El adiós de José Carreras

José Carreras, Josep para los catalanes, le dijo al diario británico The Times lo que muchos ya nos temíamos, lo lógico: no volverá a cantar en una ópera.

Carreras, que ya tiene 62 años, puntualiza que sólo lo haría si se presentan las “circunstancias adecuadas”.

El esfuerzo que requiere interpretar de cabo a rabo un Alfredo en La Traviata o un Riccardo en Un ballo in maschera ya no es para él.

De todas formas, queda la oportunidad de escucharlo en algún recital, como ha venido haciendo desde hace casi 20 años.

Eso, si el repertorio se aviene a sus condiciones, apunta Carreras en la entrevista con The Times.

Este martes, 19 de mayo, Carreras recibirá en Londres un galardón por sus logros artísticos.

Se lo darán en la décima edición de los Classical Brits Awards en el Royal Albert Hall.

Fue allí donde vi a Carreras por primera vez, si mal no recuerdo, en 1994.

Año después, tuve el privilegio de entrevistarlo para la BBC (pueden encontrar el programa en esta página).

Sus respuestas revelaron un hombre modesto a pesar de tantos méritos, de tanta excelencia.

Recuerdo mi insistencia para que me hablara de sus grabaciones favoritas, de esas que se llevaría si tuviera que ir a una isla desierta.

Si parecía dudar al hacer la selección, no titubeó al incluir el himno de su equipo de fútbol, el Barça.

Su pasión por el deporte lo llevó a participar con entusiasmo en un concierto que marcó un hito en el mundo de la ópera, el de los tres tenores de 1990.

La apoteosis de Carreras fue en aquella presentación en las Termas de Caracalla, en vísperas de las finales de Mundial de Fútbol, y en compañía de esos otros dos grandes del bel canto, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti.

Qué fuego y energía en L’Improvviso (“Un dì all’ azzuro spazio…”) de Andrea Chénier o en esa Granada de Agustín Lara, la mejor que he escuchado.

El hombre que milagrosamente venció la leucemia,una suerte de Orfeo que se rescató a sí mismo, volvió para entregarnos de nuevo su voz.

Ahora comienza a despedirse. Seguramente dedicará más tiempo a trabajar con su fundación que, desde hace tiempo, ayuda a los enfermos de leucemia.

En el homenaje que se le tributará en el noble auditorio del Royal Albert Hall, estará implícito el reconocimiento a su asombroso triunfo sobre la adversidad.

No es para menos.

Larga vida, Don José.

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