El Delfín

Raúl Castro finalmente tiene un sucesor aparente en Miguel Díaz-Canel Bermúdez quien ocupa ahora esa plaza vacante desde el descalabro de Carlos Lage en 2009.

Díaz-Canel fue elevado al puesto de primer vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros el pasado 24 de febrero ante una Asamblea Nacional que,rutinariamente obsecuente, refrendó sin objeciones su nombramiento.

Si no comete ningún error que dañe la escurridiza confianza de sus jefes, el ingeniero eléctrico será el próximo presidente de Cuba en febrero de 2018 después de que Raúl, tal como prometió, deje el cargo.

Díaz-Canel trae consigo una hoja de servicios que le ayudó a pasar el tamiz de los Castro. Quienes conocen su trayectoria dicen que dejó una estela de obras en su natal Villaclara y en Holguín, provincias en las que fungió como Primer Secretario del Partido Comunista.

El nuevo delfín tiene una imagen de dirigente probo y sin ínfulas que seguramente también le allanó el camino hacia el Palacio de la Revolución.

Sin embargo, su virtud mayor es la lealtad a Raúl y Fidel, que estará, como nunca antes, bajo constante escrutinio durante los próximos cinco años. No cabe duda de que Díaz-Canel es hoy uno de los hombres más vigilados en Cuba. El debe saberlo bien. Basta con que tenga en cuenta las escuchas de las conversaciones privadas entre Felipe Pérez Roque y Carlos Lage que pusieron estrepitoso fin a su carrera política.

La verdadera novedad dentro de cinco años no será la ausencia de un Castro en la dirección del Estado sino el cambio en cómo se ejerce el poder en Cuba. Sea Díaz-Canel u otro, el ungido como mandatario será un mascarón de proa, una suerte de administrador que hará lo que le dicten los dueños del negocio.

De cuando Gore Vidal perdió su ingenio


Los tributos vuelan para Gore Vidal, señor de las letras, que acaba de morir en Estados Unidos. Vidal tenía una agudeza que recordaba a Oscar Wilde. Era un Wilde menos extravagante que incursionaba en política y uno que también no temía reconocer en público sus inclinacioness sexuales. Un Wilde de su tiempo.

Novelas como Williwaw, La ciudad y el pilar de sal, Juliano el Apóstata; obras de teatro como Visita a un pequeño planeta y El mejor hombre y ensayos como Palimpsesto: una memoria le granjearon un lugar entre los nombres indispensables de la literatura norteamericana del siglo XX. Sin embargo, a pesar de su indudable mérito como escritor, se le recuerda, y hasta más, por sus dichos mordaces motivados muchas veces por una visión crítica de su país. Frases como estas:

Se supone que la democracia dé la sensación de que se escoge, por ejemplo, entre el calmante X y el calmante Y. Pero en realidad los dos son aspirina

Cincuenta por ciento de la gente no vota y cincuenta por ciento no lee los periódicos. Espero que sea el mismo cincuenta por ciento

Ningún buen acto pasa sin castigo

No basta con triunfar. Otros tienen que fracasar

Este maestro de la ironía también tuvo sus frases temerarias y desafortunadas. Tómese esta perla de una entrevista que un Vidal ya de avanzada edad soltó, nada más y nada menos que a Cubadebate, en una visita a La Habana en 2006:

Solamente si reponemos la Constitución, podríamos tener un país con aspiraciones y con éxitos como los de Cuba. No crea que no me siento celoso como norteamericano con lo que he visto en Cuba. Yo soy un gran patriota y tengo celos“.

No lo dijo con su característica sorna porque el contexto es inequívoco. ¿Habló el Vidal provocador? Tal vez pero lo que consiguió este habilísimo gimnasta de la palabra fue una torpe e indigna pirueta. Que las luces del intelecto no necesariamente alumbran en política.

Oswaldo Payá, el hombre que puso en jaque a Fidel Castro

Oswaldo Payá (1952-2012) – Foto AP

Oswaldo Payá, líder del opositor Movimiento Cristiano Liberación, murió en un accidente de tránsito ayer en Cuba en circunstancias que necesitan ser esclarecidas. En este caso no basta decir que “el chofer perdió el control del vehículo”, como anuncian los funcionarios del gobierno. Según la hija de Payá, el auto en que viajaban su padre y acompañantes fue embestido varias veces.

La causa de la democracia y los derechos humanos en Cuba ha perdido uno de sus más firmes abanderados. Desde hace más de dos décadas Payá luchaba por una sociedad más libre e incluyente sufriendo muchas veces los ataques de turbas oficialistas que cubrían la fachada de su casa con insultos.

El mérito de Payá consiste en haber logrado coordinar una iniciativa pacífica por el cambio en Cuba, el Proyecto Varela, que tomó al gobierno por sorpresa en 2002. Bajo el manto de la actual Constitución, Payá y sus seguidores recogieron más de 11 mil firmas en demanda de un plebiscito para que los cubanos se pronunciaran sobre libertades cívicas, una amnistía de los presos políticos y elecciones multipartidistas. Fidel Castro se vio en la necesidad de convocar a un referéndum para declarar el socialismo como sistema “único e irreversible”.

El éxito en la recogida de firmas por parte de los activistas del Movimiento Cristiano Liberación demostraba una valentía y una organización que el gobierno no estaba dispuesto en tolerar. No es extraño que muchos de ellos terminaran en la cárcel durante la ola de arrestos de marzo de 2003. Payá no fue a prisión quizás por ser una figura demasiado conocida fuera del país. Sin embargo, su organización quedó diezmada. Iniciativas posteriores como el Proyecto Heredia y El Camino del Pueblo han tenido menor resonancia que el Proyecto Varela.

Duele la muerte a destiempo de un hombre que hizo tanto por la reconciliación de los cubanos y que habría jugado un importante papel en esa Cuba democrática que sigue siendo, para nuestro mal, la más escurridiza de las entelequias.

Gracias, Oswaldo Payá, por tu dignidad y coraje.

Londres 2012: ¿cuán seguros son estos Juegos Olímpicos?

Desde hace unos meses, el autobús 97 que hace la ruta hasta el centro comercial de Westfield en Stratford City, cerca del Estadio Olímpico, se detenía a un buen trecho de su destino, en un punto de control rodeado de abultadas barreras de concreto. Un empleado de transporte subía al vehículo y realizaba una rápida inspección de sus dos pisos. Solo cuando se daba por satisfecho con la requisa, el ómnibus continuaba su camino. El procedimiento común en zonas de conflicto – yo lo viví en Cisjordania – es totalmente inusitado en Londres. La inspección, sin embargo, no parece haber sido suficiente para quienes velan por la seguridad de las Olimpiadas: los autobuses han sido desviados hacia una estación más distante.

Otras medidas están ya en vigor para blindar el parque olímpico contra ataques terroristas. Así, los estacionamientos de autos en las cercanías cerraron hasta el fin de los Juegos Paraolímpicos en septiembre; los canales que rodean el Estadio han sido vallados; las embarcaciones que atracan en ellos fueron puestas a buena distancia y una vereda que conduce a las inmediaciones del recinto deportivo fue cercada para disgusto de algunos vecinos que se quejan inútilmente.

Las protestas tampoco han impedido que el Ejército coloque misiles tierra-aire en edificios de apartamentos en el este de Londres y en otras posiciones en el sur y el norte de la capital. En realidad, no son muchos los inconformes. Es más, me atrevo a asegurar que la mayoría de los más de ocho millones de habitantes de esta ciudad estamos conscientes de que ciertas restricciones e incomodidades forman parte de la factura por organizar unos Juegos Olímpicos en esta época.

El celo en defender el evento de atentados terroristas es comprensible. Londres ya los vivió hace siete años, precisamente el día después de celebrar que el Comité Olímpico Internacional le adjudicara la sede de la fiesta mayor del deporte. Corresponde ahora no servirle la más mínima oportunidad a unos potenciales atacantes, suicidas o no, tentados – ¿quién lo duda? – por el simbolismo y la magnitud de un golpe a un gobierno, una sociedad y un estilo de vida que odian profundamente.

Por supuesto, las medidas preventivas por sí solas no bastan para transmitirnos una sensación de completo sosiego. La falta de garantías de unos Juegos sin contratiempos se ve acentuada por la incapacidad de la compañía privada encargada de su seguridad, G4S, para adiestrar diez mil guardias, tal como se había comprometido con las autoridades británicas. El problema se dio a conocer solo a menos de tres semanas del inicio del evento.

Sin otra alternativa, el Ejército ha tenido que enviar 3.500 militares más de los que ya había asignado para proteger las instalaciones deportivas. Según el diario The Guardian, el número de efectivos de las Fuerzas Armadas presente en estas Olimpiadas llega a 17.000, casi más del doble de los destacados en Afganistán.

Las dificultades no paran con la oportuna intervención del Ejército en un evento cuya seguridad debería estar siempre en manos civiles. Por si fuera poco, se desconfía de la aptitud de los guardias de G4S. Un empleado de la compañía afirma que algunos de ellos no pudieron detectar armas en los registros de personas ni siquiera con el uso de detectores de metales durante el curso de formación. Aun así, recibieron el aval para trabajar durante los Juegos Olímpicos.

La persona más apropiada para responder la pregunta sobre cuán seguras son estas Olimpiadas es, sin duda, Jonathan Evans, director del MI5, el servicio de seguridad interno del Reino Unido. En un discurso el mes pasado, Evans dijo que no puede garantizar unos Juegos sin atentados terroristas. Según él, la mayor amenaza es la no esperada, la de simpatizantes de Al Qaeda desconocidos por la inteligencia británica. Y sentenció: “el perro que no has visto es posiblemente el que te muerde”.

A pesar de todo, no hay alarma entre los londinenses decididos a disfrutar de un gran espectáculo que difícilmente podrán volver a presenciar tan de cerca. Es el espíritu de gran ciudad curada de espanto. ¿Qué terror pueden infundirles unos fanáticos a ellos que llevan en la sangre la inquebrantable firmeza de sus abuelos durante el Blitz? De aquellos tiempos es la consigna de “keep calm and carry on”, mantenerse en calma y seguir. Nadie quiere ponerla a prueba pero tengo la certeza de que así se cumpliría de llegar el caso.

¿Primavera china a la vista?

China tendrá su primavera dentro de los próximos cinco años, según el escritor británico Will Hutton, ex editor del semanario The Observer y rector del Colegio Hertford de la Universidad de Oxford. Para Hutton la crisis de legitimidad que sufre el Partido Comunista hace que el actual status quo sea insostenible. A su juicio, la reciente defenestración del dirigente de línea dura Bo Xilai es evidencia de que quienes llevan las riendas del poder en China tienen una mentalidad reformista. Es un punto de vista interesante, que no debe pasar desapercibido. Aquellos gobiernos que se proponen de alguna forma emular a China deberían tomar nota. Los razonamientos de Hutton pueden encontrarse en este video y este artículo publicados por el diario The Guardian.

Carlos Cortiglia, el uruguayo que quiere ser alcalde de Londres

Carlos Cortiglia es uno de los siete candidatos a la alcaldía de Londres en las elecciones locales del próximo 3 de mayo. De nacimiento uruguayo y de profesión periodista; fuimos colegas en el Servicio Latinoamericano de la BBC, hoy BBC Mundo, a comienzos de los años noventa. Carlos representa al Partido Nacional Británico (British National Party, BNP), una agrupación política clasificada como de extrema derecha aunque él rechaza esa definición.

El BNP considera que la inmigración descontrolada es un peligro para la identidad británica y, para hacerle frente, aboga por deportaciones de “más de dos millones” de indocumentados e incentivos económicos para que los descendientes de extranjeros abandonen el país. El partido propone la instauración de la pena de muerte y la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Con gran curiosidad me puse en contacto con Carlos para preguntarle por su polémica candidatura.

¿Cómo se explica que un uruguayo, aunque nacionalizado británico, sea candidato a la alcaldía de Londres por un partido de extrema derecha con una agenda anti-inmigrante?

Para comenzar el British National Party no es derecha ni de izquierda y no tiene una agenda anti-inmigrante. Es un partido nacionalista que se opone a la inmigración ilegal y al hecho de que Gran Bretaña hoy en día como miembro de la Unión Europea no puede controlar sus fronteras.

Contrariamente a lo que se dice, el Partido Nacional Británico no es un partido de derecha. Defendemos la integridad de los servicios públicos en manos del Estado y decimos que los servicios públicos como el transporte y la salud, entre otros, tienen que ser ofrecidos como servicios públicos y no como empresas privadas.

Un ejemplo de esta línea política es nuestra oposición a la automatización de servicios de trenes en Londres. Entendemos que hay que defender los empleos de los trabajadores del transporte público.

Mientras David Cameron calificó a nuestro partido como partido de derecha, Lord Tebbit – también del Partido Conservador – al observar nuestras políticas sobre servicios públicos dijo que somos un partido de izquierda. Ni lo uno ni lo otro. Nos ubicamos en el centro de la política por entender que al mismo tiempo que defendemos la integridad de los servicios públicos también favorecemos la iniciativa privada en el ámbito privado.

¿Cómo se llevó a cabo el proceso para tu selección como candidato?

La selección se llevó a cabo sobre la base de que habiendo sido miembro del Partido Nacional Británico desde 2001 logré probar como miembro del partido y como Representante Regional de Prensa que tenía los atributos para transmitir el mensaje del Partido Nacional Británico. Llego a ser seleccionado sobre la base de una militancia activa y de haberme convertido en la voz del Partido Nacional Británico a través de los medios.

¿Podría decirse que te escogieron para mostrar que el partido no es anti-inmigrante?

Como decía al principio el partido no es anti-inmigrante. De lo que se trata es de defender y dar prioridad a aquellas personas que residen legalmente en el país.

¿Es tu selección una forma de contrarrestar percepciones negativas del partido?

Mi selección no tiene nada que ver con cambiar percepciones. Tiene que ver con la capacidad de promover los mensajes del Partido Nacional Británico dada mi experiencia de más de 25 años de periodismo profesional.

Hablemos de tu trayectoria política, ¿cómo llegaste al BNP?

Ingresé al Partido Nacional Británico en momentos en que se iniciaba un movimiento reformista para diferenciar al Partido Nacional Británico de otros movimientos o ideologías que poco tienen que ver con una identidad británica.

¿Qué te sedujo de su ideología?

No se trató de ideología sino de principios y fundamentalmente de dar prioridad a los intereses de Gran Bretaña.

En tu manifiesto electoral dices que te afiliaste al BNP “porque quieres conservar las tradiciones, las libertades y la identidad de este país”. ¿Es el BNP el mejor partido para lograrlo?

La mayoría de los demás partidos hablan de globalización que en definitiva se ha traducido en un mercantilismo desenfrenado que no tiene nada que ver con satisfacer las necesidades reales de Gran Bretaña. En más de un sentido las ideas británicas son gran parte de la base de lo que conocemos como mundo occidental y están estrechamente ligadas al desarrollo social, cultural y económico avanzado que caracterizan al mundo occidental.

Una de las críticas que te hacen es haber declarado al diario La Nación en 2003 que te brindaste como voluntario para luchar junto a los argentinos en las Falkland o Malvinas. Tus palabras fueron, según lo que aparece en internet:

Soy argentino oriental, o dicho de otro modo, uruguayo de nacimiento, y me siento muy ligado emocionalmente a la República Argentina. En 1982 me ofrecí como voluntario para ir a las Islas Malvinas. Todo nació de mi gran interés por la historia y por haber crecido nutrido por los ideales de lo que podría haber sido y finalmente no fue. Esto me llevó finalmente a involucrarme en la carrera periodística que, en definitiva, fue lo que me trajo al Reino Unido

¿No es eso una contradicción para alguien que representa al Partido Nacional Británico?

La entrevista fue inventada. Nunca hubo ninguna entrevista. Es más, nunca hubo ningún veterano ni ningún voluntario. En 1982 y durante todo el año trabajé como docente de educación secundaria estatal, realicé un curso de periodismo y cursos de idiomas, entre ellos un curso de profesorado de idioma inglés en un instituto ligado a la Embajada de Estados Unidos en Montevideo. Esto se puede comprobar fácilmente en Montevideo consultando a las autoridades uruguayas.

El primer ministro David Cameron clasifica al BNP como un partido fascista que desea dividir a este país en temas de raza y color de la piel. Es una opinión bastante generalizada. ¿Hay justificación para pensar así de ustedes?

No hay ninguna justificación. El partido tiene miembros no blancos incluyendo personas provenientes del denominado Commonwealth. Son una minoría simplemente porque la política oficial es atemorizar a la gente para que no se una al Partido Nacional Británico.

El líder de tu partido, Nick Griffin, ha dicho que no considera el mestizaje como algo moral o normal ( En el artículo The BNP: Anti-asylum protest, racist sect or power-winning movement?). ¿No es eso racismo?

Esos conceptos ya no existen en el Partido Nacional Británico donde hay miembros que pertenecen a familias en que hay elementos de diversas razas y nacionalidades.

Si fueras electo alcalde de Londres, ¿qué harías para cambiar esta ciudad?

Lo que planteamos es la integración de Londres como una ciudad total para poner fin a una administración de tipo feudal que divide la ciudad en treinta y tres autoridades municipales distintas. Nuestra postura es todos los londinenses tiene que tener acceso al mismo nivel de servicios sin importar en qué parte de Londres vivan.

Has prometido transporte gratuito en tren y metro los fines de semana, ¿es eso viable?

El tema del transporte lo hemos planteado como una aspiración en el marco de una Plan Maestro para toda la ciudad Londres.

La BBC te dio la oportunidad de hablar de tus propuestas electorales. Sin embargo, no estás satisfecho. ¿Por qué? ¿Será que la BBC evita ser una plataforma para opiniones extremistas?

La BBC ha cambiado en el correr del tiempo. Mi insatisfacción se debe a que yo creo que todos los partidos políticos tienen el mismo derecho de ser escuchados y eso es algo que no existe en Gran Bretaña donde los denominados partidos principales monopolizan los medios.

¿Calculas cuántos votos podrías obtener?

No tiene sentido ponerse a especular sobre cuantos votos se podrá obtener porque la cantidad de votos varía de una elección a otra.

¿Cuántos miembros tiene el BNP en Londres?

El criterio de que un partido es más importante porque tiene más miembros es una idea absurda y un concepto vetusto. Un partido político será más o menos importante en base a su actuación electoral que puede variar de una elección a otra.

¿Por qué deberíamos votar por ti?

La gente debería apoyarme porque represento un intento de integración real en Gran Bretaña, un país donde se habla mucho de integración, pero lamentablemente en lugar de integración se han creado ghettos. La realidad se comprueba con solo mirar la formación de las bancadas parlamentarias.

Cuba en juego y en serio

Quimbumbia es un colectivo de programadores informáticos, desarrolladores de videojuegos, guionistas y animadores digitales de distintas nacionalidades que se ha propuesto fomentar debates sobre Cuba a través de videojuegos.

El proyecto, que es inédito en el contexto cubano, toma su nombre de un juego parecido al béisbol que se practicaba en la Isla. Uno de sus integrantes, Antonio Gómez, tuvo a bien responder algunas preguntas para este blog.

¿Eres cubano?

Yo soy cubano, pero no soy el único dentro del colectivo Quimbumbia. Actualmente resido en Francia, pero eso es lo de menos, porque dentro del colectivo Quimbumbia trabajamos en red, aprovechando las facilidades que nos brindan las nuevas tecnologías, y tenemos colaboradores dentro de Cuba, de Chile, Venezuela, Estados Unidos, España. A partir de videojuegos queremos proponer un espacio para el debate reflexivo sobre la realidad cubana, ya sea entre cubanos residentes en la Isla o que han decidido vivir en cualquier rincón del mundo, porque al final todos pertenecemos al mismo ajiaco.

¿Cómo surje esta iniciativa?

El sitio quimbumbia.org y su primer videojuego —Evolución—, parten de un proyecto personal, de una idea de realizar en América Latina este tipo de juegos conocidos en el argot de los “gamers” como “serious games”, pues abordan temas reales y acuciantes de la actualidad. Esta primera idea sea inserta en Cuba por la impronta que tiene la Isla dentro del contexto latinoamericano, para luego lanzarse a abordar temas más específicos como la situación con el VIH, la homofobia, la violencia, etc.

¿Qué se propone?

Hemos querido fomentar el debate sobre la realidad cubana a partir de videojuegos, atendiendo a que la sociedad civil cubana ejerce un mínimo impacto sobre las grandes decisiones que se toman a nivel nacional, lo cual en muchos casos es agente de la apatía o la impotencia. Por esta razón, un videojuego puede ser un vehículo efectivo para cultivar un diálogo abierto y seguro sobre el futuro de la vida social y política cubana, evitando cánones y estereotipos.

¿Cómo puede hacerse llegar a los cubanos en la Isla?

Evolución ya se puede jugar en línea en nuestro sitio web: http://quimbumbia.org/, y se puede tomar parte en el foro, donde también se pueden brindar nuevas ideas sobre videojuegos que aborden temas cubanos y quizás podríamos desarrollarla en conjunto. No obstante, como sabemos que en Cuba la conexión a la red es difícil y de baja velocidad, estamos dispuestos a enviar por email una versión del juego a todos los cubanos que lo soliciten, siempre y cuando estén registrados en el foro del sitio web o me lo soliciten a mí específicamente por correo.

Esta es una versión premium que ponemos a prueba para el público, y luego de recibir cierta retroalimentación, en aproximadamente dos semanas se concluirá la versión final. Por el momento el juego solo está en internet y sabemos que así es difícil que llegue a muchos cubanos, pero en cuanto esté la versión final se reproducirá en CDs ó DVDs. Como Quimbumbia es una organización sin fines de lucro, el juego, tanto en Internet como en los CDs, es gratis. Una vez que el juego esté en CDs, en Cuba los amantes de los videojuegos se los pasan unos a otros en memorias flash, como las películas, y así llegará a un poco más de personas. También, otro de los propósitos a mediano plazo, en aproximadamente un mes, es subir el juego a Facebook.

¿Por qué un policía como personaje principal del primer videojuego?

El personaje principal de Evolución es un policía porque nos gusta romper estereotipos, y nos gustó la idea de mostrar que un policía, aunque muchos lo ven solamente como un agente represor, también es una persona que pasa trabajo para poner proteína todos los días en el plato de la familia; es un ser pensante que no tiene que estar necesariamente de acuerdo con todo lo que sucede a su alrededor; o puede tener una hija que vive fuera de Cuba y sufre porque no le dan permiso de salida para ir a visitarla. Y por eso Manolito, nuestro personaje-policía, va transformándose de agente represor a ciudadano normal y corriente que está cansado de las cosas malas que suceden en Cuba y comienza a experimentar cambios tanto internos como externos.

¿Vienen otros videojuegos?

Estamos preparando otro videojuego de más envergadura, en 3D, con zombis, y se desarrolla en La Habana, también con aristas políticas que provoquen el debate. Estamos intentando culminarlo para dentro de aproximadamente un mes.

Nuevamente Anders Behring Breivik

Dos siquiatras noruegos dieron vía libre al juicio de Anders Behring Breivik, el asesino confeso de 77 personas en la isla de Utoya y en Oslo el 22 de julio de 2011. Los doctores Terje Tørrisen y Agnar Aspaas creen que Breivik padece de trastornos de personalidad (el antisocial y el narcisista) y sostienen que no es esquizofrénico paranoico, como habían dictaminado dos de sus colegas el año pasado.

Según el diario Aftenposten, el informe de los expertos afirma que Breivik “no estaba psicótico, ni se hallaba inconsciente o con retraso mental en gran medida” cuando ocurrieron los hechos. Esta conclusión era necesaria para cumplir con el artículo 44 del código penal del país escandinavo que establece que nadie puede ser sancionado por la ley si sus facultades mentales estaban perturbadas al cometer un delito.

El anuncio fue bien recibido tanto por los sobrevivientes y los familiares de las víctimas como por el mismo Breivik, quien utilizará el tribunal como plataforma para justificar la matanza. Uno de sus abogados ya adelantó que su cliente dirá que lamenta no haber ido más lejos. Ante tanta contumacia, la pena máxima de 21 años que impone la ley noruega por actos de terrorismo parece ser la única sentencia posible, benigna por cierto ante la gravedad de los crímenes.

Los jueces deberán decidir si Breivik cumplirá la condena en una sala de pacientes psiquiátricos o en la cárcel. En una carta reciente a un diario noruego, el asesino dejó saber que la primera opción sería peor que la muerte porque él se considera un activista político. Y “política” es lo que quiere hacer en el juicio denunciando el multiculturalismo y la islamización de Europa, sus dos grandes bestias negras.

Es indudable que la actuación de Breivik muestra lo que el extremismo de cualquier signo puede hacer en una mente desequilibrada. Lo preocupante es lo expuestos que seguimos estando en las sociedades libres a barbaries como aquella matanza que conmocionó a Noruega y el mundo o como los recientes asesinatos del fundamentalista islámico Mohammed Merah en Francia.

Para entender a Anders Behring Breivik

¿Quién ganó y quién perdió con la visita del Papa?

Previsiblemente la reciente visita de Benedicto XVI a Cuba ha dado pie a innumerables reacciones de condena, sobre todo entre las comunidades cubanas en el extranjero. Con el excesivo apasionamiento que nos caracteriza, se concluye apresuradamente que la presencia del Papa en la Isla confiere legitimidad al gobierno.

Los críticos, denostadores en su mayoría, dicen que la reunión del Pontífice con Fidel Castro muestra un presunto contubernio de la jerarquía católica con el poder para recuperar espacios perdidos en la sociedad cubana. La confirmación es que no se reunió con los disidentes, nos aseguran. Algunos llegan incluso a predecir una enorme pérdida de fieles para la Iglesia cubana como consecuencia de esta y otras aparentes faltas de solidaridad con la oposición.

El viaje del Papa a nuestro país merece ser visto en realidad con menos emoción y más mesura; debe considerarse en el contexto en que se realiza y en su complejidad. Cualquier análisis ha de tener en cuenta además que falta la necesaria distancia del tiempo para pasar un justo balance y, por consiguiente, cualquier conclusión sobre ganadores y perdedores puede ser prematura.

En todo caso, en el torrente de juicios adversos sobre la visita hay omisiones que no deben pasarse por alto. Es notable por ejemplo que los más obvios beneficiarios, los católicos cubanos, brillan por su ausencia de estos dictámenes reprobatorios. Algunos repiten sin cesar, y hasta con no oculta fruición, que los fieles de Roma son una minoría. Lo son, pero eso no es motivo para ignorar que ellos son los primeros favorecidos del encuentro con el Papa.

A la luz del receso laboral decretado por el Viernes Santo, no son solo los católicos quienes ganan sino también todos los cristianos cubanos. Aun con su carácter provisional (hasta tanto “los órganos superiores de la Nación” no lo hagan permanente), la declaración de esta importante fecha del calendario cristiano como feriado nacional es el primer resultado tangible de la visita del Papa. Por supuesto, permitir la enseñanza de la religión en las escuelas y universidades, otra de las demandas del pontífice, es harina de otro costal.

Algunos críticos pierden perspectiva al soslayar el aspecto religioso de esta visita y magnificar el político. El Papa fue a Cuba más que nada a fortalecer su grey, lo que parece estar consiguiendo. Su encuentro con Fidel Castro es parte de ese mismo objetivo y no debe interpretarse ligera y erróneamente como un aval al gobierno. Nuestra historia en los últimos 53 años demuestra que cualquier avance de la libertad de culto es fruto de las buenas relaciones con el Estado, no de antagonismos. Es así como se explica que el Papa se haya reunido con el mayor de los Castro, que – ¿hay alguien que lo dude? – aun en su decrepitud influye en las decisiones de su hermano.

El gobierno no se beneficia tanto de la visita como se afirma. Aunque de un lado y otro se trate de minimizar las palabras del Pontífice, en ellas se puso de manifiesto lo que está en falta en nuestro país: libertad, apertura, inclusión, reconciliación. Los medios de prensa internacionales transmitieron esos llamados, como también las imágenes de agentes o simpatizantes del régimen que golpeaban a un hombre por gritar abajo el comunismo antes de la misa en Santiago. ¿Es así como se logra legitimidad?

Quizás lo más difícil de entender es por qué el Papa no se encontró con ningún disidente, ni aun con aquellos de fe católica. Sin embargo, es falso que Benedicto XVI no haya tenido en cuenta su causa. ¿Cómo puede decirse seriamente lo contrario después de escucharlo abogar por un país en el que se respeten los derechos fundamentales, que sea casa de todos y para el bien de todos? En ese sentido gana también la oposición con la visita.

En medio del escepticismo que engendran las frustraciones de más de medio siglo, puede vislumbrarse la esperanza de que nos encaminamos hacia algo mejor. La ruta no será fácil pero lo que no deberíamos olvidar es que, si hacemos realidad las palabras de ese anciano tan vituperado y desconocido que ocupa la silla de Pedro, ganará Cuba.

Que Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos

El Papa Benedicto XVI acaba de terminar su visita a Cuba. Al partir nos dejó frases memorables en un discurso memorable. Si su antecesor, el venerado Juan Pablo II dijo “que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”, el Pontífice sella tres días en nuestro país expresando el deseo de que “Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad”. El Papa también pidió que nadie se vea impedido de construir una sociedad abierta y reconciliada por verse privado de sus libertades fundamentales.

Después de estas inequívocas palabras solo los ignorantes o los cortos de entendimiento pueden alegar que el Papa fue manipulado.

Por su importancia, reproduzco aquí el discurso.

Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,
Amigos todos,

Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte – Él vive – y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza»

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.

El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.

A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

La reafirmación de la intolerancia y la exclusión

“Cuando no lo hacen a la entrada, lo hacen a la salida”. Esta es una de las frases con las que en Cuba se manifiesta el menosprecio hacia nuestros conciudadanos negros por su supuesta incapacidad para comportarse apropiadamente en público. Sacando la expresión de su contexto racista, esta podría aplicarse al gobierno cubano durante la actual visita del Papa a la Isla.

Tal como esperábamos, Benedicto XVI nos ha instado a la concordia y la reconciliación necesarias para el progreso que anhelamos. Sin embargo, desde el mismo momento de su arribo, las palabras de los gobernantes han sido como un balde de agua fría ante los llamados del pontífice. Raúl Castro lo recibió con un discurso nada nuevo en el que repitió las consabidas posiciones oficialistas sobre el país víctima de la agresión de Estados Unidos y los éxitos del trabajo social de la Revolución. La retórica del actual presidente sonó paladinamente falsa cuando afirmó que su gobierno había hecho valer la máxima martiana de “con todos y para el bien de todos”. Poco después, en la misa de Santiago se retomó la frase para pedirle a Dios que las autoridades gobernaran sin exclusión. Como para neutralizar cualquier expectativa, el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, aclaró en conferencia de prensa que las reformas del sistema no serán políticas. Es decir, lo que nos había dicho Raúl en la Conferencia del Partido Comunista en enero de este año: en Cuba no se permitirán otros partidos que el suyo.

La confirmación del credo castrista parece ser la única reacción a mano para contrarrestar lo que a oídos de los gobernantes debe interpretarse como un desafío a su régimen de ordeno y mando. Lo peor, sin embargo, no ha sido que muestren su nula disposición a construir la sociedad abierta y renovada a la que nos convoca el pontífice sino que, sin empacho alguno, continúen recurriendo a la violencia para silenciar a sus críticos. El incidente en que un joven fue golpeado por gritar consignas antigubernamentales antes de la misa de Santiago reveló al mundo lo que bien sabemos los cubanos. Cuando se trate de acallar al contrario, el arsenal de la represión en Cuba seguirá contando también con arrestos, intimidación y hasta el bloqueo de teléfonos celulares, como hemos visto antes y durante la visita del Papa.

El grupo gobernante tiene una oportunidad para iniciar una transición pacífica hacia un sistema democrático que evite los peligros de un colapso del que implantaron en Cuba. Su ceguera y egoísmo es tal que prefieren no hacer nada antes que perder la más mínima cuota de poder. Tal parece que en este caso, y por naturaleza, no lo harán ni a su salida.

El Papa en Cuba: entre la discordia y la reconciliación

La visita que Benedicto XVI se dispone hacer a Cuba está inmersa en una controversia política, como pocas en los casi siete años de su pontificado. Si bien sus viajes anteriores no han estado exentos de críticas, protestas y hasta amenazas, esta vez el Papa se ha visto convertido en una suerte de manzana de la discordia entre nosotros los cubanos.

Algunos de nuestros disidentes quieren que el Obispo de Roma los reciba y escuche sus justificadas quejas sobre la falta de libertades y la represión de quienes las reclaman. Los gobernantes, por su parte, ya advirtieron a través de su embajador ante el Vaticano que una reunión del Papa con los opositores no será de su agrado. Lo más probable es que este encuentro nunca tenga lugar. Según el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, no hay espacio para él en la agenda del Pontífice. Para alterar más ciertos ánimos, es posible que el Papa se reúna con el ex presidente Fidel Castro.

Que una visita que debería ser estrictamente religiosa haya adquirido tan acentuado cariz político era inevitable en las condiciones de Cuba. Se debe también en gran medida al polémico papel que ha asumido la jerarquía católica cubana en los últimos años.

En todo caso, recibir o no a una representación de la oposición es solo parte del dilema del Papa en Cuba. Por un lado debe estar satisfecho con los avances de la Iglesia cubana desde la visita de su predecesor Juan Pablo II en 1998. Pero también debe preocuparle, como hombre bien informado, las sospechas de que el cardenal Jaime Ortega coopera más de lo necesario con el gobierno.

Benedicto XVI sabe que las concesiones de ese Estado que fue hostil durante décadas, aunque más que bienvenidas, no son gratuitas. Los Castros no han ido a Canosa, ni tienen la intención de hacerlo. A cambio de un seminario, procesiones, más sacerdotes y monjas extranjeros y vía libre a la obra social de la Iglesia, esperan granjearse una buena imagen internacional y que la jerarquía católica se abstenga de censurar su gobierno. Es un arreglo que conlleva ganancias pero también riesgos para el prestigio de la institución que dirige.

Como solución a nuestras diferencias el Papa nos propondrá el camino de la reconciliación: ningún mensaje es más relevante y urgente en el año en que conmemoramos cuatro siglos del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba. No escucharlo será suicida porque esta es sin duda la vía más sensata para salir del atolladero en que nos encontramos como nación. Lamentablemente los arrestos y el hostigamiento de Damas de Blanco y otros disidentes en los últimos días no son un buen augurio. El milagro de abrirnos a nosotros mismos, si alguna vez sucede, está todavía lejos.

Liberado José Daniel Ferrer

Poco después de publicar la entrada anterior, me entero de la liberación de José Daniel Ferrer. Según él, fue detenido violentamente y pasó tres días en huelga de hambre.

Es una buena noticia que lo hayan liberado. Lamentablemente sobre él y el resto de los opositores cubanos pende la amenaza de la cárcel mientras existan leyes represivas.

¿Dónde está José Daniel Ferrer?


A todo aquel que crea en la Libertad debiera preocuparle la suerte de José Daniel Ferrer, un activista opositor cubano detenido en La Habana el 21 de febrero y, hasta ahora, en paradero desconocido. Amnistía Internacional y la Organización Mundial contra la Tortura han hecho llamados de urgencia para que se le ponga en libertad. Por ahora el gobierno de Cuba se hace el desentendido.

Ferrer es uno de los presos de conciencia excarcelados en 2011 tras gestiones de la Iglesia Católica. El fue uno de los pocos que decidieron quedarse en la Isla. En lugar de mantenerse en silencio, José Daniel continuó lo que considera como un deber: la constante denuncia de la represión en el oriente del país y la coordinación de protestas, siempre pacíficas, a través de su Unión Patriótica de Cuba.

El dirigente opositor ha estado desde hace mucho en la mira del Ministerio del Interior cubano. Recientemente uno de los escribanos asalariados del oficialismo no ahorró insultos para denigrar a Ferrer, a quien incluso sindicó como responsable de la muerte de Wilman Aguilar Mendoza. Por supuesto, nadie que conozca la forma de actuar del régimen cubano se cree tan repugnantes invectivas.

La culpa de José Daniel es haber desafiado a las autoridades cubanas por hacer valer el derecho a militar en el partido de su elección. Por ello está en peligro de regresar a la cárcel para continuar purgando una arbitraria condena de 25 años.

Así y todo le disgusta al gobierno de Cuba que le llamen dictadura.

Detengan la masacre

De tres mil a siete mil muertos. Y hasta más. La cifra depende de quien lo dice: organizaciones de derechos humanos, la oposición siria, el mismo régimen de Bachar el Asad, contra quien se hace una revolución. Contra una dictadura heredada y 41 años de falta de libertad.

A golpe de balas y bombas intenta Asad doblegar Homs, tercera ciudad de Siria y centro de la rebelión. No le importan las condenas de los árabes, de Estados Unidos, Europa, Turquía y la mayor parte del mundo. Detrás del tirano, Irán. Con él, Rusia. China, que presta veto a su favor. Y lo defienden, ciegos y sordos de conveniencia, triste comparsa, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

Ya se sabe que Siria es diferente de Libia, que es mucho más complicado intervenir… pero, señores, ¿cuántos más morirán antes de que alguien haga algo para poner fin a esta masacre?

Dilma y los derechos humanos


Dilma Roussef entró como una suerte de enigma en el Palacio de Planalto el primero de enero de 2011. La pregunta que muchos se hacían entonces era ¿cuán diferente sería como presidenta de su antecesor y padrino político Luiz Inácio da Silva en la arena internacional? Hoy, a trece meses de gestión, si hay algo que la distingue de Lula es su alejamiento de Irán, sobre todo por las violaciones de los derechos humanos en aquel país. Sin embargo, su sensibilidad en este aspecto tiene límites, como se evidenció en su reciente viaje a Cuba.

Consciente de la polémica que esperaba a la Roussef, su canciller, Antonio de Aguiar Patriota, señaló antes de la visita que la situación de los derechos humanos en Cuba no es urgente. Con el escenario preparado, la mandataria hizo al llegar a La Habana unas declaraciones en las que evitó referirse al caso cubano. En su lugar, Dilma manifestó que el tema debe verse desde una perspectiva multilateral y añadió que ningún país del mundo está libre de culpa. Y recurrió a la metáfora: “el que tira la primera piedra, tiene techo de vidrio”.

El cuidado de la presidenta en no aludir a Cuba contrastó con su mención de Estados Unidos y de su base naval en Guantánamo. El diario brasileño O Estado de Sao Paulo lo juzga como una torpeza. Según este influyente medio de prensa, Dilma no lanzó una piedra pero sí un torpedo contra los norteamericanos. Desacierto verbal o no, las palabras de Roussef no deben juzgarse a la ligera: ellas reflejan la posición de un país que por su economía hoy emerge como una potencia regional.

Era iluso esperar que Dilma se reuniera con los disidentes cubanos o que incluso se solidarizara de lejos con ellos, aunque fuera enfatizando su compromiso con el respeto de los derechos humanos en todo el mundo. El guiño que esperaba la bloguera Yoani Sánchez fue en otra dirección, a los gobernantes de Cuba. La presidenta brasileña simplemente se hizo eco de los argumentos del gobierno de los Castros que, ante las críticas por la falta de libertades en Cuba, responde con contracusaciones sobre los problemas de derechos humanos en otros países.

La filiación política de Dilma es determinante en su actitud hacia Cuba. El gobernante Partido de los Trabajadores, el PT, nunca ha escondido su cercanía con el gobierno cubano. En lo que atañe a la Isla, la izquierda latinoamericana de la que el PT es parte, no puede ver más allá del diferendo con Estados Unidos. Añádase que la presidenta no parece contar en su entorno con alguien que le ayude a despojar el asunto de su carga ideológica, al contrario. La Secretaria de Derechos Humanos, Maria do Rosário, una ex militante del Partido Comunista, habría declarado que el problema de Cuba es el embargo norteamericano.

Dilma tuvo también un poderoso motivo para no decir nada que molestara a sus anfitriones: fue a hacer negocios. Las empresas brasileñas, en expansión por el mundo, ven a Cuba como un potencial generador de ganancias. Lo refleja el hecho de que el comercio entre los dos países va en aumento.

La presidenta de Brasil sentenció en La Habana que los derechos humanos no deben convertirse en una arma de combate político-ideológico. ¿Habrá alguien que le diga que tampoco deberían ser sacrificados por prejuicios ideológicos o intereses comerciales?

¿Cuántos más como Wilman Villar y Orlando Zapata?

Los hechos que llevaron a la muerte del disidente Wilman Villar Mendoza en huelga de hambre de 50 días han sido documentados en un video dado a conocer en varias páginas de internet. Dos personas que lo conocieron bien, su viuda y el opositor José Daniel Ferrer, desmienten la versión del gobierno, según la cual Wilman era un delincuente común que no murió a consecuencia de un ayuno de protesta.

Las Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional hizo un llamado para que se le permita investigar las circunstancias en que falleció Wilman. Como era de esperar, el pedido ha caído en oídos sordos: ninguna indagación independiente será posible porque las autoridades no tienen ningún interés en que se conozca más sobre los maltratos en las cárceles de Cuba.

Que Wilman haya muerto demuestra que el régimen no aprendió la lección con el fallecimiento de Zapata hace casi dos años. Lo más probable es que tampoco ahora cambie sus métodos de lidiar con presos en rebeldía. Otros cubanos pueden correr la suerte de Wilman y de Zapata.

Debe ser labor de quienes nos decimos interesados en el bien de Cuba recordarle a sus gobernantes en cuanto foro internacional sea apropiado que los dos casos no están cerrados. Esa es quizás la única forma de evitar que otros compatriotas tengan el mismo fin.

La muerte de Wilman Vilar Mendoza

El gobierno de Cuba tiene en su haber un muerto más. Se llama Wilman Vilar Mendoza y murió ayer en un hospital del oriente del país como resultado de una huelga de hambre, su único recurso para protestar contra una condena a cuatro años de cárcel. El delito había sido organizar una manifestación en Contramaestre, un pueblucho que es muestra del abandono y la falta de oportunidades que se hacen más evidentes en el interior de la isla.

Con Wilman, el régimen quiso dar un escarmiento. Su mensaje a los opositores fue que castigaría las expresiones de descontento en público. Sin embargo, los gobernantes cubanos no contaban con un nuevo Orlando Zapata.

El fallecimiento de Zapata en febrero de 2010 tuvo un alto costo para el gobierno, que vio deteriorarse aun más su imagen en el extranjero. Consciente de ello, Raúl Castro vio la conveniencia de liberar a decenas de presos políticos meses después.

El régimen intenta neutralizar ya los efectos negativos de la muerte del disidente. Sus servidores no perdieron tiempo en denigrarlo, presentándolo como un delincuente común. Es el mismo guión que aplicaron en el caso de Zapata. Es probable entonces que en algún momento propongan a la viuda de Villar Mendoza que abandone el país, como hicieron con la madre de Zapata y otros familiares.

Wilman murió cuando desde el poder se intenta propagar la idea de que Cuba cambia para mejor.Más embarazoso para el gobierno aun es que haya perdido la vida a casi dos meses del viaje del Papa a la isla.Como es de suponer, en los cálculos de Raúl Castro debe estar que la visita de Benedicto XVI contribuya a darle al país un aura de normalidad a nivel internacional. El disidente muerto hace ya lo contrario.

Ahmadineyad, dishonoris causa

Mahmud Ahmadineyad con el Rector de la Universidad de La Habana, Gustavo Cobreiro Suárez.


El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, fue investido Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana durante su breve visita a Cuba, una de las etapas de su reciente gira latinoamericana. De esa forma, el gobierno cubano quiso reciprocar un título similar conferido a Fidel Castro por la Universidad Tarbiat Modaris de Teherán en mayo de 2001.

En el homenaje a Ahmadineyad, las autoridades cubanas le cedieron el podio del Aula Magna para que pronunciara una “conferencia magistral” que fue en realidad una soflama antimperialista en la que el jefe de gobierno iraní vaticinó el fin del capitalismo. Su discurso seguramente gustó a sus anfitriones, en especial a Fidel Castro que se tomó tiempo para departir con él en extenso.

A todas luces, la visita no trae ningún provecho para Cuba, como no sea mostrar a un Fidel Castro alerta y muy al tanto de la actualidad tras los recientes rumores sobre su muerte. Por cierto, el encuentro con Ahmadineyad le sirvió al ex gobernante para escribir una de sus acostumbradas advertencias catastrofistas sobre el destino de la humanidad. Como se sabe, en estos días crecen las tensiones entre Estados Unidos e Irán por la insistencia del régimen de los ayatolas en desarrollar un programa nuclear.

La invitación a Ahmadineyad, precisamente ahora, es un dislate que solo se explica por la cercanía de la política exterior de los Castro a la de su valedor, Hugo Chávez. Sin embargo, más allá de los riesgos de la amistad estratégica con uno de los enemigos del archienemigo, el cálido recibimiento al presidente iraní en La Habana es sobre todo moralmente reprobable.

Ahmadineyad, a quien por cierto le queda aproximadamente un año y medio en el cargo según la constitución de la República Islámica, – ¿hay que recordarlo? – representa una estado oscurantista que sanciona el sometimiento de las mujeres, la persecución y ejecución de homosexuales y la aplicación de severos castigos al disenso. Este personaje niega el Holocausto judío, lanza todo tipo de amenazas contra Israel y considera al cristianismo y el judaísmo como “desviaciones”.

Por supuesto, el gobierno de Cuba está bien informado sobre quién es Ahmadineyad y qué simboliza. Aun así, decidió agasajarlo. Para ello, ordenó que una universidad que en su momento acogió como suyo lo más avanzado del pensamiento occidental, honrara a un individuo cuyo único mérito es tener una retórica y propósitos afines a los de Fidel Castro.

Otorgarle a Ahmadineyad la distinción de Profesor Honoris Causa entra en el abultado catálogo de absurdos que ha caracterizado al castrismo; es un baldón que deberá corregir la Universidad de La Habana, cuando en un distante futuro recupere su autonomía y sea por lo tanto inmume a controles políticos.

Eliecer tendrá que esperar

El presidente Raúl Castro no anunció las reformas a la política migratoria, a pesar de las expectativas que en gran medida crearon algunos servidores de su gobierno. En un discurso ante los diputados de la Asamblea Nacional, el general se limitó a reafirmar su compromiso con los cambios que, según dijo, serán paulatinos. El menor de los Castro justificó la demora en el levantamiento de las restricciones a la libertad de viajar de los cubanos con el argumento de que Estados Unidos persiste en sus intentos por desestabilizar su régimen.

Es evidente que hacer de Cuba un país “normal” en el tema de migración es un asunto demasiado sensible para los gobernantes cubanos. Dados los temores a los que alude el actual mandatario, es probable que cualquier modificación en materia migratoria en el futuro sea mínima.

Algo que no queda claro – ¿hay algo que alguna vez sea claro en las decisiones del gobierno de Cuba? – es porqué fomentar las expectativas de una reforma para luego echar un cubo de agua fría sobre ellas.

Un bloguero que firma con el seudónimo de Yoandry, aparentemente miembro de la Seguridad del Estado y con conexiones al más alto nivel en el aparato de propaganda oficial, no tenía dudas de que el anuncio de los cambios vendría ayer viernes. Con euforia, este señor se refería a la inminencia y amplitud de la reforma. En alusión al joven informático Eliecer Avila, dijo: “…el socio aquel ya puede ir a las Pirámides de Egipto, como le pedía a Alarcón en la UCI”. Se equivocó, Eliecer tendrá que esperar.

El mismo defensor del gobierno dio a conocer que el Consejo de Ministros abordó la cuestión migratoria en una reunión a puertas cerradas el pasado martes. ¿Fue allí donde se determinó dar marcha atrás al anuncio? ¿Habrá influido Fidel Castro en la decisión, habida cuenta de que todo se le consulta al “Oráculo”, como le dicen en familia?

Una vez más queda demostrado que aquel gobierno nunca llega cuando se trata de las aspiraciones de los cubanos.