardines y una piscina.

Las instalaciones muestran que la vida de la “primera familia” norcoreana no puede ser más diferente de la de la mayoría de sus 23 millones de conciudadanos expuestos a la penuria económica.

Algunos de ellos se arriesgan a morir cruzando hacia China en busca de un mejor futuro como puede verse en el documental Escaping North Korea transmitido por la BBC en abril de este año.

La imagen del satélite es como la piedra de Vargas Llosa.

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