La receta de Benedicto

El Papa Benedicto XVI delineó esta semana la posición de la Iglesia Católica en materia social en su encíclica, o carta a los fieles, Caritas in veritate (la caridad en la verdad).

Es tarea imposible glosar un documento tan extenso que le ha llevado años concluir.

En esencia, el Pontífice clama por una mayor solidaridad a nivel individual y colectivo ante los problemas que acarrea un mercado en el que prima la ley del más fuerte.

En sus palabras: “sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica”.

Benedicto arremete contra males conocidos como el hambre, la pobreza, la mortalidad infantil y el turismo sexual, como forma de explotación y degradación moral.

El Papa denuncia también el eclecticismo cultural “asumido con frecuencia de manera acrítica”.

En su encíclica, el líder de la Iglesia Católica aborda el fenómeno de la globalización en sus aspectos positivos y negativos.

“El proceso de globalización, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes; pero, si se gestiona mal, puede incrementar la pobreza y la desigualdad, contagiando además con una crisis a todo el mundo”, dice Benedicto XVI.

El Pontífice señala además la necesidad de reforma de la Organización de Naciones Unidas y de las instituciones financieras internacionales para que sobre todo los países más pobres tengan voz y voto.

Es difícil no suscribir este compendio de problemas de nuestro tiempo.

Obviamente, no faltan quienes argumentan que la economía es un organismo muy complejo cuyo mal funcionamiento no debe achacarse sólo a la codicia y a un déficit de valores morales.

De todas formas, míresele como se le mire, la encíclica papal es una exhortación al sentido común porque, para explicarlo de una forma sencilla, en un mundo tan interdependiente como el nuestro las calamidades de unos terminan siendo padecidas por todos.

Ese puede ser uno de los motivos para que el documento encuentre eco en muchos de los “hombres de buena voluntad” a los que también va dirigido.

Entrada anterior
Deja un comentario

¿Y usted qué opina?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Categorías

  • Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

  • El autor en Twitter

  • Follow Cuba y otras obsesiones on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: