Desafío al poder


A pesar de las palabras intimidatorias del ayatola Alí Jameneí, Líder Supremo de Irán, los partidarios del reformista Mir Hossein Musaví, volvieron a protestar este sábado en las calles de Teherán.

Tal como lo había anunciado Jameneí, la policía y los paramilitares religiosos no se anduvieron con contemplaciones.

Al menos 10 personas murieron durante las manifestaciones de ayer.

La cifra de muertos es de la televisión estatal. Hasta ahora serían 25 los iraníes que han perdido la vida desde que se dio a conocer la victoria abrumadora del presidente conservador Mahmud Ahmadinejad en las elecciones del pasado 12 de junio.

¿Cuántos más serían los lesionados y los que han sido arrestados en estas últimas dos semanas?

Lo que está claro es que con las protestas de ayer los más decididos partidarios de la reforma recogieron el guante que les lanzó Jameneí.

Este desafío es algo inédito en la historia de 30 años de la llamada república islámica.

Hay dos artículos de análisis que me parecen indispensables para entender lo que ocurre en Irán.

El primero es el de una excelente periodista española, Angeles Espinoza, a la que conozco, al menos por teléfono, por mi trabajo en la BBC.

Angeles, que trabaja para el diario español El País desde Teherán, explica en La fractura de Irán los entretelones de la pugna por el poder en ese país.

El otro artículo que recomiendo es el de la periodista libanesa Kim Ghattas, corresponsal de la BBC en Washington, que se refiere a cómo la propuesta de diálogo del presidente Obama ha dividido a la cúpula clerical iraní.

Mientras tanto, el régimen culpa a potencias extranjeras de alentar a la rebelión de los manifestantes, táctica conocida de las dictaduras.

En esa línea, el ayatola Jamenei dijo durante su discurso del viernes, Júpiter tronante, que Gran Bretaña era la peor de todas.

Dicen representantes del régimen que agentes de la inteligencia británica viajaron a Irán antes de los disputados comicios presidenciales.

No es un secreto que Gran Bretaña tiene intereses en la región.

Algo que en concreto molesta al actual gobierno iraní son las transmisiones del nuevo canal de televisión de la BBC en lengua farsi.

Para acallar el mensajero, han impuesto restricciones no sólo a los corresponsales de la BBC sino a todos los periodistas extranjeros que no pueden informar sobre ningún acto político sin permiso de las autoridades.

El mensaje de cambios y reformas detrás de las protestas, sin embargo, será difícil de silenciar.

De alguna forma u otra, seguirá saliendo a la superficie a pesar de la represión y la mordaza.

Haga click aquí para ver imágenes de las protestas.

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