Eliecer tendrá que esperar

El presidente Raúl Castro no anunció las reformas a la política migratoria, a pesar de las expectativas que en gran medida crearon algunos servidores de su gobierno. En un discurso ante los diputados de la Asamblea Nacional, el general se limitó a reafirmar su compromiso con los cambios que, según dijo, serán paulatinos. El menor de los Castro justificó la demora en el levantamiento de las restricciones a la libertad de viajar de los cubanos con el argumento de que Estados Unidos persiste en sus intentos por desestabilizar su régimen.

Es evidente que hacer de Cuba un país “normal” en el tema de migración es un asunto demasiado sensible para los gobernantes cubanos. Dados los temores a los que alude el actual mandatario, es probable que cualquier modificación en materia migratoria en el futuro sea mínima.

Algo que no queda claro – ¿hay algo que alguna vez sea claro en las decisiones del gobierno de Cuba? – es porqué fomentar las expectativas de una reforma para luego echar un cubo de agua fría sobre ellas.

Un bloguero que firma con el seudónimo de Yoandry, aparentemente miembro de la Seguridad del Estado y con conexiones al más alto nivel en el aparato de propaganda oficial, no tenía dudas de que el anuncio de los cambios vendría ayer viernes. Con euforia, este señor se refería a la inminencia y amplitud de la reforma. En alusión al joven informático Eliecer Avila, dijo: “…el socio aquel ya puede ir a las Pirámides de Egipto, como le pedía a Alarcón en la UCI”. Se equivocó, Eliecer tendrá que esperar.

El mismo defensor del gobierno dio a conocer que el Consejo de Ministros abordó la cuestión migratoria en una reunión a puertas cerradas el pasado martes. ¿Fue allí donde se determinó dar marcha atrás al anuncio? ¿Habrá influido Fidel Castro en la decisión, habida cuenta de que todo se le consulta al “Oráculo”, como le dicen en familia?

Una vez más queda demostrado que aquel gobierno nunca llega cuando se trata de las aspiraciones de los cubanos.