El éxito tiene cara joven

Esta mañana cuando entré en Facebook, tenía un mensaje de este hombre.

Mark Zuckerberg, fundador de esta extensísima red social en internet, escribió a sus 175 millones de usuarios para aclarar que retira las nuevas condiciones de uso de FB, que suscitaron numerosas protestas.

Lo que preocupó a muchos de quienes emplean este magnífico espacio para estar en contacto con los amigos, buscar compañía, paliar soledades o simplemente promoverse fue que, según las nuevas reglas, los datos personales que hemos puesto en este sitio de internet podrían quedar en poder de FB, incluso después de que borremos nuestra página. Lo del uso de datos personales en esta era cibernética daría mucho de qué hablar.

Hoy, sin embargo, quiero referirme a este joven, que a sus tiernos 24 añitos, es poseedor de una fortuna calculada en mil 500 millones de dólares y, aquí está el mérito, hecha a pulso. Nacido en una familia de clase media, con dos padres en la profesión médica, este avispado empresario se las ingenió para comenzar desde su dormitorio en la Universidad de Harvard lo que es hoy su negocio.

Con ayuda de un amigo, Dustin Moskovitz, y de sus conocimientos de computación, creó un espacio en internet en febrero de 2004 para que los alumnos de la universidad estadounidense estuvieran en contacto.Tal fue el éxito, que pronto extendería la red a otros centros de estudios en Estados Unidos y de allí a lo que es ahora. Generalmente los triunfos vienen acompañados de controversia, por errores que se cometen o sin ellos.

Mark Zuckerberg ha debido hacer frente a críticas sobre la intrusión en la privacidad, como lo demuestran los reclamos que le hicieron dar marcha atrás en las reglas de uso. No sólo eso. En 2004, tres ex compañeros de estudios en la Universidad de Harvard presentaron una demanda contra Zuckerberg, acusándolo de robar sus ideas. Un juez la desestimó tres años más tarde. En su mensaje de hoy, Mark nos recordaba que si Facebook fuera un país, sería el séptimo del mundo en población. Eso da la medida de su éxito.

Mark convirtió una idea en beneficio personal y público. Con los 300 millones de dólares anuales que genera la publicidad en las páginas de FB, tiene el puesto 321 de las personas más acaudaladas del planeta, según ese catastro de la riqueza que es la revista Forbes. Lo que es más, es la persona más joven en aparecer en esa lista de afortunados. Me imagino que Mark tendrá nuevas ideas, a fin de cuentas, está todavía en el albor de su vida, como quien dice. Ya veremos. Por lo pronto, la lección de su historia es que en este mundo de crisis y espantos hay espacio para triunfar en grande.
Tomen nota, jóvenes.

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