De tres mil a siete mil muertos. Y hasta más. La cifra depende de quien lo dice: organizaciones de derechos humanos, la oposición siria, el mismo régimen de Bachar el Asad, contra quien se hace una revolución. Contra una dictadura heredada y 41 años de falta de libertad.
A golpe de balas y bombas intenta Asad doblegar Homs, tercera ciudad de Siria y centro de la rebelión. No le importan las condenas de los árabes, de Estados Unidos, Europa, Turquía y la mayor parte del mundo. Detrás del tirano, Irán. Con él, Rusia. China, que presta veto a su favor. Y lo defienden, ciegos y sordos de conveniencia, triste comparsa, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
Ya se sabe que Siria es diferente de Libia, que es mucho más complicado intervenir… pero, señores, ¿cuántos más morirán antes de que alguien haga algo para poner fin a esta masacre?

febrero 6, 2012 

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