Sobre Honduras, Irán, Afganistán y Birmania


En el flujo y reflujo de noticias internacionales, hay cuatro que, en mi opinión, se destacan hoy.

Me refiero a ellas sin orden particular por geografía o importancia. Simplemente, llaman la atención.

En Honduras, se dieron a conocer los resultados de un sondeo de opinión de la empresa encuestadora CID-Gallup que indican que un 41% de los consultados apoya la destitución del presidente Manuel Zelaya mientras que un 28% lo desaprueba.

Según la encuesta, un 56% no está de acuerdo con realizar una consulta popular como pretendía Zelaya y un 63% no desea que se modifique la Constitución para permitir una reelección del ejecutivo.

En resumen, de ser representativas las cifras sobre lo que piensa la población hondureña, será difícil llegar a un arreglo político en ese pobrísimo país, tal como pretende el presidente de Costa Rica Oscar Arias, quien nuevamente interpone sus buenos oficios para resolver un conflicto en el patio centroamericano.

Después de documentarme sobre los antecedentes de la crisis en Honduras, mi conclusión es que Zelaya sobreestimó el número y la fuerza de sus partidarios.

Tal vez pensó que tenía garantizada la lealtad del Ejército y que el camino le sería más fácil al serle favorable la coyuntura política de la región, comenzando con el apoyo del presidente de Venezuela Hugo Chávez.

La popularidad de Zelaya dista de ser la que gozaba Chávez al producirse el fallido golpe de Estado de abril de 2002. Lo que es más importante aún, no parece haber ninguna división en el alto mando de las Fuerzas Armadas de Honduras.

Con tal panorama, lo que seguramente hará el despuesto mandatario es continuar alentando la presión internacional contra el gobierno de facto de Roberto Micheletti.

No tengo la capacidad para juzgar la actuación de Zelaya en resolver los problemas de los hondureños que malviven en la pobreza (dos terceras partes de la población, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD).

Lo que es evidente es que su falta de prudencia precipitó la conjura que lo ha desalojado del poder.

En el otro lado del planeta, Irán volvió a estar en primera plana aunque no por mucho tiempo.

Desafiando al gobierno de Mahmud Ahmadinejad y su gran valedor, el ayatola Alí Jameneí, cientos, quizás miles, de manifestantes volvieron a hacerse presentes en las calles de Teherán en el décimo aniversario de la represión a otras protestas en la universidad de la capital iraní.

“Muerte al dictador” y “queremos libertad” eran algunas de las consignas que se volvieron a escuchar en el centro de Teherán.

Por supuesto, la policía y la milicia paramilitar Basij se enfrentaron a los que protestaban con bastonazos y gases lacrimógenos.

El hecho de que se haya producido una nueva manifestación, después de las muertes, los arrestos y la persecución de opositores al régimen iraní debido a las disputadas elecciones presidenciales del pasado 12 de junio, es una señal de que el gobierno de Ahmadineyad no podrá fácilmente acallar a una buena parte de la población.

No me sorprendería que periódicamente afloren estas expresiones públicas y multidudinarias de rechazo, habida cuenta de que Jameneí y Ahmadineyad tienen poderosos enemigos dentro de los estamentos de poder de la República Islámica.

La realidad es que la presidencia de Ahmadineyad carece de legitimidad a los ojos de gran parte de los iraníes y de la comunidad internacional.

En el vecino Afganistán, la campaña militar contra el Talibán no puede ir peor a juzgar por el número de soldados británicos que han muerto en los últimos días.

Hoy se anunció la muerte de otros dos militares lo que eleva a 9 el número de soldados británicos que pierden la vida en lo que va de mes.

Se dirá que este es el precio de las guerras. Sin embargo, varias son las voces que advierten sobre la falta de recursos con que el Ejército británico se ha enfrascado en este conflicto.

Uno de quienes ha advertido sobre este problema es el ex embajador de Gran Bretaña ante Naciones Unidas, Jeremy Greenstock.

“No tenemos suficientes soldados en el Ejército para llevar a cabo operaciones como éstas, hemos hecho demasiado recortes”, dijo Greenstock a la BBC.

Si esta es la situación, habrá más muertes de británicos en Afganistán. Por supuesto, no para causar un rechazo al estilo Vietnam en los Estados Unidos de los años sesenta del siglo pasado. Son otras las circunstancias. Sin embargo, si aumentan significativamente las bajas, habrá quienes le pidan cuentas al gobierno.

En el fondo, esta es una guerra que al parecer ni se ganará ni se perderá. O al menos el triunfo, sea cuando sea, no se medirá con el erradicamiento definitivo del Talibán.

Más al este, el gobierno de facto de Birmania está empecinado en seguir castigando a la dirigente opositora y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi con un nuevo juicio que comenzó este viernes.

A pesar del expreso pedido del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, a los militares birmanos para que la pongan en libertad.

El gesto de Ban de ir a Rangún para enfatizar su llamado cayó en oidos sordos. Algunos incluso cuestionan la decisión del Secretario General que le restaría credibilidad. La junta no lo dejó incluso ni entrevistarse con Aung San Suu Kyi.

Confiados en el poder, los militares birmanos ignoran olímpicamente lo que les solicita medio mundo. Una mujer endeble les sería demasiado peligrosa en libertad.

Entrada anterior
Deja un comentario

¿Y usted qué opina?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Categorías

  • Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

  • El autor en Twitter

  • Follow Cuba y otras obsesiones on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: