Pasiones turcas a la venta


Taner Ceylan se enamora de sus cuadros.

“Estoy en una relación con el lienzo… a cada segundo miro sus ojos (del hombre o mujer representado) y se convierte en mi amante. En algunos casos estaba enamorado de la persona y no quería terminar el cuadro”, afirma con sinceridad el pintor de origen turco, nacido en Alemania en 1967.

Hoy, Ceylan llevó a subasta su obra Spiritual, pieza central de la exposición de arte turco contemporáneo en la casa Sotheby’s.

El cuadro que ven en la ventana de Sotheby’s me llamó la atención la semana pasada cuando recorría la exclusiva New Bond Street, la calle que representa como ninguna otra la opulencia en esta ciudad, una muestra de que las crisis económicas por muy severas que sean nunca entran en casa de Mammón.

El título Spiritual tiene algo de caprichoso o provocador.

Tal vez Ceylan ve algo sensible y lejos de lo material en el rostro ensangrentado del boxeador, en su mirada de águila al ataque o en sus puños prestos al golpe.

Cada artista con su tema.

Para él, Spiritual es una de sus creaciones más perfectas.

Por eso tal vez le ha fijado un precio de entre 30 mil a 40 mil libras (más o menos entre 42 mil y 57 mil dólares o entre 33 mil y 45 mil euros).

Junto con Ceylan, otros artistas plásticos turcos esperan obtener buenas ganancias.

Ahí está Hale Tenger con Invainers of the Lost Arc II (así como lo leen, no es error),una extraña pieza en metal en que hombrecitos se desplazan por una canal.

La obra representa, según ella, la pérdida de una masculinidad dominante y agresiva.

Más evocadora y femenina, es su fotografía azul Balloon Loan, en la que un hombre dispara a globos de colores en el puerto de Izmir.

Interesante es también el cuadro Sacrificio; La Historia de Isaac de Nasif Topçuoğlu.

Inspirado en El Sacrificio de Isaac de Rembrandt, el artista turco pinta con carga erótica a mujeres adolescentes que sustituyen a Abraham, su hijo y el ángel.

Uno no sabe como tomarlo, si con ironía o seriedad.

Topçuoğlu asegura que es ésto último. Para él, en nuestros días muchos jóvenes son sacrificados cruelmente por las viejas generaciones.

Y de eso, estoy de acuerdo con Nasif, tenemos innumerables ejemplos.

Espero que estos artistas turcos sean remunerados generosamente por su trabajo porque evidentemente una buena parte se quedará con los organizadores.

En el momento que escribo, pasado el mediodía en Londres, los resultados de la subasta llegan a la friolera de 1,288,650 libras esterlinas.

Nada mal por unas cuantas pasiones.

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